Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Arranca en Hidalgo polo de bienestar de 910 hectáreas Una plática con Cuauhtémoc Cárdenas Rompe Taddei con proveedor por contratos; exhiben pelea por negocios en el INE “¡Cuba sí, bloqueo no!”: protestan en Reforma contra embargo económico de EU Afirman alumnos que programa “El Valor de Educar” frena la deserción universitaria

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Haga obras, compadre

Por Gerardo Hernández

Hace 6 años

Con una excompañera de gabinete en prisión y sujeta a juicio político (Rosario Robles); el abogado del poder (Juan Collado) también entre rejas; uno de los cachorros del neoliberalismo (Emilio Lozoya Austin) detenido en España y en vías de extradición a México, donde será procesado por delitos de corrupción, y su exjefe (Enrique Peña Nieto) investigado en Estados Unidos y en nuestro país por los casos Odebrecht y Fertinal, la presión sobre el exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, fallecido este miércoles a causa de un infarto cerebral, debió haber sido tremenda.

Ruiz Esparza era investigado por la Fiscalía General de la República por supuestos actos de corrupción relacionados con la Estafa Maestra, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (ya cancelada) y la filial mexicana de la constructora española OHL (Obrascón Huarte Lain), a la cual, según denuncias, favoreció con inversiones y concesiones por encima de los presupuestos y tiempos originalmente estipulados, desde que era secretario de Comunicaciones en el Estado de México (con Peña como Gobernador).

Además de inepto y venal, Peña es un hombre frívolo y pusilánime. Como presidente, le permitió a todo el mundo subírsele a las barbas; sobre todo a los poderes fácticos y a los gobernadores, a quienes toleró cualquier tipo de desmanes. Cuando Rosario Robles empezaba a ser objeto de sospecha, le pidió no preocuparse y al final la abandonó. Después mandó a su esposa Angélica Rivera a explicar lo inexplicable: la compra de la casa blanca a su amigo y contratista Juan Armando Hinojosa (Grupo Higa). Después cambió de pareja, cual si fueran calcetines.

Ningún subordinado toma decisiones sin consulta previa u orden superior. En Coahuila pasó con la megadeuda, las empresas fantasma y los pactos con la delincuencia organizada, los cuales también han provocado infartos, padecimientos derivados del estrés y acaso también asesinatos. El consejo del presidente Porfirio Díaz a un alcalde en apuros: «Haga obras, compadre», se convirtió en fórmula para enriquecer a funcionarios y empresarios inescrupulosos.

En su libro En Busca del Señor Jenkins: El Gringo que a los Mexicanos les Encantaba Odiar (Debate/ CIDE, 2016), Andrew Paxman, basado en una amplia bibliografía, narra cómo, durante el porfiriato, la rebelión contra la dictadura y la posrevolución, se tejieron redes de complicidad entre el poder político y económico. Calificado como «precursor de la actual plutocracia mexicana», Jenkins erigió su imperio en Puebla, pero el esquema funcionaba en toda la República: gobernadores devenidos en empresarios prósperos con dinero del erario y el sistema judicial a su servicio. ¿Le suena?

Uno de los estados donde mejor se aplicó ese «modelo de negocios» es el de México. De allí surgieron los Hank cuya doctrina de «un político pobre es un pobre político» inclinó a generaciones al enriquecimiento ilegítimo, los De Mazo, los Montiel y más recientemente los Peña. Ruiz Esparza fue secretario de Gobierno de Alfredo del Mazo y de Comunicaciones con Peña. Su carrera la inició en el Banco de México y después colaboró en Hacienda. Si acaso no se benefició de los negocios de Peña Nieto, lo cual es de dudarse, su desempeño en la SCT, en uno de los gobiernos más rapaces, acabó con su reputación. Existen gobernantes y funcionarios que aun sin cruzar el pantano enlodan su plumaje.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 20 horas

Circo en Reforma

Hace 20 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 20 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta