Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Aseguran tres armas y 698 cartuchos en aduanas de Tamaulipas y Chihuahua Tele Zócalo Nocturno / 29 de octubre de 2026 Mujeres dedican al trabajo de cuidados el triple de tiempo que los hombres: ONU Mujeres INE ordena a los partidos que postulen mujeres en al menos nueve de 17 gubernaturas en disputa Inauguran megaofrenda con catrina más alta del mundo en CDMX

Zócalo

|

Internacional

|

Información

< Internacional

Internacional

Fotógrafo de AP relata el asesinato del embajador ruso

  Por Agencias

Publicado el martes, 20 de diciembre del 2016 a las 17:40


El mundo entero pudo ver este lunes como un policía turco asesinó al embajador ruso Andrei Karlov.

Ciudad de México.- Burhan Ozbilici, fotógrafo de la agencia The Associated Press (AP), quien asistía a una exposición fotográfica titulada “Desde Kaliningrado a Kamchatka, en los ojos de los viajeros”, fue testigo del asesinato del embajador de Rusia en Turquía, Andrei Karlov.

Ozbilici relata cómo vivió el momento y de qué manera registró en su cámara el fatal suceso ocurrido la víspera.

El evento parecía rutinario: la inauguración de una exposición de fotografías de Rusia. Así que cuando un hombre de traje oscuro y corbata sacó una pistola, me quedé atónito y pensé que era una representación teatral.

En cambio, fue un asesinato calculado con frialdad, que se desarrolló frente a mí y otras personas, quienes reaccionamos perturbados, aterrorizados, tratando de cubrirnos mientras el hombre de cabello corto abría fuego contra el embajador ruso.

Los disparos, al menos ocho de ellos, resonaron muy fuerte en la prístina galería de arte. Estalló un pandemonio. La gente gritaba, se escondía detrás de las columnas y debajo de las mesas o yacía en el suelo. Yo estaba asustado y confundido, pero encontré una cobertura parcial detrás de una pared e hice mi trabajo: tomar fotografías.

La exposición titulada “Desde Kaliningrado a Kamchatka, en los ojos de los viajeros”, presentaba fotos de la región más occidental del Báltico de Rusia a la península de Kamchatka, en el este. Decidí asistir simplemente porque estaba de camino a casa desde la oficina en Ankara.

Cuando llegué, ya habían comenzado los discursos. Después de que el embajador ruso Andrei Karlov comenzara a dar su discurso, me acerqué a fotografiarlo, pensando que las imágenes serían útiles para los despachos sobre las relaciones turco-rusas.

Hablaba suavemente y –por lo que yo escuché– amorosamente de su patria, deteniéndose de vez en cuando para permitir que el traductor transmitiera sus palabras en turco. Recuerdo haber pensado en lo tranquilo y humilde que parecía.

Luego vinieron los disparos en rápida sucesión y estalló el pánico en la audiencia. El cuerpo del embajador yacía en el suelo, a pocos metros de mí. No podía ver sangre a su alrededor. Creo que pudo haber recibido un disparo en la espalda.

Me tomó unos segundos comprender lo que había pasado: un hombre había muerto delante de mí. Una vida había desaparecido ante mis ojos.

Me moví hacia atrás y hacia la izquierda, mientras el atacante –posteriormente identificado como el policía Mevlut Mert Altintas– hizo un gesto con su arma a la gente acurrucada en el lado derecho de la sala.

Al principio no pude entender lo que había motivado al pistolero. Pensé que podría ser un militante checheno, pero la gente dijo luego que estaba gritando sobre la ciudad siria de Aleppo.

Por lo tanto, probablemente estaba enfurecido por los bombardeos rusos en Alepo que fueron ordenados para expulsar a los rebeldes antigubernamentales. Muchos civiles han muerto en los combates.

También gritó “Allahu akbar” (“Dios es grande”, en árabe), pero no pude entender el resto de lo que dijo en árabe.

El pistolero estaba agitado. Caminó alrededor del cuerpo del embajador y destrozó algunas de las fotos colgadas en la pared.

Yo estaba, por supuesto, temeroso y sabía del peligro si el pistolero se volvía hacia mí, pero avancé un poco y fotografié al hombre mientras él tenía dominada a su audiencia desesperada y cautiva.

Yo pensaba: “Estoy aquí. Incluso si me disparan y me hieren o me matan, soy periodista. Tengo que hacer mi trabajo. Podría huir sin tomar fotos… pero no tendría una respuesta apropiada si la gente me preguntaba más tarde: ‘¿Por qué no tomaste fotos?’”.

Incluso pensé en amigos y colegas que murieron mientras tomaban fotografías en zonas de conflicto a lo largo de los años.

Mientras mi mente corría, vi que el hombre estaba agitado y, sin embargo, estaba extrañamente en control de sí mismo. Le gritó a todos que se apartaran hacia atrás. Los guardias de seguridad nos ordenaron desocupar la sala y nos fuimos.

Pronto llegaron ambulancias y vehículos blindados y se puso en marcha una operación policial. El pistolero fue abatido fatalmente más tarde en un tiroteo.

Cuando regresé a la oficina para editar mis fotos, me sorprendió ver que en ellas que el pistolero estaba de pie detrás del embajador mientras hablaba: como un amigo o un guardaespaldas.

“Parecía un evento rutinario más, la inauguración de una exposición de fotografías de Rusia. Cuando un hombre con un traje oscuro y corbata sacó un arma me quedé de piedra. Pensé que era una actuación teatral. Aunque en lugar de eso se trataba de un asesinato frío y calculado que se desarrollaba frente a mí y a otros testigos que, aterrados, comenzaron cubrirse”, redacta el fotógrafo.

Antes del fatal suceso, al fotógrafo se le pasó por la cabeza que el embajador parecía una persona muy tranquila e humilde porque durante su charla utilizó un tono cariñoso hacia su tierra natal y hacia numerosas paradas para que el traductor pudiera repetir todo en turco sin prisas.

“Luego vinieron los disparos y el pánico en el público. El cuerpo del embajador estaba en el suelo a unos pocos metros de mí. No pude ver nada de sangre a su alrededor, creo que pudo haber recibido un disparo en la espalda. Tarde unos segundos en darme cuenta de que una vida había desaparecido ante mis ojos”, escribe en su pieza Burhan Ozbilici.

En los momentos posteriores a los disparos se vivió mucha tensión dentro de la sala. “El pistolero se agitó. Caminó alrededor del cuerpo del embajador y rompió algunas de las fotos que colgaban de la pared”, esa alteración provocó que creciera el miedo en de Burhan Ozbilici: “Sabía que era peligroso que se volviera hacia mí, pero avance un poco y fotografié al hombre mientras mantenía a sus rehenes cautivos”.

En cuestión de minutos, el asesino fue abatido y los guardias de seguridad pudieron desalojar el recinto.

amg

Más sobre esta sección Más en Internacional

Hace 2 horas

Condenan en EU a 12 años de prisión y multa millonaria a ciudadano chino ligado al CJNG; cayó en trampa de la DEA

Hace 3 horas

Histórico revés a operativos migratorios, ordenan a agentes federales parar redadas basadas en discriminación racial

Hace 3 horas

Netanyahu gana elecciones en Israel pero su bloque no logra mayoría, según recuento final

Hace 6 horas

España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026

Hace 9 horas

Identifican a mexicano desaparecido en fatal choque de trenes en España; familia busca a Fernando

Hace 9 horas

Dan 48 horas al gobierno de Colombia para devolver obras sobre diversidad y feminismo que sacó de museo

Hace 10 horas

¿Qué sabemos del choque de dos trenes que dejó al menos 74 muertos en Toledo, España?

Hace 10 horas

Hackers filtran los nombres y datos personales de miles de agentes de ICE y CBP

Hace 10 horas

Intensifica Trump artimañas para intimidar a votantes en intermedias

Hace 11 horas

VIDEO: Se derrumba famosa ‘chimenea de hadas’ en Turquía; hay dos personas fallecidas

Hace 12 horas

Christine Lagarde renuncia como presidenta del Banco Central Europeo

Hace 12 horas

Después de Mbappé, la firma de Hello Kitty se disculpa por otra controversia con China