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Agencias
Publicado el domingo, 23 de marzo del 2014 a las 03:43
Ciudad Juárez, Chihuahua.- A los dos años de edad Karen ya consumía cocaína, sus padres eran adictos y en sus “fiestas” privadas compartían la droga con ella. Eso fue lo que motivó a Elsa Ruth Palmero Serment a pelear la custodia legal de la pequeña.
Su idea, dicen los familiares, era darle la oportunidad de vida que sus padres le negaban y luego de varios meses, la adoptó. Karen creció junto a Kathia González Palmero, quien veía a la menor como su hermana.
La familia escuchó las declaraciones que la menor realizó ayer ante los medios de comunicación, luego de que la Fiscalía General del Estado la presentó como probable responsable del doble homicidio de su madre y su hermana adoptivas.
“Mi madre me gritaba, me golpeaba, era cosa de todos los días, todos mis vecinos están de testigos. Nunca tuve problemas con mi hermana, nunca tuve problemas graves con ella”, dice una llorosa Karen, que tiñó su cabello en un intento por evadir la acción de la justicia.
“Nunca, nunca la maltrató, nunca”, reitera una familiar de Karen que pidió el anonimato por temor a represalias. La verdadera familia de la joven, asegura, radica en esta ciudad y tiene nexos con la delincuencia organizada.
Su padre, afirma, purga una sentencia en el Centro de Reinserción Social de Manzanillo, Colima, mientras su madre se prostituye en una cantina en la zona Centro de Juárez. Un hermano también ejerce el comercio sexual, asegura la entrevistada.
“De todo eso la quisimos salvar, pero no lo logramos”, lamenta.
Ante las cámaras de televisión Karen declara que está embarazada y quería dinero para su parto y su casa.
El crimen dice “fue horrible. No quiero recordarlo”.
“Las quemamos para no dejar huellas digitales y supieran que fuéramos (sic) nosotros. No fueron golpeadas, no fueron abusadas, solamente al entrar a la recámara ellas no pusieron nada de resistencia, ni siquiera pidieron que las amarraran”, relata Karen.
“Ellas estaban viendo su novela y tomaban un café con clonazepam para que se quedaran dormidas, pero no se querían dormir, ella (Elsa Ruth) me dijo que no quería morir asfixiada porque me había dicho antes que no quería sentir dolor”, agrega.
“En la cabeza se golpearon al meterlas a la cajuela. Yo a mi mamá le puse la bolsa en la cabeza; mi mama ni siquiera me volteaba a ver, me dijo que sus ojos me iban a perseguir por toda mi vida. Mi hermana me dijo que no las tocara, que porque eso iba a cargar en mi conciencia por toda la vida, y sí, me arrepiento, en ese momento no pensé, ya no tengo familia, mis hermanos tienen su vida, mi hermana está en Estados Unidos”, dice.
La familia dice no dar crédito a estas declaraciones. Ahora, tratan de asimilar la realidad que enfrentan, dice la pariente entrevistada
Luego del arresto de Karen, a la que sabía responsable del doble crimen, le sigue el servicio funerario de ambas víctimas. Madre e hija permanecen en el Servicio Médico Forense ya que apenas recibieron los resultados de los estudios de genética forense que permitieron identificar oficialmente los cuerpos calcinados, encontrados en un lote baldío de la calle Miguel de la Madrid, al sur de Ciudad Juárez.
“Aun no decidimos dónde van a ser depositados sus restos”, afirma.
Este el es primer crimen cometido en Juárez por una menor de edad contra su madre…al menos en el año.
La Fiscalía General del Estado dio a conocer que la menor Karen G. de 15 años, Héctor Everardo Alvarado Romero y/o Héctor Ardilla Alvarado, de 21, y René Sagarnaga Velázquez, de 26 años, fueron detenidos como probables responsables del doble homicidio cometido en perjuicio de Elsa Ruth Palmero Serment, de 68 años, y Kathia Natalia González Palmero, de 46.
Los cuerpos fueron localizados el pasado 12 de marzo de la intersección de las calles Miguel de la Madrid y Enrique Pinocelli, en el Parque Industrial Aero-Juárez.
La FGE estableció que Karen era hija adoptiva de Elsa Ruth Palmero Serment, a quien sus seres queridos y amigos llamaban “Polly”.
El móvil del doble homicidio fue el robo y “el golpe” fue planeado con varios días de anticipación por la menor, acusó Héctor, quien dijo ser hermano de la menor y con quien sostenía una relación sentimental.
La familiar refiere que ambos jóvenes tienen un hijo y ella dice que está embarazada.
Héctor asegura que Karen planeó el crimen y él recibió dos mil pesos porque “se fueron a michas” con lo obtenido en las tarjetas.
La autoridad investigadora dio a conocer que los agresores compraron cinco litros de gasolina que escondieron en el jardín de la casa donde ocurrió el homicidio.
La investigación
Las investigaciones realizadas por el personal de la FGE establecen que el martes 11 de marzo a las 21:00 horas la adolescente llegó a la casa de su madre adoptiva, ubicada en la calle Azabache y Bronco en el fraccionamiento Hacienda de las Torres, en compañía de Héctor Everardo Alvarado Romero y/o Héctor Ardilla Alvarado, y René Sagarnaga Velázquez.
Los hombres sometieron a la mujer de 68 años, a golpes la arrojaron al piso y debido a que le fracturaron la columna, ya no pudo levantarse.
Después le ataron las manos con cinta canela y la torturaron para que les diera el número confidencial de la tarjeta de débito donde tenía una cantidad importante de dinero.
Más tarde Kathia llegó a la casa y también fue torturada para que diera información sobre su tarjeta de nómina y otras tarjetas de crédito.
“Uno de ellos acudió a un cajero automático con tres tarjetas y dispuso del efectivo, luego regresó a la casa para informar que la información era correcta y que retiró dinero en efectivo”, da a conocer Arturo Sandoval Figón, vocero de la FGE.
La autoridad menciona que ambas mujeres fueron obligadas a tomar pastillas para que perdieran el conocimiento y las golpearon en la cabeza hasta causarles la muerte, luego las envolvieron con cobijas y los cuerpos los subieron a la cajuela de un automóvil de la marca Pontiac Grand Am de color verde modelo 1995, propiedad de Elsa Ruth Palmero.
Luego trasladaron los cadáveres hasta el cruce de las calles Miguel de la Madrid y Enrique Pinoncelli, donde los rociaron con la gasolina y les prendieron fuego.
Las autoridades aseguraron el vehículo cerca de la estación de Policía del Distrito Sur, lo que provocó una movilización policiaca.
Los detenidos tenían en su poder tres tarjetas de débito y un celular a nombre de las mujeres fallecidas, también se investiga la sustracción de más objetos de valor -joyas-.
Los tres acusados serán presentados en las próximas horas ante un Tribunal de Garantía, mientras que la menor comparecerá ante el Tribunal Especializado para Menores Infractores.
Sandoval Figón precisa que por ser menor de edad, la máxima penalidad que puede alcanzar es de 10 años. Los adultos pueden alcanzar la prisión vitalicia. (Staff/El Diario)
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