Arte

Publicado el miércoles, 25 de octubre del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Los secretos siempre son jugosos misterios que atraen a todos. Las historias, reales y verídicas, pueden en manos de un escritor de talento convertirse en novelas, y esos libros pueden ser un testimonio de un secreto revelado que, gracias a la discreción del autor, mantiene su esencia de enigma… eso sucede con Cochabamba, de Jorge F. Hernández, un recuerdo heredado que, finalmente, terminó convertido en una deuda saldada que debía desde hace décadas.
En esta ocasión, esa deuda era de una promesa: la que el autor le hizo a Xavier Dupont, de escribir la historia de la madre de este. Una hermosa mujer que dejó los amplios terrenos de su padre en Cochabamba, Bolivia, y enfrentarse al mundo en los callejones y los bares de París en donde se encuentra con la figura de Albert Camus, su amante. Una historia que se va creando conforme se va contando.
O así lo ve Hernández, quien apunta que “en este libro lo que busca es “hacer cómplice al lector” por medio de la vida de las personas: la microhistoria. Para él, “la Historia, con mayúsculas, es un telón de terciopelo que está en un teatro, y en la novela la época es la Segunda Guerra Mundial o los años 50 de Francia, que es un telón de fondo, porque lo me interesaba contar era la historia de esta mujer que deja su tierra en Bolivia y se convierte en la princesa de París.
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La riqueza de esas pequeñas historias está en la medida de que, en círculos concéntricos, narran una escenografía que te mantiene hipnotizado”, comentó F. Hernández, quien es historiador de profesión, especializado, precisamente, en la tradición de la microhistoria, que aprendió de Luis González.
Así, pues, en Cochabamba deambulan figuras tan importantes como la diseñadora Coco Channel o la cantante Edith Piaf, sin embargo, el nombre más prominente de ellos es Albert Camus, el filósofo y ganador del Premio Nobel de Literatura, que mantuvo una relación con Camila, trastocando así las historias de vidas de ambos.
Así, el libro más reciente del actual director de la librería Pérgamo, en Madrid, es una historia que se cuenta según se va contando. La estructura seduce porque es como presenciar una plática entre amigos: un locutor y un interlocutor, que va revelando la información que el otro va anotando.
Así, los recuerdos de terceras voces se mezclan con una fuente de primera mano, y son contados a través del filtro de la imaginación. Un relato que atrapa por su atmósfera de sueño más que realidad.
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Quería que la novela se sintiera como si tú estuvieras sentado en la sobremesa, para que el lector se vaya enterando de todo conmigo, hasta de lo que cenábamos”, apuntó el también autor de El Álgebra del Misterio.
Pero Cochabamba es, también, un homenaje a una época y, sobre todo, a una ciudad. Para el escritor, ese “es una de las enfermedades que padezco: amo las ciudades” , así lo demostró, por ejemplo, en La Emperatriz de Lavapies, novela que publicó en 1999 y resultó finalista de la primera edición del Premio Alfaguara, y Réquiem para un Ángel, es para la Ciudad de México, que en esta ocasión discurre su amor por la Ciudad Luz.
Para Hernández, “esta es una deuda que tenía que pagarle, ahora, a París, porque la conocí muy grande. La primera vez que llegué a esta ciudad tenía 25 años y creí que ya la conocía por todo lo que había leído, y sí hay muchas cosas de Balzac, Víctor Hugo y Flaubert, que tengo tatuadas, pero también me salió lo guanajuatense porque lloré frente a un edificio: fue el Museo de Louvre, para mí era una deuda que ya está pagada”.
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