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@Frank Estrada
Publicado el jueves, 3 de septiembre del 2009 a las 08:20
Saltillo, Coah.- Una inimaginable sucesión de supernovas y choques intergalácticos provocaron una explosión cósmica que trajo por consecuencia la formación de cúmulos estelares de rocas, metales, gas; al combinarse, estos elementos formaron los planetas. Una combinación de materia estelar produjo agua; una roca con materia orgánica hizo fotosíntesis y produjo oxígeno; esa materia orgánica desarrolló algas y bacterias; con ellas inicia una larga cadena evolutiva que llega al homo sapiens; éste desarrolla una cadena histórica y cultural, una idea de realidad basada en el lenguaje; comparte conocimiento, se enamora, perpetua la especie.
Toda esta historia, nuestro antecedente común, culmina en dos seres únicos: Pepe y Ponchito, en cuyos ojos se nota toda esa historia y también una chispa: la de la voluntad, la inquietud, de entender al mundo que habitan. Ellos son los “Girocuates”, quienes junto a un simpático robot dan la bienvenida a los visitantes del Museo El Giroscopio.
Ellos son nuestros guías en el museo. Pepe está en secundaria y Ponchito en primaria. Los otros guías y los visitantes también rondan esas edades. El Giroscopio está dominado por los niños y es natural, porque nada se parece tanto a la vocación científica como la infancia: el entusiasmo, la curiosidad, el asombro por el mundo, es algo que los dos ámbitos comparten.
“Los ‘Girocuates’ son parte del atractivo más importante del museo. Estamos motivando niños pequeños, es una estrategia que pensamos fortalecer. Muchos de ellos, después de sus visitas al museo, han tenido la inquietud de pertenecer. También hay algunos que desde antes traen el interés por la ciencia. Son el recurso más importante de este espacio”, afirma Cinthia Ramírez, directora del recinto.
VENTANA A LA CIENCIA “Este museo busca un acercamiento con la comunidad, con el público en general, con el fin de motivar las vocaciones científicas como simplemente interesar a la gente en el conocimiento, que a partir de aquí se motiven, tengan interés”, afirma la directora.
Administrado por el Consejo Estatal para la Ciencia y la Tecnología, además de auspiciadores públicos y privados, el museo cuenta en su fase inicial con dos pabellones temáticos, una sala temporal y un par de agregados muy modernos.
“Hubo una reestructuración para este nuevo espacio. El trabajo se hizo gracias a un donativo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y al Museo Tecnológico de la Ciudad de México. Se armaron estos pabellones temáticos con el tema de electricidad y magnetismo, y un repaso histórico de los medios de transporte. Y le dimos este agregado de innovación con la sala de cuarta dimensión, el planetario, el laboratorio de robótica y estas secciones de talleres”, agregó Ramírez.
El segundo pabellón cuenta con maquetas de transportes históricos, desde las balsas de civilizaciones lacustres, hasta los avanzados aviones que superan la velocidad del sonido. Su interesante evolución es narrada por los “Girocuates”, quienes no recitan ni memorizan, sino que saben de lo que hablan.
También hay ejemplos de motores y artefactos que ilustran la maravilla de la mecánica. Pepe y Ponchito los manejan con maestría, aunque no les faltan los brincos de susto cuando las máquinas inician su funcionamiento. Esto evidencia que la sorpresa no se les agota, aunque estén allí todos los días.
El segundo pabellón es más nutrido e interactivo. Muestra máquinas y maquetas donadas por CFE en las que se ilustran las diversas tecnologías desarrolladas para la producción de electricidad.
Este pabellón se complementa con tableros que ilustran experimentos relacionados con la electricidad y el magnetismo. Son los más populares. Especialmente al módulo del generador Van Der Graaf, donde todos quieren poner sus manos para que se les erizen los cabellos.
EXPERIENCIA VISUAL Una sala similar se encuentra en el Papalote Museo del Niño, en la Ciudad de México. La de Giroscopio es más pequeña, pero la tecnología es la misma y las películas irán cambiando al tiempo.
La otra sorpresa es el mini domo, en la que los visitantes podrán hacer una breve visita interestelar. Los “Girocuates”, con mano diestra, llevan este domo-nave hasta los planetas que los visitantes quieran ver. Por medio de proyecciones de imágenes satelitales, en el domo se pueden ver los planetas en detalle. También la ubicación de las constelaciones desde nuestro hemisferio y su representación iconográfica.
Asimismo, gracias convenios de cooperación con instancias educativas y tecnológicas, el área de talleres opera los fines de semana proponiendo diversas actividades para estimular la creatividad de los visitantes.
“El Coecyt tiene enlaces con centros de investigación, con el Conacyt, el Cinvestav (del IPN), el Tecnológico de Monterrey, entre muchas otras. Estamos muy vinculados y por ello salen bastantes apoyos. Hay algunas instituciones que van a estar con nosotros haciendo algunos talleres y actividades educativas”, informó la directora.
PRIMER MES “Estamos trabajando en armar un patronato, estamos invitando a las empresas, recibiendo visitas de empresas interesadas en apoyarnos de alguna manera. En esa medida vamos a seguir haciendo lazos para seguir fortaleciendo este espacio”, aseguró Cinthia Ramírez.
Espacios como éste, tanto en Saltillo como en el mundo, requieren de la buena voluntad de particulares, de quienes desean acercar a sus hijos a un ámbito interesante. En Saltillo, la respuesta al recinto parece indicar que su longevidad está garantizada, tanto en interés como en donativos.
“Ha sido muy gratificante. Hemos tenido bastante aceptación. Aún no cumplimos un mes de operación, pero hemos recibido comentarios muy satisfactorios. El mayor problema que hemos tenido es el exceso de gente en determinados horarios, nos gusta dar atención personalizada y cuando hay tanta gente no ha sido posible llevarla de esa manera. Pero al paso del tiempo nos vamos organizando para brindar mejor atención.
“En general nos ha ido bastante bien y nuestra mejor promoción ha sido la de los mismos visitantes, que recomiendan la visita a sus conocidos”, aseguró la directora.
Así, Saltillo, que se está haciendo fama como ciudad de Museos, ya tiene un espacio para la disciplina que Carl Sagan describía como “La única herramienta esencial para toda sociedad que tenga esperanza de sobrevivir, con sus valores fundamentales intactos. No sólo la ciencia abordada por sus practicantes, sino la ciencia entendida y abrazada por toda la comunidad humana”.
El Giroscopio es un museo de ciencia, pero no cualquier museo, para empezar porque la ciencia no es cualquier cosa. Su modelo es de los museos interactivos que refuerzan esa idea de que la ciencia nos acompaña en cada paso que damos, cuando comemos, cuando observamos.
Las grandes sorpresas de este recinto son la sala de cine “4D”, en la que se proyectarán películas no sólo para ver, sino para sentir en su sistema de butacas móviles y casi tocar gracias a los lentes 3D.
La comunidad saltillense ha recibido con beneplácito este proyecto, cuyo antecedente es el Museo el Chapulín, aunque el cambio de sede y la reestructuración le han dado un nuevo rostro, mucho más moderno y atractivo.
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