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Coahuila

Gracias mamá, por la vida

Por María José César

Hace 5 meses

“La relación con la madre es la más significativa de nuestra vida, la base sobre la que se construyen todas las demás relaciones. Con la madre fuimos uno cuando estuvimos en su vientre y luego seguimos íntimamente unidos a ella durante la lactancia. El vínculo con la madre es fundamental para la supervivencia. El niño, la niña, se miran literalmente en la madre, se ven en ella como si fuera un espejo. La madre representa al mundo en su totalidad y lo que de él proviene”. Bert Hellinger

La madre como arquitecta de vida

Una madre es una arquitecta perfecta que tiene en sus manos una obra de Dios. Desde que los hijos son pequeños, va forjando y formando actitudes, creencias, virtudes y hábitos que se traducen en las acciones y actitudes de la vida diaria del ser humano.

El recordar el lugar que ocupa nuestra madre en nuestra vida, nos permite conectarnos con alegrías y en ocasiones con tristezas. Amor, fuerza y seguridad son algunas de las herramientas que comenzaron a heredarnos nuestras madres desde que fuimos concebidos. Además de ocuparse de las necesidades básicas de la infancia, nutrieron nuestra parte afectiva, el alma y el espíritu de la persona que somos hoy. Renuncias, sacrificios y entrega desmedida por amor son algunas de las acciones innatas de una madre hacia sus hijos.

Sanar, soltar y agradecer

Hoy es un día especial para valorar todas esas acciones, celebrar su presencia cuando la hemos necesitado, y también es momento de soltar y perdonar esas heridas del pasado y expectativas no cumplidas. Porque así como fue, fue perfecto. Porque así como fue, era necesario. Porque así como fue, era lo que se tenía para dar.

Y es que lo que Mamá nos dio, hemos de tomarlo y abrazarlo como un legado de amor. Como fuente de lo que se tenía para dar. Dejar de mirar si era poco o mucho, tomarlo desde el amor y con amor.

Integrar el amor en el corazón

¿Y por qué? Porque acomodar a mamá en ese espacio de amor y de agradecimiento, es lo que nos permite integrarla en el lugar correcto en nuestro corazón. Si nos dedicamos a agradecer, a honrar, a valorar, si miramos lo que se dio, podemos soltar aquello que sentimos que no se dio. Y de esa manera, vivimos con paz y en ese equilibrio, amándola y honrándola.

Hay una frase de Luz Rodríguez que me resuena, que dice… “Nuestra madre nos llevó dentro de sí… alimentándonos… Arrullándonos con su propio corazón… Arriesgó su propia vida para que nosotros tuviéramos la oportunidad de vivir. Con sus aciertos y desaciertos… hizo lo que mejor sabía hacer, no llegó con un manual. Dentro de ti añoras su abrazo y su presencia… eres y siempre serás parte de ella. Así que honra y agradece su esfuerzo. Si estás aquí es porque ella asumió el riesgo”.

La toma de conciencia

Es por eso que hoy quisiera que integremos a mamá y su amor en nosotros. Que repitamos conscientemente y con amor esta frase de Bert Hellinger… “Querida mamá: tal y como eres te tomo, tal y como eres tomo la vida, tal y como me la has dado. Y así eres justa para mí, lo tomo todo de ti, tal y como viene de ti. Abro mi corazón a lo que me das, incluso lo que fue duro o malo. Así eres mi madre, y así soy tu hijo”. Gracias, gracias, gracias.

Hoy te invito a que integres a Mamá y a su amor en ti. Toma a Mamá con amor. Toma su ternura, su tiempo, sus desvelos, sus entregas, todo lo que te dio, te ha dado y te sigue dando.

Honrar la presencia y la ausencia

Si hoy tienes a tu mamá con vida, acompáñala, abrázala, visítala, hazla sentir querida. Dale un gesto de tu amor. Si no puedes tener a Mamá de cerca físicamente, abrázala de alma a alma, en lo profundo de tu corazón y hónrala. Envíale amor, envíale luz, envíale agradecimiento. De esa manera la tomas, de esa manera la integras. Ella desde donde está, sentirá ese abrazo y ese agradecimiento. Recuerda también que una parte de ella, también está dentro de ti.

Un mensaje personal

Gracias Patricia Gómez Tueme, ¡Gracias Mamá! ¡Te adoro! ¡Honro tu vida! Sin duda la mamá más entregada, desprendida, sencilla, genuina, gracias por siempre buscar darnos lo mejor, amándonos desde lo grande y lo pequeño, en cada instante y momento. Gracias por darme tanto, jamás me alcanzaría la vida para recompensar todo tu amor, tus sacrificios y entrega. Dios me conceda llegar a ser un gramo de lo que tú eres.

Celebro con mucho amor el haber nacido de ti. Te amamos.

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