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Agencias
Publicado el martes, 22 de marzo del 2016 a las 23:07
Ciudad de México.- Cuidado, alerta de spoiler. Uno de los momentos más espeluznantes de The Walking Dead ocurrió en ‘Twice As Far’, cuando la curiosidad le ganó a Denise (Merritt Wever) e ingresó a la trastienda de la farmacia a la que había llegado con Daryl (Norman Reedus) y Rosita (Christian Serratos)… pero vamos por partes.
Al inicio del capítulo 14 de la sexta temporada de The Walking Dead, Denise recordó que cuando escapó de Washington DC en la génesis del apocalipsis zombi cruzó por un complejo de tiendas, donde le llamó la atención Edison’s Apothecary, pero en ese momento había walkers por todos lados. En ese marco, le pidió a Daryl y Rosita que la acompañen para verificar si el lugar ya estaba libre y, en el mejor de los casos, recoger algunas medicinas.
Ya dentro de la tienda, mientras Daryl y Rosita recogían todo lo que podían, Denise encontró en el mostrador las fotos de un niño sonriendo, cuando la civilización todavía existía. Además, escuchó unos ruidos que provenían de la trastienda y abrió la puerta para inspeccionar el área. En primera instancia, la ‘doctora’ vio algunos libros para niños entre el barro y la suciedad del suelo y después encontró una cuna, pero lo más tétrico se abriría camino después.
En el suelo, pegado a la pared, un walker en un avanzado estado de descomposición asustó a Denise, aunque la amenaza apenas podía levantar un brazo. Por su cabello, probablemente se trataba de una mujer. Además, usaba un vestido azul que envolvía su piel que colgaba a duras penas por efecto de la humedad de la habitación. El zombi también tenía una pierna enyesada, aunque el yeso lucía verde porque estaba pudriéndose.
Al parecer, por su pierna rota, esta mujer decidió encerrarse en este cuarto cuando los zombis invadieron la zona. En su estado no podía escapar, así que optó por guarecerse ¿junto a su hijo?, pero ¿dónde está el niño?
Entre todo este caos, en las paredes alguien había escrito varias veces con lápiz rojo “hush” (“cállate”), entendiéndose que fue esta misma mujer, y cuando Denise siguió revisando el lugar identificó la zapatilla de un niño sobresaliendo sobre el agua del fregadero. ¿Qué más? Esa misma agua tenía un color entre rojizo y marrón, con detritus blancos flotando como si algo se estuviera descomponiendo debajo.
Conocido todo esto, Un fan propuso que la desafortunada propietaria de Edison’s Apothecary y su hijo, a quien vimos en las fotos que encontró Denise, terminaron atrapados en la tienda cuando empezó el Apocalipsis zombi. Si bien en un inicio su refugio parecía una bendición, con el tiempo, sin ayuda, fueron víctimas de su misma suerte.
De acuerdo a esta teoría, los gritos del niño mantuvieron a los walkers rodeando el lugar. Es más, mientras los ‘muertos vivientes’ golpeaban, arañaban y gemían, el pequeño lloraba aún más, atrayendo a muchos otros zombis a la tienda. Quizá se detenía por momentos y los walkers se marchaban, pero después volvía a lo mismo.
La mujer seguramente intentó calmar al niño, pero este seguía llorando y gritando, mucho más cuando la comida se terminó. Quizá se enfermó y no dormía, aunque su madre hacía todo lo posible para tranquilizarlo, diciéndole “cállate” sin mucho éxito. Entonces, ¿qué pasó?
Por su complicada situación, quizá enfermó y su fiebre se disparó, por lo que su madre lo metió al lavabo para enfriarlo, pero como el niño seguía lamentándose y los walkers continuaban al pendiente afuera, la mujer perdió el control, hundió a su hijo aún más en el agua y le dijo que se calle, que se calle, que se calle, hasta que ya no hubo más gritos ni lágrimas. Poco después, ella también moriría por inanición.




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