En el contexto de las revisiones formales del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el pasado lunes, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, señaló que México es un punto de transbordo que utilizan países como China o Vietnam para introducir sus productos en el mercado estadounidense.
Greer tiene estos datos en su mano: en 2025 aproximadamente 67,000 millones de dólares (mdd) en mercancías con destino a Estados Unidos fueron transbordadas por China vía México, India y Vietnam, entre otros (White House Office of Trade and Manufacturing Policy, 2026). También mencionó que se están elaborando las normas de origen con México para garantizar que las mercancías que circulan entre Estados Unidos y México procedan realmente de estos países y no contengan insumos chinos.
Desde luego, entre otros temas, las reglas de origen se han convertido en el hilo conductor de las revisiones del Tratado. Pero detrás de la preocupación de Washington hay una clara explicación sobre este particular. ¿En qué país se originó realmente el valor económico contenido en lo que sus socios comerciales compran en el mercado internacional?
Información reciente de la OCDE muestra dónde se generó realmente el valor incorporado en los bienes y servicios que México adquiere. En 2022, China representó 19.6% de las importaciones mexicanas medidas de manera tradicional y, cuando se examina el origen del valor agregado contenido en ellas, representó 17.6%. En ambos casos fue nuestro segundo proveedor más importante, solamente detrás de Estados Unidos.
Adicionalmente, entre 2000 y 2025 las compras mexicanas a China se multiplicaron significativamente. En el año 2000, las importaciones de México desde China sumaron aproximadamente 2,880 mdd. En 2025, alcanzaron la cifra histórica de 133,271 mdd. Esto significa que, de manera sostenida y en promedio, las compras que México le hace a China crecieron a un ritmo de casi el 17% cada año durante ese periodo de 25 años.
Pero quizá el dato más importante no es cuánto compra México a China, sino qué le compra. Una parte importante de esas compras son componentes electrónicos, maquinaria, equipo eléctrico, autopartes y otros bienes intermedios utilizados por las empresas que están en México, de tal forma que, una parte de nuestras importaciones procedentes de China entra primero a las fábricas mexicanas y después el producto terminado sale nuevamente al mercado internacional. La OCDE estima que, del total de las importaciones de México, aproximadamente 54% se incorpora en las exportaciones.
Es aquí donde comienza a entenderse mejor la preocupación de Washington. El problema para Estados Unidos —además del déficit comercial que tiene con China— tiene que ver con cuánto contenido proveniente de ese país puede incorporarse a las cadenas productivas de sus socios comerciales y posteriormente beneficiarse del acceso preferencial al mercado estadounidense, pues aunque Estados Unidos ha reducido considerablemente sus importaciones directas de China, las cadenas globales de valor hacen mucho más difícil reducir la presencia del contenido chino dentro de los productos que consume.
Lo que los datos muestran es que China no necesariamente necesita vender directamente a Estados Unidos para participar en el mercado estadounidense; ahora lo está haciendo como proveedor de las economías que producen para ese país, dos de ellas son miembros del T-MEC.
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