QUERIDOS AMIGOS: Como dice el padre en la Santa Misa, que Dios todo poderoso derrame bendiciones hoy más que nunca en cada uno de ustedes y sus familias. Siempre con el gusto enorme de saludarlos y compartir este momento con ustedes.
La palabra HEDONISMO es de origen griego, formado por hedone que significa “placer” y el sufijoismo que expresa “doctrina” el filósofo Aristipo de Cirene, (435-350 a.c.) padre del Hedonismo, discípulo de Sócrates. Y Epicuro de Samos (341 a.c. – 270) a.c.)
El hedonismo es considerado en la escuela filosófica y doctrina moral que considera el placer como el único y supremo bien de la existencia humana, de modo que la satisfacción se convierte en el único fin y fundamento de la vida. existen formas distintas de hedonismo a lo largo de la historia, esto puede confundir que se vea como la búsqueda exclusiva de los placeres físicos, lo cual es solo un concepto valorado por esta doctrina.
El conocimiento, la simpatía, el arte, la amistad, son formas de placer perseguidos por hedonistas. Y también las formas físicas son consideradas como efímeras, y contraproducentes, ya que solo brindan breves instantes de intenso placer, a cambio de sufrimientos que pueden llegar a ser mucho más duraderos. En la antigüedad griega, se manejan dos grandes escuelas de pensamiento filosófica hedonistas: una es la Cirenaica y la epicúrea, dirigidas por Aristipo de Cirene y Epicuro de Samos.
Cada uno tiene y disfruta de placeres de la vida, y viene la pregunta para ustedes que me hacen el honor de leerme cada domingo familiar, ¿Cuáles son tus placeres de la vida, te lo haz preguntado? ¿Estas disfrutando de esos placeres, o de alguno de ellos? Si la respuesta es no, ¿qué te lo está impidiendo? Tal vez piensen que la respuesta sea obvia por la contingencia sanitaria, pero no necesariamente, pues hay placeres de la vida que ésta situación no impide realizar algunos que son indispensables por ser necesidades fisiológicas. Pero muchos otros se pueden gozar en donde te encuentres, aun y estando solo o sola, y es maravilloso.
El hedonista busca siempre un momento para disfrutar, para relajarse, para sentir placer y con ello la felicidad, que puede durar o no durar, pues, leer un libro para mi puede ser un placer que durara hasta que vaya olvidando su contenido, y su enseñanza, que tal vez dure hasta la vida misma.
Para mí amar es un placer, el amar a mis hijas, por ejemplo, es un placer del alma que durará hasta la otra vida.
El comer es un placer de los dioses, dicen por ahí, y bueno yo soy hija del Dios Celestial, así que para mí, ver, oler, sentir la comida de mi preferencia en mi boca, paladearla, de verdad es algo divino. (de ahí en las carnes en las que me encuentro … que risa, mi papá siempre muy mesurado, y prudente, me dijo: te vez muy repuestita (risa) palabras de mi abuelita paterna. Solo es el reflejo de que disfruto de la comida (risa). El placer de mirar los rostros de los seres que amo, la mirada de paz de mi padre al ver la lluvia caer, su risa, ver la mirada de mi madre al vernos llegar, sobre todo a Estefa mi hija menor, ellas dos son una sola, se adoran, eso para mí es un placer ver la felicidad del otro. El oler la tierra mojada, es un placer, el sentir la caricia del ser amado es un placer, escuchar una melodía de preferencia es un placer, realmente disfrutar de los 5 sentidos lo es. Ahora mismo el estar escribiendo, es un placer para mí, lo disfruto y me da felicidad, saber que ustedes me están leyendo, y espero que disfruten tanto como yo escribirles, y al mismo tiempo estoy comiendo garambullos, un fruto que se da en la tierra que me vio nacer, en San Luis potosí, S.L.P. Sin exagerar me comí dos envases de esos del tamaño del yogur de un litro, físicamente es como una uva mini chiquita morada, agudita, pero el sabor ¡uf! El viajar es otro placer y su recuerdo es duradero, sin duda alguna. El bailar. El aprender algo nuevo para mí también es un placer, por eso trato siempre de estudiar constantemente, prepararme para ustedes mis lectores y pacientes, que el placer de verlos cómo avanzan en sus procesos de sanación es un placer y agrego yo, una bendición.
Busquemos los placeres de la vida, hoy más que nunca, cada quien sus placeres, yo prefiero los placeres sin dolor, como lo dice Epicuro de Samos: “es bueno todo lo que produce placer, pues el placer, es el principio y el fin de una vida feliz… él definió el placer como la satisfacción de las necesidades del cuerpo y la tranquilidad del alma, lo malo es todo aquello que le produce dolor al ser humano”, en lo personal soy más de la escuela Epicúrea. ¿Y bueno cada quien con sus placeres no?
Les dejo un abrazo de luz, su amiga Veronica, hasta la próxima, Diosito por delante.
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