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Coahuila

Hace un siglo, en paralelo a las conferencias de Bucareli, la vida seguía

Por Rodolfo Villarreal Ríos

Hace 3 años

Era 1923 y mayo empezaba a partirse en dos cuando una delegación estadounidense llegaba a México para encontrarse con los representantes de nuestro país e iniciar una serie de reuniones a las cuales la historia denominaría las Conferencias de Bucareli. Las mismas que los poco informados, este escribidor perteneció a ese grupo durante muchísimo tiempo, claman que significaron la entrega de México a los EUA. En esta ocasión no vamos a entrar a discutir si ello fue cierto o no. Nuestra postura, ampliamente documentada, la plasmamos en “Las Conferencias de Bucareli. Un acuerdo pragmático de la diplomacia mexicana. “(INHERM 2018), un libro sobre el cual existe un discreto, pero muy efectivo, veto.  De lo que nos ocuparemos es de revisar algo que no abordamos en ese volumen, los otros eventos que acontecían en aquellos días cuando se dieron las reuniones mencionadas. 

El que se congregaran representantes del gobierno mexicano y el estadounidense no era motivo para que la vida del país entrara en una parálisis. El 10 de  mayo, apenas un año antes se había institucionalizado como fecha maternal, se anunciaba que los delegados estadounidenses ya estaban en territorio mexicano y, a la par, los petroleros estadounidenses clamaban no estar de acuerdo en la forma en que, según ellos, el gobierno de nuestro país plantearía la solución a sus diferencias.  

A las ocho horas del 11 de mayo, el ferrocarril  que arribó a la Estación Colonia de la Ciudad de México traía entre sus pasajeros a Charles Warren y John Payne.  Venían a discutir lo que llevaba dos años negociándose, pero que no terminaba de concluirse, la forma en que debería de darse la reanudación de relaciones entre México y los EUA.  Como es usual, se cumplió con todo el protocolo. Los recibió el jefe de este, Rodolfo Nervo, y posteriormente se dieron visitas reciprocas entre ellos y el secretario de relaciones exteriores, Alberto José Pani Arteaga, así como a quienes representarían al gobierno mexicano en las conferencias. En ese contexto, se hacia saber que el lunes 14 de mayo habrían de dar inicio las reuniones formales. Mientras tanto, en paralelo, la vida seguía.

Por una parte, se anunciaba que gracias a un fallo del a Suprema Corte de Justicia, Francisco José Múgica Velázquez regresaría al gobierno de Michoacán.  Asimismo, era hecho del conocimiento de la población que el sábado 12, el obispo de Tepic, Manuel Azpeitia Palomar, coronaría a la Virgen de Tlapa. Por otra parte, destacaba la nota  en donde se mencionaba que  Enrique Flores Magón era acusado de alta traición a la patria por haber participado, en 1911, en una expedición cuyo objetivo era separar Baja California de México.  Con respecto a rebeliones, se comentaban la preocupación del gobernador de Colima, Miguel Álvarez García, quien expresaba sus temores de que le dieran un cuartelazo  ante lo cual el jefe de armas en la entidad, el general Isaías Castro, declaraba que sabia de la existencia de un grupo armado con tal fin, pero él disponía de fuerza militar para aplacarlo. Sin embargo, para el 18 de mayo, Álvarez pidió licencia y en su lugar fue nombrado Jesús Ahumada. Para principios de junio, el gobierno estatal habría de declararse prácticamente en quiebra al reconocer que era imposible pagarles a los empleados su sueldo y no se disponía de recursos para cubrir  los servicios básicos de la administración.

Al dia siguiente de su llegada,  Warren y Payne fueron a visitar al presidente Álvaro Obregón Salido y todo se fue en elogios mutuos, al tiempo que aseguraban que pronto se reanudarían las relaciones México-EUA.  Ni idea tenían de que se tendrían que pasar los tres meses siguientes negociando. Pero no agarremos monte y retornemos a lo acontecido en aquella primera semana de negociaciones.

Como estaba planeado, el lunes 14 de mayo, se reunieron por vez primera los delegados  a las Conferencias de Bucareli y aquello fue rebosante de elogios de uno a otro lado. Que si había sido un acierto del gobierno estadounidense nombrar a Warren y Payne, que si todo debiera de resolverse en el contexto del derecho internacional. Pero mientras los representantes llegaban a un acuerdo, varios fueron los eventos suscitados entre los ciudadanos de ambas naciones.

El martes 15, se anunciaba que, una semana después, un grupo de hombres de negocios de New Orleans visitarían México. Según la nota eran sesenta personas cuyos capitales sumaban alrededor de noventa millones de pesos y estaban interesados en intensificar las relaciones comerciales entre ambos países. Para finales del mes de mayo, se anunciaba que inversionistas de California planeaban invertir 20 millones de pesos en empresas comerciales y bancarias ubicadas en Sonora, Sinaloa y Nayarit. A la par, inversionistas franceses anunciaban, el 20 de mayo, que suscribirían 25 millones de dólares para crear el Banco Único de México, mismo que, según el negociador mexicano Agustín Legorreta, empezaría a funcionar en el mes de junio. Asimismo, el Comité Internacional de Banqueros daba a conocer  que México había reanudado el servicio de la deuda lo cual implicaba que entregaría el producto integro de los derechos de exportación del petróleo y el 10 porciento de los ingresos brutos de los ferrocarriles. Eso es lo que Adolfo De La Huerta Marcor había acordado con Thomas W. Lamont.

Pero, según la prensa, no solamente los extranjeros le apostaban a realizar negocios en México, ejemplo de ello era el anuncio de que la familia Iturbe invertiría ocho millones de pesos en la explotación petrolera. En medio de esas noticias, se informaba que, como consecuencia de las huelgas y los paros, en todo el país existían “veinte mil trabajadores faltos de ocupación.” Pero quienes tenían empleo, también, peleaban. Ese era el caso que se suscitaba en Puebla, en donde los obreros sindicalizados repelían a quienes no estaban afiliados acusándolos de que aceptaban laborar bajo condiciones muy por debajo de las que ellos demandaban, lo cual los ponía en situación desventajosa. Entre esas huelgas destacaban las de la Fábrica de Hilados y Tejidos de Orizaba y “el paro de mineros en la región de Coahuila.” En esa entidad, los obreros de la fábrica de hilados y tejidos La Fe decidieron desconocer, sin que se supieran los motivos, el  contrato que habían firmado con los propietarios de la negociación. Pero en esa entidad estaban presentes otros asuntos.

En abril, se encomendó al coahuilense más ilustre del México posrevolucionario, Manuel Pérez Treviño, que fuera a encargarse en calidad de provisional de la gubernatura del estado.  E jefe del ejecutivo estatal, general Arnulfo González Medina, enfrentaba problemas con los estudiantes y una fracción del Congreso local. Sin embargo, la labor de Pérez Trevino resultó infructuosa, las pasiones obnubilaban la razón de los enfrentados y, antes de tomar acciones extremas de castigo para imponer el orden, Pérez Treviño prefirió solicitar licencia al cargo ante los miembros del Congreso que apoyaban a González quienes nombraron sustituto al doctor Fausto Ramón. Aquí, cabe apuntar que ya en otra ocasión, Pérez Treviño había dado muestras de que lo suyo no era imponer la fuerza bruta sobre la razón. Eso sucedió en 1920, cuando se desempeñaba como jefe Militar en Nuevo León y tuvo la responsabilidad de aplacar a Pablo González Garza quien andaba de inconforme. Una vez capturado el rebelde, mientras todos apostaban que sería pasado por las armas, Pérez Treviño hizo que prevaleciera el imperio de la ley y fuera sometido a un  juicio en el cual se  determinó que González Garza sería enviado al exilio. Pero, en 1923, la salida del general no aplacó los ánimos entre los congresistas coahuilenses. Los contrarios de Arnulfo González desconocieron a Ramón y exigían que bajo ningun motivo, el primero regresara a ocupar el cargo. 

La situación descrita provocó que, en un momento dado, en Coahuila hubiera dos gobernadores, aparte de Ramón, los opositores nombraron a un profesor de nombre Candor Guajardo como su gobernador. Sin embargo, para el dia 24, Arnulfo González retomó la posición y ese mismo dia regresó por aquellos rumbos Pérez Treviño acompañado por el senador Luis Gutiérrez. Acorde con las crónicas, la popularidad del general permanecía incólume. Ejemplo de ello fue que a su arribo un numero nutrido de personas fue y se plantó frente a su residencia para ovacionarlo. Cosas de políticos de aquellos tiempos. Pero ahí no concluiría el problema, días después, el subsecretario de gobernación, Gilberto Valenzuela acusó a González de no respetar la división de poderes estatales y demandó que interviniera el Senado para declarar la desaparición de poderes. El asunto no se resolvería ahí, sería hasta octubre cuando González fue desaforado tras de que envio a la cárcel a varios legisladores locales  y lo sustituiría Carlos Garza Castro. Pero a nivel federal había otros problemas.

Los miembros del Senado se resistían a reunirse para nombrar a cinco magistrados de la Suprema Corte. Ya que no estaban de acuerdo con el procedimiento que les presentaba para hacerlo.  Para el 31 de mayo, las cosas iban de mal en peor hasta el punto de hablarse de haber roto el orden constitucional ante lo cual la secretaria de gobernación opinaba que dadas las circunstancias los miembros de la Corte a sustituirse podían seguir actuando como tales hasta en tanto no se dirimieran las diferencias que impedía el nombramiento de los nuevos. Trascurrió la primera semana de junio y los senadores decidieron que no acudirían a sesiones. Por aquellos días, se darían noticias sobre el fallecimiento de dos personas quienes algo tendrían que ver, por interpósita persona, con la vida del país en el futuro.

El 23 de mayo, se informaba que un dia antes había fallecido quien fuera senador y apoyador del general Bernardo Reyes Ogazón, lo cual le valió ser desaforado y enviado a la cárcel por ordenes del presidente Díaz Mori. También, seria gobernador de Jalisco bajo la bandera del Partido Católico Nacional, de donde saltaría a ser secretario de relaciones exteriores de Huerta. Se trataba del escritor jalisciense, José López Portillo y Rojas, abuelo de su homónimo quien teniendo todo para ser el gran líder del país cayó víctima de su egolatría y soberbia tras de engolosinarse, y engolosinar a los mexicanos, con el espejismo petrolero. Otro asunto relacionado con defunciones fue el asesinato cometido en contra de otro jalisciense, un hombre dedicado a las labores del campo quien se vio inmiscuido en un asunto hasta cierto punto trivial. Para evitar que uno de los vecinos de la hacienda de San Pedro, propiedad de su padre, siguiera llevando su ganado a pastar ahí, ordenó que  encerraran un par de bueyes. Cuando el hijo del propietario de los semovientes fue enviado a recuperarlos, se le exigió el pago de dos pesos antes de que se los pudiera llevar, se negó y planeo desquitarse lo cual materializó cuando tramó una emboscada para asesinar a Juan Nepomuceno Pérez Rulfo, el padre del escritor grandioso, Juan Rulfo. 

Para quienes dicen que eso del feminismo es una novedad, el 20 de mayo era inaugurado el Congreso Feminista Panamericano al cual asistían delegadas de todas las entidades federativas de México, así como representantes de Sudamérica y los Estados Unidos. El objetivo de la reunión era el mejoramiento social y la emancipación de la mujer. En la otra cara de la moneda, en eso de la participación de las mujeres, una de las notas era que una señorita jalisciense de nombre Ignacia Villaseñor acudió a las fiestas del jubileo de oro de la fundación de El Paso, Texas en calidad de ‘duquesa” ya que la reina y la princesa fueron seleccionadas en la ciudad texana. Esas no eran las únicas noticias fronterizas.

En Piedras Negras, Coahuila se efectuaba el Congreso de las Cámaras de Comercio con la participación de 400 delegados  estadounidenses y mexicanos propietarios de negocios. Tras de reunirse acordaron que deberían de solicitar al presidente Warren Gamaliel Harding que otorgara el reconocimiento inmediato al gobierno del presidente Obregón. Pero no todo era convivencia por esos rumbos, en  esos mismos días se dio a conocer que fueron detenidos cinco coyotes quiénes se disponían a cruzar ilegalmente a 92 mexicanos hacia los Estados Unidos. Mientras tanto, en la Ciudad de México las platicas continuaban sin llegar a u  acuerdo especifico. Los delegados estadounidenses dejaban claro que no se estaba negociando ningun tratado y que era falso que ellos hubieran propuesto un arbitraje.

Como aderezo a las pláticas, no podía faltar el desquiciado que buscó tomar venganza por las afrentas que a lo largo de la historia habían ejecutado los estadounidenses en contra de México. La madrugada del 18 de mayo, en los sótanos de la embajada estadounidense en México, sede en Rosales y Avenida Juárez, explotó una bomba de dinamita Aparte de los daños materiales al edificio y construcciones aledañas, no hubo desgracias personales. Inmediatamente, se especuló que los autores eran enemigos del gobierno quienes buscaban hacer fracasar las Conferencias. A los pocos días, se detuvo al exgeneral villista Medardo López a quien se acusó de ser el autor material del atentado, algo que él negó.

En medio de aquellas negociaciones, el 6 de junio, se publicaron unas declaraciones del secretario de hacienda, Adolfo De La Huerta, quien expresó “que los trabajos ejecutados por ellos [los delegados mexicanos]en las Conferencias son del todo satisfactorios para el Gobierno [mexicano]” Asimismo, se indicaba que De La Huertas solamente había intervenido en  esas reuniones para “ministrar algunas aclaraciones hacendarias a los delegados norteamericanos, las cuales han servido para completar las que han estado rindiendo los delegados mexicanos.”  Aun cuando a principios de junio, los delegados estadounidenses decían haber ya alcanzado acuerdos definitivos, no seria sino hasta mediados de agosto cuando las negociaciones concluirían.

Muchos años después, treinta para ser exactos, Don Adolfo salió con que el no sabia nada de lo tratado en las Conferencias de Bucareli y que hasta se había levantado en armas por estar en  contra de los acuerdos. Lástima que, en su momento no haya plasmado nada por escrito, ni en su renuncia, ni en el llamado Plan de Veracruz. Eso si¸ la leyenda negra ya ganaba terreno y sin información dura, muchos la compraban y propalaban. Reconocemos que, en un tiempo, permanecimos en ese grupo hasta que nos pusimos a estudiar historia basada en  documentos  primarios y en el proceso de expiación de culpas hasta escribimos un libro al respecto. Algo de lo ocurrido en aquellos días, al margen de las Conferencias de Bucareli, lo hemos plasmado hoy  en este relato breve sobre como en paralelo a esas reuniones la vida continuaba en México con ingredientes de todos sabores y colores. [email protected]

Añadido (23.19.89)  No queremos pasar por pesimistas, se trata únicamente de una evocación. En 1913, la lucha se dio entre quienes se montaron en la violación de la  Constitucion para hacerse del poder y el grupo lidereado por un testarudo quien se manifestó en favor  del orden constitucional. Todos conocemos  lo que vino después. Esperamos que, para hacer prevalecer el imperio de la ley, no tengamos que pasar por lo que entonces sucedió.

Añadido (23.19.90)  A quienes andan envolviéndose en el lábaro patrio presumiendo de la fortaleza del peso, por favor, avísenles cuanto cuesta a los mexicanos mantener esa paridad ficticia. O ¿Acaso creen que es de gratis? 

Añadido (23.19.91) Patético observar el espectáculo que ofrecen ese montón de beisbolistas sobrevaluados quienes integran los Yankees de New York. Aunado a ello, el estadio ya no impresiona a nadie, es de plástico.

Añadido (23.19.92) Con toda certeza, los electores  del estado de New Orleans tendrán muy presente, en 2028, instrucciones que les acaban de girar  desde la ciudad de México para ver por quien han de votar a la hora de elegir su senador.

Añadido (23.19.93) ¿Qué prisa les corre a quienes, un día sí y otro también, claman por que la oposición nombre un candidato presidencial?  Lo más conveniente es  ver  como el oficialismo se comporta y a partir de ahí tomar decisiones. 

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