Entra un indio a la farmacia, pone el miembro sobre el mostrador y al lado un billete:
– Darme un condón.
– Sí, sí, claro –responde nervioso– el encargado al ver aquello y le entrega la cajita con preservativos.
Al día siguiente regresa el apache y le dice:
– Indio fuerte, bolas fuertes, condón… ¡pum!
– No se preocupe, gran Jefe, aquí tiene estos condones que son extra reforzados.
Al día siguiente, de nuevo entra el apache y le dice molesto:
– Indio fuerte, bolas fuertes, condón… ¡pum!
– Ay no, qué pena, gran Jefe, mire lo que puedo hacer por usted es darle estos nuevos condones que no vienen reforzados, sino ¡blindados!
Se los lleva y al día siguiente regresa y dice con voz compungida:
– Indio fuerte, condón fuerte, bolas… ¡pum!
Obviamente no tengo la menor intención de hablar de las bolas presidenciales, pero sí de lo que dijo Andrés Manuel López Obrador el fin de semana: en su tradicional perorata sobre cómo él es el úuunico que ha combatido la corrupción, se aventó una frase que seguramente quedará inscrita en los libros de historia. Dijo el Jefe del Ejecutivo, comandante supremo de las Fuerzas Armadas y Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos que a los corruptos… “¡fuchi, caca!”
Hay quienes creen que AMLO habla así para “conectar” con el pueblo. Pero a menos de que el pueblo tenga 3 años, no veo la necesidad de que el Presidente de México hable como si fuera un Teletubbie. La frasecita del Presidente fue lanzada en un mitin con indígenas de Milpa Alta en la Ciudad de México. No sé qué me preocupa más: que el Presidente crea que solo hablándoles como bebés los indígenas entienden; o que realmente esa sea la capacidad del Mandatario para expresar una idea. Mi perico habla mejor cuando está borracho.
Verdat, austeridat, ciudat, Donal Trun, votastes… son algunas de las palabras del diccionario de todos los días del gran Jefe Cacas. Tienes que aprendértelas porque pronto habrá examen.
Maldita Academia
Este año, los Oscar fueron una decepción casi completa. Por ejemplo, en Mejor Actriz le dieron el premio a una gringa, en lugar de reconocer el trabajo de Claudia Sheinbaum por su papel en Jefa por Accidente. Y lo mismo pasó en la categoría de Mejor Actor, pues se lo dieron al payaso de Joaquin Phoenix, siendo que nuestro payaso de las mañaneras es más terrorífico que El Guasón e It juntos. El único Oscar que sí aplaudí, fue el de Mejor Película a Parásitos, ya que retrata a la perfección la vida de todos los políticos mexicanos que viven de lo que tú y yo trabajamos.
¡Rífensa esta!
Con eso de que AMLO iba a rifar el avión presidencial, varios morenistas fueron corriendo de copiones. (Diría mi madre: o sea que si tus amigos se tiran de cabeza por la ventana, tú también te avientas). Ya que andan en esas, propongo que rifemos, por ejemplo, una noche con Manuel Bartlett, porque es rico, rico, rico. Rifemos también el cerebro de Vicente Fox, pues todos saben que está nuevo, así que debe valer una fortuna. Podríamos rifar también un strip tease del diputado Sergio Mayer, que no sirve más que para encuerarse. Y, por último, en el caso de las Chivas, lo ideal no sería rifarlas sino comprar al equipo en lo que realmente vale y venderlo en lo que cuesta mantener a esa plantilla de inútiles.
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