Tres son las señales del hipócrita, según el profeta Muhammad: “Cuando habla, miente”; “cuando hace una promesa, la rompe”; “cuando se confía en él, traiciona la confianza depositada en él”.
La raíz de la hipocresía es el miedo y la baja autoestima.
Y es verdad, ya que el mediocre tiende a mentir para justificar sus errores o mal comportamiento. Aunque no se quiera hacer comparaciones, evocamos conductas, actitudes, promesas y hasta aseveraciones en un momento determinado que contrastan con la realidad.
Recordemos a quienes un día llegaron a ocupar cargos de representación y llevaban su “lonche” en una cajita de plástico; sin duda para la hora del recreo, perdón, del receso en la Cámara de Diputados.
Muy comentado en los medios el detalle del nuevo legislador, el de llevar su comida al trabajo, supuestamente para “ahorrar” tiempo y recursos. Muy pronto la realidad lo alcanzó y la excusa por demás tonta y absurda que pretendía mostrar sencillez o austeridad, quedó al descubierto.
En ese momento se observaban caras nuevas, todos ellos pertenecientes al partido que ascendía en la escala del poder. Un grupo político que obtuvo el triunfo con recursos de dudosa procedencia, pero, debido a esa situación vergonzosa, se estableció un vínculo desastroso para el país.
El tiempo nos ha ofrecido el panorama real del por qué la mayoría de los estados y municipios quedaron atrapados por bandas criminales.
Había que pagar el favor. Imposible olvidar aquella escena de quien gobernaba, con la madre de un capo, hoy en una prisión de Estados Unidos. Una distinción que ninguna madre de un mexicano, un hombre de bien alcanzó a tener durante el nefasto gobierno que dejó una estela de corrupción, violencia y muerte en nuestro suelo.
En el 2006 ganó Felipe Calderón y no López Obrador. Grupos de partidarios del perdedor alegaban que tenían las actas, las cuales nunca se mostraron porque las cajas que llevaron como “prueba” estaban vacías. Gran mentira, como todas las que han expresado los que afirman ser “diferentes”.
La “lonchera” muy pronto fue sustituida por elegantes lugares de comida que antes eran criticados y etiquetados para gente “fifí”. El medio de transporte se transformó de calabaza en un carruaje moderno (camionetas de lujo y blindadas).
Justifican los gastos de vehículos de lujo y blindados para su uso personal por el trabajo que realizan. Se sienten en riesgo cuando fueron ellos, todos los pertenecientes al partido en el poder los que promovieron el desorden, la violencia y la agresividad que existe en el país al permitir se realizaran pactos con las mafias.
Esa es la realidad en nuestro México; una realidad que hoy también está alcanzando a quienes fueron promotores de la situación de violencia, todo por su ambición de poder y traición a su país.
Olvidaron que el ciudadano de a pie, diariamente se blinda al persignarse cuando sale de su casa. “En nombre sea de Dios” y a salir porque no hay de otra. Nadie sabe lo que podrá ocurrir en el trayecto a su trabajo o centro de estudio o el ama de casa al ir a realizar sus compras. La seguridad no existe para nadie.
La violencia existe y se ha propagado peligrosamente, porque han permitido que eso suceda, los que presumieron ser “diferentes”. En realidad, resultaron ser los artífices de la destrucción del país, aunque insistan en negarlo.
La hipocresía a todo lo que da cuando critican al pasado para justificar el desastre que han hecho en nuestro país. Por más que lo deseen, ya no se pueden ocultar las verdaderas intenciones de un grupo político encabezado por un individuo, que solo ha demostrado su intención de perpetuarse en el poder.
Intenciones que no son otras que destruir la democracia y llevar a México a una dictadura como la de Cuba, Venezuela y otros países gobernados por la izquierda.
Una izquierda tramposa, mentirosa y criminal que ya prepara su plan perverso para las próximas elecciones. Destruir por completo nuestras instituciones, acabar con la democracia para instaurar un régimen dictatorial.
El país ha estado perdiendo instituciones valiosas por culpa de la traición de quienes hoy ni siquiera gobiernan. Presumen de una mayoría que no se obtuvo en las urnas, fue comprada y es la que decide el destino de nuestro México. ¿Eso es democracia?
Como si fuera poco, pretenden eliminar la representación plurinominal con una nueva Reforma Electoral. Nuestro INE está en riesgo. ¿Qué nos espera a los ciudadanos? ¿Qué le espera a México? ¿Acaso no nos damos cuenta del desastre ocurrido en siete años de gobierno nefasto?
El INE es ya un instituto a modo; ya no es lo que se construyó y que debió seguir como un organismo ciudadano para los ciudadanos.
No solo la hipocresía acompaña a quienes se sienten dueños del país, sino el cinismo con que se comportan al creer que México les pertenece. Disfrutan lo robado como si realmente lo hubieran ganado.
Y eso que eran diferentes.
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