Espectáculos

Publicado el lunes, 21 de abril del 2014 a las 14:03
Saltillo, Coah.- El desencanto ante la vida es siempre la buena semilla que germina en la imaginación fértil de un buen escritor. A Guillermo Cabrera Infante le tocó un destino en el que disfrutó del festín de la palabra, palabra que hubo de mutar hacia tonalidades oscuras, al enmarcar su existencia en la Revolución Cubana.
“¿No puedes oír cómo el viejo Bach juega en la tonalidad en re… cómo hace las variaciones imprevisiblemente pero donde el tema lo permite y lo sugiere y no antes, nunca después, y a pesar de ello logra sorprender?”, cuestiona en “Tres Tristes Tigres”, su más célebre obra, la cual fue calificada como “la novela más audaz del llamado boom hispanoamericano de los años 60, un hito esencial en la narrativa hispánica y una de sus mayores muestras en la tradición moderna y posmoderna”.
Ambientado en La Habana de 1958, el libro es un experimento del lenguaje, las estructuras narrativas y la imaginación literaria. En palabras del propio Cabrera Infante el libro es “una galería de voces, casi un museo del habla cubana, en la que generaciones por venir podrían oír hablar a sus DE HOLGUÍN PARA EL MUNDO
Cabrera Infante nació en Gibara, Holguín, Cuba, en 1929, y murió en Londres, en 2005. En 1941 se trasladó a La Habana con sus padres, donde comenzó a escribir con 18 años de edad. Abandonó la carrera de Medicina para trabajar como redactor de la revista “Bohemia”. En 1949 creó el semanario Nueva Generación y en 1950 ingresó en la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana. Junto a Néstor Almendros y Tomás Gutiérrez Alea fundó en 1951 la Cinemateca de Cuba, la cual presidió hasta 1956. En 1952, tras la aparición en”Bohemia” de un relato suyo que contenía palabras ofensivas para el gobierno de Fulgencio Batista, fue multado, encarcelado y obligado a firmar sus trabajos con otra identidad, para lo cual se creó el seudónimo de G. Caín, que es una contracción de sus apellidos.
Su gusto por el cine lo convirtió en uno de los primeros guionistas latinoamericanos en alcanzar éxito en Hollywood. Ejemplo de ello es “Wonderwall” (1967), musicalizada por George Harrison, y la road movie de culto “Carrera contra el Destino”. Otros de los proyectos en los que participó fueron la adaptación de la novela “Bajo el Volcán” de y el libreto que dio origen a “La Ciudad Perdida” (2005), dirigida por Andy García.
OBSESIÓN POR CUBA
El primer libro de Cabrera Infante fue “Así en la Paz Como en la Guerra” (1960), donde reúne varias viñetas de la lucha contra Fulgencio Batista así como relatos que recrean la vida de La Habana prerrevolucionaria. Sin embargo, el reconocimiento internacional lo conquistaría en 1964 con “Tres Tristes Tigres”. Su obra más íntimo, “Mapa Dibujado por un Espía”, salió en 2013, ocho años después de su muerte. Se trata de un texto que el mismo escritor ocultó a principios de los 70. En él, describe a detalle los meses que pasó en La Habana mientras aún era consejero cultural de la embajada cubana en Bruselas.
Sencillo pero apabullante, este volumen muestra al autor más melancólico y circunspecto.
ancestros”.
En “La Habana para un Infante Difunto” (1979), el autor insiste en un relato de contenido autobiográfico donde los ejes son la capital, la historia y el habla de su país, y donde se afianza un estilo narrativo conformado a partir de la parodia, la burla y la intertextualidad.
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