Saltillo

Publicado el domingo, 14 de septiembre del 2025 a las 06:33
Saltillo, Coah.- El 10 de febrero de 2010, Juan Antonio Cortés Zapata entró a una sala de operaciones en la Clínica 21 de Monterrey. El pronóstico no era alentador: prácticamente no había posibilidades de tener éxito y era casi seguro que quedaría inválido por la complejidad de la cirugía.
Sin embargo, el paciente tenía fe en Dios. Le ofreció al Santísimo Cristo del Ojo de Agua tocar las campanas durante el novenario en su honor, manda que ha cumplido desde hace 15 años y que espera llevar cabo por muchos años más, y el milagro ocurrió.
Juego de niños
A los 6 años, sufrió un accidente en la escuela, un niño lo empujó y al caer se pegó en el lado derecho de la cadera con el filo de una banqueta. No sintió dolor, siguió corriendo y jugando. Con el tiempo empezó a tener dificultad para caminar.
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No le dije a mi mamá del accidente y a los 35 años me operaron, tenía un riesgo, 90% de quedar inválido, y le prometí al Santo Cristo del Ojo de Agua que, si quedaba bien, iba a venir a tocar las campanas. Fue en 2010 cuando vine la primera vez a tocar las campanas”.
Una manda que cumplir
Desde entonces, durante el novenario se levanta muy de madrugada y se dirige a la parroquia, en el barrio donde nació, y a las 4:30 de la mañana, 4:45 y a las 5, las campanas llaman a rezar el Santo Rosario del Aura. Luego, hace lo mismo a las 5:30, 5:45 y 6 de la mañana para la primera misa del día.
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Me levanto faltando 20 pa’ las 4, en lo que me preparo, mi ropa, a las 4:10 ya vengo en camino, llego aquí a las 4:20, y mi primera campanada es a las 4 y media. Yo vengo con fe, ya con el retoque de las campanas, viene la gente a misa”.
Una mejor persona
De madrugada, Juan Antonio, el campanero, sale de su casa ubicada en el mismo barrio mágico del Ojo de Agua, como él dice, llega a la escalinata de la iglesia, enciende una veladora, se persigna y se dirige hacia lo alto del campanario para el toque de campanas, labor que su familia admira y alienta.
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Que no deje de servir a Dios y que siga al pie, y que no deje de venir a tocar las campanas”, dice, al señalar que la fe y la devoción en el Santo Cristo lo ayudan en su transformación interior para ser una persona honesta que cuida a sus hijos y nietos, y para ser mejor padre y abuelo.
A vivir la fe

Mientras espera llegue el momento para repicar las campanas para el rosario de Aurora, todavía en la oscuridad de la madrugada y con un frío que no representa los 18 grados que marca la temperatura, el campanero hace un llamado a vivir en la fe.
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Que se acerquen a Dios, porque hay momentos difíciles que necesitamos a Dios, y sin Dios no nos fortalece el amor a Él. Es la salvación, es el camino hacia Él y es todo para todo el mundo: la fe”.
Viene de familia
Subir al campanario no es fácil, son 50 escalones, para él parece sencillo, pero implica un esfuerzo y más aún cuando cala el frío. En la madrugada de la entrevista la temperatura marca 18 grados, pero en la altura la sensación térmica es muy baja, el viento es fuerte y frío.
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Aquí lo que es arriba del campanario a veces varía porque cambia. Está lloviendo o está la neblina, está entre 8, 7 grados a lo máximo y ya cuando es clima normal estamos a 18; ahorita estamos a 18 grados, muy agradable, se siente fresco, ahorita unos 8, 10 grados”.
Conoce su fe desde niño

Recuerda que de niño su madre Felícitas Cortés, y sus abuelos, Cirilo Cortés y Petra García, lo llevaban a misa los domingos, a la fiesta del Ojo de Agua. Le inculcaron la fe en Dios y en la Virgen María, y en esa iglesia hizo la primera comunión.
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Fue creciendo lo que es la fe y hasta ahorita, gracias a Dios, tengo más fe. Mis hijos también vienen a misa o si no van a otra misa, de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de aquí del Aguila de Oro, o si no van a la iglesia de San José”.
‘Aquí estoy’
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Tuve la operación el 10 de febrero de 2010, estuve encamado 6 meses, y cuando me dieron de alta en la ciudad de Monterrey, en la Clínica 21, faltaban 15 días para el novenario y yo me acuerdo que esa vez vine, en muletas, y el doctor me prohibió subir escalones, y es lo que tiene aquí la iglesia del Santo Cristo del Ojo de Agua. Vine con mucha fe y aquí estoy gracias a Dios. Otros años más y hasta que Diosito me dé licencia”.
Un oficio incomparable

Su oficio va más allá de hacer sonar las campanas, pues el sonido que producen es un llamado al que las personas responden con devoción para escuchar la Palabra de Dios.
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Ellos escuchan las campanadas, ya vienen en camino para escuchar la misa en el novenario o en el transcurso del domingo para la misa. Viene mucha gente con fe, viene gente grande y también los niños vienen y de aquí se van a la escuela. Vienen con mucha fe”.
Va por otra cirugía
Juan Antonio ahora enfrenta otro problema de salud. Luego de casi 29 años de padecer la lesión en la cadera, ahora presenta malestar y dolor en su pierna izquierda, donde recargaba el peso de su cuerpo.
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Ya con los años la pierna izquierda, de la rodilla ya está muy desgastada, se requiere una operación; ahorita no me han dado la fecha y, primeramente Dios, yo creo, entrando el año me operan de la rodilla, y no porque me van a operar de la rodilla voy a dejar de venir, voy a venir con más fe, primeramente Dios que me dé vida”.
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