Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cae en Chihuahua ‘El Señor de la A’, jefe de plaza de La Línea buscado por Estados Unidos Turista alemana muere al rescatar a sus hijos del fuerte oleaje en Veracruz En febrero de 2027 llega el Metro al Aeropuerto de Monterrey: Samuel García Lamenta Gabriel Elizondo fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Checo Pérez pone fecha a su adiós: disfrutará sus últimos años en la Fórmula 1

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Ganar como sea

Por Columnista Invitado

Hace 2 meses

Por: Roberto Gómez Junco

 

Sigue siendo muy pobre el nivel de los comentarios futboleros.

Ya no digamos con el alarmante añadido de la contaminación que produce la deleznable búsqueda del efecto barato del “rating”, de disparar “el algoritmo” con tal de estar en las conversaciones.

Decir lo que sea, tratar de descalificar al otro, insultar cuando se pueda y hacer como que peleas en el afán de vender lo más posible, aunque sea en detrimento del propio prestigio, suponiendo que se sepa lo que tener prestigio implica y significa.

No importan la verdad, la honestidad intelectual o el respeto hacia colegas o compañeros o hacia los protagonistas del juego. Ni la claridad de los conceptos o la elocuencia y pulcritud para verterlos. Ni la ecuanimidad en las opiniones, ni el equilibrio para primero rescatar lo positivo y así adquirir el elemental derecho de señalar lo negativo.

Todo eso es lo de menos, porque lo de más está en el deseado rating, en dicho algoritmo y en los “trending topics”, en el estimulante uso del micrófono o de la pluma como herramientas de poder, en el patético “prefiero que hablen mal de mí en lugar de que me ignoren”.

Y ante la incapacidad de elevar el nivel del análisis sobre el desempeño de los futbolistas, sobre las decisiones de los dirigentes y la capacidad de los directores técnicos, sobre el rendimiento de los equipos o la calidad de los partidos, aflora el tradicional simplismo que lleva a verlo todo en función del resultado. Como lo que importa es ganar, ni siquiera vale la pena entender cómo se juega. Aplausos para el vencedor y chiflidos para el vencido.

Una y otra vez la misma cantaleta de que no sirve jugar bien si no ganas, siempre atravesada con la falsa disyuntiva: ¿es mejor ganar, o jugar bien?

Como si ambas alternativas se excluyeran entre sí, como si transitaran por caminos opuestos, como si jugar mal o jugar “feo” fueran requisitos indispensables para obtener los triunfos, como si no fuera el jugar bien la mejor vía para aspirar a conseguir las victorias con mayor frecuencia. Como si jugando bien no se ampliaran las probabilidades de triunfo.

Como lo único que importa es ganar, una y otra vez aparece por doquier la trillada frase de la obnubilada visión resultadista: “el futbol no es de merecer ganar o anotar goles, sino de hacerlo y meterlos”.

¿De veras cuando pierdes da lo mismo que lo hagas jugando bien que jugando mal?, ¿No importa jugar mal si es que ganas?, ¿De nada sirvió jugar bien si perdiste?

Ganar como sea, sin entender lo que en el camino se pierde por el desdén a las formas.

¿Y si mejor le subimos un poquito al nivel de análisis, polémicas y comentarios?

Aunque parezca improbable, se antoja urgente.

 

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 9 horas

Circo en Reforma

Hace 9 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 9 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta