Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Un Halloween de leyenda: Mitos, monstruos y pesadillas Llegan los Jonas a Roblox; buscan romper récord Busca Ivana conquistar Miss Teen Earth 2026; belleza, disciplina y compromiso Va Edwin Mendoza a La Mansión VIP 2 Sale a la luz la causa de muerte de Norton; sufre reacción anafiláctica

Zócalo

|

Arte

|

Información

< Arte

Arte

Fue el 2020 el año de ansiedad y angustia: Ottessa Moshfegh

  Por Christian García

Publicado el viernes, 16 de abril del 2021 a las 05:02


Moshfagh es una de las escritoras estadunidenses más relevantes.

Saltillo.- “Los seres humanos somos capaces de hacer cosas horribles”, apunta la escritora estadunidense Ottessa Moshfegh, pero también agrega que “somos seres muy complejos”, así que lo agradable o despreciable que pueda ser una persona “depende del día” en el que se le trate.

Esa idea de observar a la especie humana como un ser cuya ambigüedad depende de muchos factores, es la que la ha convertido en un éxito de ventas, primero con su libro Mi Nombre era Eileen y, especialmente, Mi Año de Descanso y Relajación, novelas en las que las narradoras son mujeres inadaptadas que, conforme se ensordecen hacia el exterior, se escuchan a sí mismas y se construyen a través de ellas, cosa que cambia en La Muerte en sus Manos (Alfaguara, 2021), en la que cuenta la historia de Vesta Gul, una mujer que acaba de enviudar y se obsesiona con algo: la muerte de una joven llamada Magda.

A partir de ahí, y a través de sus caminatas acompañada de su perro, Vesta comienza a imaginar sobre los hechos que desencadenaron en el destino fatal de Magda. Un misterio que se crea dentro de la mente sin tener un asidero real en su mundo y con el que inicia la novela: “Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver”.

Así, de la misma forma que el personaje recrea escenarios sobre un hecho, Moshfegh hizo lo mismo con ella, con este “personaje muy interesante”, un personaje que fue construyéndose más como un lector que como alguien creado, ya que la autora “no la conocía, no sabía nada de su pasado, ni tampoco sabía cómo iba a ser su trayectoria a lo largo del libro. Cada día que escribía, me mantenía presente a su lado”.

Pero no solo la creación de Vesta fue un descubrimiento en la oscuridad, sino la misma trama de La Muerte en sus Manos, ya que según explicó la escritora en un acercamiento virtual con los medios, se propuso escribir al día mil palabras hasta que llegara al fin en “una especie de improvisación, en la que Vesta podía ir revelándose a sí misma a través de sus pensamientos, su forma de pensar, su narrativa, sus observaciones y en última instancia, también, su investigación sobre este misterio, este asesinato, pero también su vida, su propio pasado”.

En ese desdoblamiento personal, es en donde la novela entreteje dos misterios: quién asesinó, cómo y por qué a Magda, y quién es el personaje que obsesivamente piensa en esas razones y que, casi, se escribió ella misma, razón por la que Moshfegh la considera “una coescritora” del libro que estará a la venta el próximo 20 de julio.

Encierro personal
Los libros e historias de la escritora recobran una relevancia mayor cuando se reflejan en el contexto social actual, ya que muchas de sus creaciones están en un confinamiento personal, como el que ha sobrecaído en el mundo. Eso les da espacio para reflexionar desde sus espacios íntimos sobre lo que sucede con los otros allá afuera.

Para la autora de McGlue esto tiene que ver con la sicología de sus creaciones, ya que cuando “un personaje está aislado, permite que sea el narrador. Y como autor uno tiene una enorme libertad para escribir cómo es el interior de la mente y las emociones de un personaje, pero también las acciones y movimientos, y cómo se relaciona con los demás.

Además de que “el mundo que se crea se hace a través de una personalidad determinada y de cómo esta se refleja en el mundo exterior. Es la idea de que todos somos una isla o que todos somos uno, porque veo que el mundo de mis personajes son una especie de microcosmo del mundo exterior”, y si bien estos son el tipo de perfiles que ha utilizado en sus tres libros, admite que “no me gustaría vivir de estos personajes siempre”.

Esto se convierte, además, es una especie de metáfora del pensamiento contemporáneo en el que hay siempre un ruido mental y en el que “todos estamos un poco atascados en nuestra mente, tratando de conectar con los demás”, especialmente en este 2020 que definió como “el año de la ansiedad y la angustia”.

  • A LEER:
    La Muerte en sus Manos
    Ottessa Moshfegh
    Alfaguara, 2021
    Libro físico: 20 de julio
    Ebook disponible
    159 pesos

Notas Relacionadas

David Silva Rojas niega usar IA en la novela ganadora del premio Almadía: ‘Yo escribí y revisé esta novela’

Hace 2 dias

Escritores donan regalías a Sally Rooney tras retiro de sus libros en Reino Unido

Hace 2 dias

Más sobre esta sección Más en Arte

Hace 2 horas

Se eleva en el Zócalo una Catrina monumental

Hace 2 horas

‘Más sabe el diablo por doble que por diablo’: Cine para Punto y Aparte

Hace 21 horas

¿Quién es Marisa Manchado, la compositora desaparecida en el accidente ferroviario en España?

Hace 22 horas

An Alfa betas: Adrián Chávez explora el lenguaje de los nuevos machismos en su nuevo libro

Hace 1 dia

Celebrará Calaverita de Azúcar 18 años de su teatro saltillense; encabeza festival escénico

Hace 1 dia

Inauguran en Fundidora la exposición de Federico Jordán

Hace 1 dia

Traerán terror regiomontano al teatro saltillense; presentarán La Masacre de Aramberri

Hace 1 dia

Celebra Halloween con una fiesta doble con pulque y mucho punk; invitan a eventos musicales

Hace 1 dia

Convierte el duelo gestacional en arte a través del grabado

Hace 1 dia

Xcaret se rinde en la disputa por la utilización de símbolos mayas en sus atracciones

Hace 1 dia

Dan 48 horas al gobierno de Colombia para devolver obras sobre diversidad y feminismo que sacó de museo

Hace 2 dias

Invitan a bailar el tango y el bolero; tendrán mañana evento en el Vito Alessio Robles