El presidente Andrés Manuel López Obrador sustituyó a Irma Eréndira Sandoval como titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), y en su lugar fue nombrado Roberto Salcedo Aquino, enmedio de una muy fría y desangelada despedida.
Salcedo Aquino era subsecretario de Fiscalización y Combate a la Corrupción en la misma dependencia, y cuenta con una experiencia de más de 30 años en la administración pública.
La decisión de reemplazar a Eréndira Sandoval con Roberto Salcedo en la titularidad de la Secretaría de la Función Pública detonó especulaciones, como siempre pasa con los ajustes en cualquier gabinete. El cambio levantó sospechas sobre el supuesto reproche por parte del Presidente hacia la ahora exsecretaria Sandoval Ballesteros.
La abrupta salida de quien sería la responsable de promover la política de integridad y “cero tolerancia” a la corrupción, tiene nombre y apellidos: Manuel Bartlett y Félix Salgado, en escándalos que supuestamente ella misma impulsó desde la oficina en la que despachaba. Y ya ni qué decir de sus casas y las de Ackerman.
La determinación de López Obrador de castigar a Irma Eréndira fue en apariencia, por “sabotear la candidatura de Salgado Macedonio, ya que quería imponer a su hermano y continuar con la política de corrupción e impunidad selectiva como en el caso Bartlett”, así lo describió Denise Dresser, escritora y editorialista, en una de sus columnas.
Y el nombramiento de Salcedo Aquino es un guiño a Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, pues tanto el canciller como el nuevo secretario de la Función Pública fueron colaboradores cercanos de Manuel Camacho Solís, en los años 90.
Lo más sobresaliente es que Irma Eréndira fue una de las funcionarias de la 4T que menos apoyaba la figura ciudadana que integra el Sistema Nacional Anticorrupción. Quienes la confrontaban hallaban en ella una contraparte sin tapujos a la hora de defender la ideología morenista, pues en sus intervenciones, en las reuniones del Comité Coordinador, el mensaje que enviaba estaba muy dirigido a anquilosar los avances del SNA.
Como colaborador de Eréndira Sandoval se hallaba Jesús Robles Maloof, quien intentó acercarse, y desde una perspectiva diferente, amalgamar temas con los consejos de Participación Ciudadana en los estados y tampoco lo dejó avanzar.
Maloof, quien fuera coordinador de Ciudadanización y Defensa de Víctimas de la Corrupción –quien estuvo en varias ocasiones en Coahuila, específicamente en Saltillo– desde diciembre ya no está en la Función Pública.
Irma Eréndira Sandoval dijo al final de la ríspida jornada con el Presidente, y en la que se informó de su salida, que regresaría a la UNAM a su cátedra, tras encabezar la SFP desde 2018.
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