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Gato por liebre

Por Jorge A. Meléndez

Hace 5 años

“Son ultraconservadores, reaccionarios (los de Reforma). Pero los lectores, que no les den gato por liebre, no se dejen engañar. Y más los que pueden informarse o con un nivel académico que les permite buscar información y formarse un criterio”.

Totalmente, Presidente. 100% de acuerdo. Es clave que no nos den gato por liebre.Que le parece empezar… ¿con su Gobierno?

Porque ustedes señor, son especialistas en disfrazar gatos para venderlos como liebres al pueblo sabio. Un patético ejemplo es la Línea 12 del Metro.

Ahora resulta que no se acuerda quién es el responsable político. ¡Ja! Dos de sus consentidos. Sus dos “corcholatas” favoritas, don Andrés. Ebrard en la construcción y Sheinbaum en el mantenimiento.

Lo increíble es que desde el 2014 se sabía de las broncas. El reporte de SYSTRA encontró que había 15 curvas demasiado cerradas, los peraltes no eran los indicados y había incompatibilidad entre vías y trenes.

Pero no solo eso. En enero del 2015, la consultora alemana TÜV Rheinland (también contratada por la CDMX) recomendó cambiar los convoyes arrendados a CAF, porque son incompatibles con las vías.

Y pues claro, tras la tragedia, el reporte preliminar del Colegio de Ingenieros confirma fallas en la construcción, como deficiencias en soldaduras y ausencia de pernos.

Aunque el documento descarta problemas en mantenimiento, a mí no me convence. Pienso que doña Claudia fue omisa, por lo menos al ignorar los dos reportes previos que ya habían identificado fallas graves. Quizá le dieron muy buen mantenimiento, pero fallaron en realizar una inspección más profunda.

Ese es el gato que ahora nos quieren vender como liebre.

Te apuesto triple contra sencillo a que Ebrard y Sheinbaum no sufrirán consecuencias reales, saldrán lim-pie-ci-tos. A ver a quién le endilgan el castigo. Quizá a algún maistro soldador.

Ah, y te aseguro que, si no reconstruyen bien la Línea 12, podría haber otra tragedia. Sería solo cuestión de tiempo. Espero equivocarme. Ojalá que este fuera el único caso de suplantación animal de la 4T.

¡Ja! La lista es interminable, pero aquí te van algunos ejemplos:

-Plantas de CFE que producen luz sucia y cara en lugar de generadores privados limpios y baratos.

-Tres aeropuertos chafas en lugar de uno moderno y eficiente.

-600 mil muertos (cifras reales) por un patético manejo de la pandemia ideologizado e ignorante de la ciencia.

-Un Insabi que “no sabi” en lugar de un Seguro Popular efectivo.

-Comprar medicinas directo en lugar de apoyarse en privados que sí saben, provocando miles de muertes innecesarias.

-Intentar parar la violencia con abrazos y regaños de la abuelita.

-Reparto de apoyos en lugar de enfocarse en capacitar a maestros y mejorar la educación.

Lo más triste del asunto es que si un problema no se reconoce, nunca se resuelve. Un buen líder lo acepta y asume la responsabilidad.

Como bien decía otro Presidente, Harry Truman: “The buck stops here”.

Un líder asume el mando. Un líder deja de pasar el buck, un término usado en una mesa de póker cuando un jugador quiere trasladar la responsabilidad de repartir cartas a otro jugador.

Un líder no inventa excusas, no busca culpables y no etiqueta para zafarse. El líder actúa. Por eso Truman utilizaba esa frase para dejar en claro que él, como Presidente, era el último responsable.

Un líder busca el buck. Se ocupa con acciones y no con rollos.

Es imposible que un jefe en una organización grande (o un país) esté enterado absolutamente de todo. Pero sí tiene que conocer los problemas importantes. Y no puede abstenerse de atenderlos.

Para poder hacer esto, entonces un buen líder:

1. Conoce a fondo su industria y su organización.

2. Tiene un equipo capaz que lo reta. Ah, y los deja actuar.

3. Acepta un debate racional y elige la mejor idea, y no necesariamente la suya.

4. Privilegia la ejecución ingenieril. Sabe que eso, a fin de cuentas, determinará el éxito o fracaso de la organización.

5. Construye mecanismos de información que le permitan estar al tanto de avance y problemas. Y, claro, ajusta en el camino.

Si no queremos que nos den más gatos, cambiemos de líderes.

Basta de mininos peleoneros, tercos e ineptos. Y para lograrlo, infórmate bien.

En pocas palabras… “La verdad importa”. Eslogan de The New York Times.

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