La Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipio (LDF), que se legisló para regular y racionalizar la facultad que tienen los gobiernos de las entidades federativas y municipio de endeudarse con las instituciones financieras del país, establece en una de sus cláusulas que los responsables de las finanzas públicas estatales y municipales deben buscar las mejores condiciones en los mercados crediticios, de tal manera que el acreedor seleccionado les ofrezca la mejor opción.
Desde una perspectiva más amplia los préstamos que soliciten los gobiernos municipales o estatales, previamente deben evaluarse por el costo total que representen para las arcas públicas; el precio por endeudarse está conformado por el tipo e importe de la tasa de interés, la cuantía de los gastos, servicios y comisiones, así como el monto de las amortizaciones y la frecuencia temporal de sus liquidaciones.
Es frecuente que en las tesorerías estatales del país, que administran la hacienda pública, se presenten déficits fiscales, porque sus gastos sobrepasan los ingresos recaudados por impuestos, derechos, productos, etc.
Ante este hecho, los recursos monetarios son insuficientes para satisfacer las necesidades más sentidas de la población, desde sociales hasta recreativas. Para cubrir ese desequilibrio financiero recurren al endeudamiento, a través de la gestión de créditos con la banca comercial.
Las finanzas públicas de Coahuila
La LDF se publicó en el Diario Oficial de la Federación en abril de 2016, después de la megadeuda de Coahuila y de otros estados que también cayeron en excesos en la contratación de deuda, cuyo monto superaba la capacidad de pago de sus entidades.
Lo que motivó la divulgación mediática y el ocaso en la carrera política de varios funcionarios; afortunadamente también se hicieron estudios técnicos, como el que realizó una subsecretaría dependiente de la Cámara de Diputados del país, que publicó en agosto 2021 la investigación Evolución de las Finanzas públicas del Estado de Coahuila, en el marco del federalismo fiscal mexicano (1990-2019).
La serie de tiempo que consideraron los autores del trabajo fue de 30 años, de 1990 a 2019, período manejable para mostrar el desenvolvimiento de las variables claves en la contratación y gasto de la deuda coahuilense, las cuales al correlacionarlas e interpretarlas a la luz del contexto económico predominante, muestran aristas poco conocidas de los empréstitos. Sin que ello, de ninguna manera justifique la onerosa deuda, la desmedida ambición de los gobernantes y el desaseo con que fue manejada.
Coahuila y su aparato recaudatorio
Éste, durante cinco sexenios o administraciones estatales, ha sido poco competitivo en el cobro de los tributos a los residentes en el estado. En el período revisado los ingresos propios no han rebasado el 14% con respecto a los ingresos brutos que anualmente recibía la Secretaría de Finanzas.
Esa cifra récord se alcanzaba en 2016, año en que el Gobierno local fue menos dependiente del financiamiento bancario para lograr el balance contable. (Ver, tabla 9. Pg. 88 del EFPEC). La recaudación fiscal está muy por debajo de las que han logrado entidades como la ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Veracruz y Nuevo León.
Aunque, “la Entidad Federativa presentó superávits primarios entre el 2012 a 2019, lo que permitió que en algunos años se redujeran sus flujos de financiamiento, lo que permite afirmar que su balance superavitario se destinó para amortizar parte de la deuda y su costo financiero”.
“El financiamiento contratado en el estado de Coahuila ha reducido sensiblemente los plazos de vencimiento. De acuerdo con la gráfica número 25, en el año 2019 se liquidaban a un horizonte de 24.78 años en promedio, en el cuarto trimestre del 2020 fue a 14.30 años en promedio, disminuyendo en 10 años en promedio” (Fuente: EFPEC).
Gasto corriente y de inversión
Los manuales de finanzas públicas dividen el gasto público en dos grandes rubros. Los que se destinan a servicios personales, materiales, suministros, servicios generales, etc.
Elementos que componen el gasto corriente, que cumple la función de satisfacer el consumo de los burócratas desde los magistrados hasta los responsables de mantener las instalaciones aseadas, así como el de los beneficiados por las transferencias monetarias.
Y, el gasto en inversión o capital, que se orienta a la compra de equipo, infraestructura urbana, construcción de vías de comunicación, etc. Los años en que el Gobierno invirtió la mayor cantidad de recursos fueron 2010 y 2011, que representaron 38.1 y 13.9%, respectivamente, como proporción del gasto bruto total de esos años (Ver tabla 12. Pg. 91 del EFPEC). Periodos en que la contratación de la deuda pública alcanzó sus niveles más elevados (Ver, tabla 9). Presupuesto de Egresos de Coahuila 2024. El presupuesto aprobado por el Congreso local en diciembre del año pasado, ascendió a 68 mil 429 millones 328 mil 540 pesos.
De los cuales alrededor del 78% se consumirá en gasto corriente, y cerca del 7% ira a inversión. Para la deuda se dispondrán de 6 mil 872 millones 769 mil 046 pesos. Monto 1.8 veces superior el presupuesto de la UAdeC de 2024; la partida al pago de intereses, coberturas, comisiones y Adefas, es superior al resto de las que presupone el documento, con excepción de las destinadas a educación y a los municipios.
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