Con el gusto de saludarlos este bello domingo para muchos familiar y de descanso, algunos ya estamos con las maletas casi hechas, ya que muchos tendremos nuestras merecidas vacaciones de verano, quienes trabajamos en el área educativa. El receso del ciclo 25-26 concluirá en unos días más. Para los de profesional, pues ya terminaron desde hace creo un mes.
Y hablando de los hijos e hijas, de que son prestados, eso uno lo va comprendiendo ya sea por pérdida de uno de ellos (as) como lo aprendí yo a muy temprana edad, a mis 22 años. Con un dolor que durá más de dos décadas incluso.
Las causas de que los hijos partan de su hogar son tan variables y las fechas también, es decir, que uno se puede ir a los 16 años, como algunos a los 30, incluso unos jamás abandonan la casa paterna, y materna también por aquello del lenguaje inclusivo.
Realmente la partida de los hijos a temprana edad duele, naturalmente y más a la madre, por obvias razones, y me refiero que nosotras las madres en teoría los y las llevamos 9 meses, a algunos menos, por ser prematuros, y otros llegarán a término.
Al crecer inevitablemente van algunos yéndose a estudiar fuera de la ciudad, también se van porque quieren hacer su vida, tomar sus propias decisiones, que no los controlen los padres en casa, o por problemas familiares, es decir las causas de que los hijos e hijas tomen la decisión de abandonar el hogar es multifactorial.
Otros van y vienen, es decir se van por algún tiempo a probar trabajos, relaciones sentimentales, a encontrarse a sí mismos. Y después de un tiempo regresan, y cada ida y regreso, nadie somos los mismos, ni ellos ni nosotros. Algunas veces es para mejorar, y otras relaciones pueden empeorar. Mi sentir es que cuando alguien se va y regresa al hogar es para sanar.
Otros jamás regresan, encuentran su vida lejos del hogar nuclear. Y ya sólo con visitas y algunos de doctor, por sus múltiples ocupaciones, como la gran mayoría.
HABLANDO SOBRE LOS HIJOS E HIJAS…
Ley de vida sin duda el que los hijos e hijas vuelen del nido, a seguir sus sueños y proyectos personales. La mayoría los educamos para la vida, independientes, para que en su vida batallen lo menos, ya que al iniciar su vida independiente a menor edad, 17, 18 años, tendrán más herramientas para seguir adelante, ya llevan ventaja que los que inician después de terminar la carrera que hayan elegido, pero ya todo ha cambiado tanto, los que tienen títulos no tienen trabajo y, los que no lo tienen, hasta negocios exitosos tienen, así que las variables son evidentes, ya no hay una regla en esto, antes sí eran como más uniformes estas formas de vida.
Que al terminar la prepa, seguía la carrera, o se iban a estudiar al extranjero, antes o después de la prepa. Ahora incluso se van mucho más pequeños, quien tienen esa posibilidad económica de mandarlos fuera a estudiar algún otro idioma.
Al salir del hogar maduran mucho, ya que los mimos de las mamás en casa a veces son excesivos que no ayudan para la vida. Los apapachos y ser muy consentidores, a veces es contraproducente, ya que luego se hacen flojos, o se acostumbran a no trabajar y que los padres los mantengan.
Pero en este punto es donde empiezan las patologías, como los complejos de Electra y de Edipo, cuando los hijos e hijas se enamoran de sus progenitores, al grado de nunca separarse de sus padres.
El de Edipo es un concepto sicoanalítico desarrollado por Sigmund Freud que describe el deseo inconsciente de un niño de tener una relación exclusiva (o afectiva profunda) con el progenitor del sexo opuesto y sentir rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo.
El niño con la mamá, se manifiesta entre aproximadamente 3 a 6 años de edad. Y esta dinámica recibe el nombre de la tragedia griega Edipo Rey, donde el protagonista mata a su padre y se casa con su madre por ignorancia de su identidad.
En la sicología, esta etapa se considera crucial para el desarrollo de la identidad y la personalidad del menor.
¿Cómo se manifiesta en los niños?
Durante esta fase, los síntomas principales que se pueden observar en el entorno familiar suelen ser:
Un apego y demanda de atención exagerados hacia el progenitor preferido.
Celos y enfados cuando los padres muestran afecto entre ellos.
Rechazo temporal o conductas de desafío hacia el padre o madre percibido como rival.
¿Cómo se supera?
Para que el niño supere esta etapa de manera saludable y desarrolle su propia autonomía, el papel de los padres es fundamental:
Establecer límites claros sin recurrir a prohibiciones excesivas.
No competir por el afecto del niño ni dar importancia exagerada a sus celos.
Fomentar momentos de complicidad de ambos progenitores por igual.
El complejo de Edipo no resuelto:
Generalmente esta etapa se supera de forma espontánea cuando el niño se identifica con el progenitor de su mismo sexo y lo toma como modelo. Sin embargo, si esa fase no se resuelve adecuadamente en la infancia, puede generar problemas en la vida adulta, tales como dependencia emocional, inseguridad, o patrones repetitivos de fracaso y decepciones amorosas.
La recomendación es no dejar que esto suceda, acudir con un profesional de la salud sicoemocional para evitar llegar a esta patología.
Y el complejo de Electra es la contraparte femenina del complejo de Edipo. Fue propuesta por el sicólogo Carl Gustav Jung en 1912 para describir la etapa del desarrollo infantil en la que una niña experimenta una atracción afectiva e idealización hacia su padre, acompañada de una rivalidad o rechazo inconsciente hacia su madre.
Su nombre proviene del mito griego de Electra, quien ayudó a vengar la muerte de su padre, planeando el asesinato de su propia madre.
Se me acabó el espacio, les mando un abrazo y bendiciones. Diosito por delante.
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