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Agencias
Publicado el sábado, 16 de mayo del 2015 a las 19:58
México.- En Brasil se rinde culto a la belleza. Un grupo de fotógrafas retrata su belleza natural al estilo de las Top Models Hay pocos países más obsesionados con la búsqueda de un cuerpo hermoso que Brasil. Fuente: El Comercio
Debido a la cultura de playa de ciudades costeras como Río de Janeiro, y el calor sofocante de gran parte del país, los brasileños a menudo no llevan mucha ropa.
Y con tanta piel que exhibir no es sorprendente que los brasileños –de ambos sexos- trabajen duro para lucir bien.
Tanto es así que la palabra “vanidad” generalmente no se ve como algo negativo cuando se refiere a un excesivo orgullo en la apariencia.
Para las mujeres brasileñas esto significa una tremenda presión para lucir delgadas, bellas y jóvenes.
Algo que no es muy sencillo si no tienes mucha autoestima o estás preocupado por hacerte viejo.
Como resultado de esta cultura, las brasileñas gastan 11 veces más que las mujeres británicas, por ejemplo, en productos de belleza, de acuerdo a un estudio del grupo Kantar.
Brasil también encabeza las clasificaciones de lugares donde las mujeres se someten a más operaciones de cirugía estética.
Sin embargo, a pesar de toda esta presión, hay brasileñas que apuestan por un enfoque diferente, tales como Darcy Toledo, de 42 años, y Jane Walter, de 46. Ambas son fundadoras de una empresa de fotografía llamada Nude Agency.
Ellas quieren que las mujeres brasileñas se sientan bellas y sexis sin la necesidad de tener un cuerpo inalcanzable o de someterse a cirugías.
Su compañía, que emplea a un equipo femenino de 10 fotógrafas, maquilladoras y diseñadoras de moda, ofrece a “mujeres comunes” la oportunidad de sentirse como Top Models por un día, adquiriendo un portafolio profesional de fotografías “sensuales”.
Las mujeres pueden elegir estar completamente vestidas, pero la mayoría en su lugar eligen llevar sólo lencería –la cual es provista por la agencia-. Otras deciden posar desnudas.
En lugar de construir su propio estudio permanente, Toldeo y Walter reservan habitaciones en hoteles de lujo. Esto facilita a la empresa –establecida en Sao Paulo- realizar sesiones de fotos en otras ciudades, como Río, Recife, Porto Alegre o Curitiba.
La empresa fue fundada en el 2006 y normalmente recibe dos clientes al día, siendo sus clientas más frecuentes mujeres entre 35 y 45 años. Sin embargo, Nude Agency ha tenido clientes de hasta 60 años. Gabriela Martins, una mujer de 38 años de Río de Janeiro, asegura que una sesión de fotos con esta agencia aumentó su confianza considerablemente.
“Puedo decirte que fue una de las mejores inversiones que haya hecho nunca”, dice. “La autoestima no tiene precio”.
“Les digo a mis amigas que quiero mirar esas fotos cuando tenga 90 años y recordarme a mí misma y la vida tan feliz que tuve… Me sentí como una modelo profesional”.
Otra cliente, Juliana Santa (31 años), de Salvador, está de acuerdo en que las fotos le hicieron sentirse mejor consigo misma.
“Yo solía tener una relación complicada con mi cuerpo, así que nunca me sentí suficientemente bonita como para tomarme fotos como esa. Pero decidí darme una oportunidad”, dice Santa.
Las sesiones de fotos varían en precio, van desde los 1.250 reales brasileños (442 dólares) hasta los 5.250, dependiendo del número de imágenes que se tomen. Las clientas pueden también elegir tener una revista de moda simulada o un calendario.
Antes de la sesión se firma un contrato que asegura la confidencialidad de las imágenes. Del mismo modo, los CD donde se guardan sólo se pueden abrir con una contraseña. Otra pequeña empresa llamada Projecto Provador está haciendo algo muy similar.
Fue fundada en el 2009 por Mari Patriota en la ciudad norteña de Recife. Y fotografía a 21 mujeres a la semana.
En lugar de tomar fotos en estudio, ha comenzado a trasladarse a centros turísticos en playas, como la isla brasileña de Fernando de Noronha, para hacer fotos junto al mar.
Patriota dice que el deseo general de los brasileños por lucir bien ofrece una gran oportunidad para empresarios perspicaces.
Carmen Silva Vaz, de 50 años, fue recientemente fotografiada por Patriota.
“Yo era ya una abuela cuando tomé mis fotos, y pensaba que no tendría el coraje de hacer algo como esto”, dice.
“He visto algunas de las fotos de Patriota y la mayoría de las mujeres son jóvenes y realmente bellas. Pero ella me hizo ver que la belleza es más que eso”.

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