Arte

Publicado el lunes, 5 de julio del 2021 a las 05:00
Saltillo.- “Besana es una voz catalana que quiere decir ‘cuando la tierra está lista, oxigenada y dada de vuelta, para recibir la semilla’”, esa definición, dicha por la directora del centro cultural, Mabel Garza, es la que mejor expresa el objetivo del recinto que gracias a la abogada María Alicia García Narro, es un sitio oficial para las disciplinas artísticas en la ciudad.
García Narro, a quien sus amigos conocían como “Mariali”, falleció el pasado 15 de junio, pero como las semillas que se plantan, germinan, La Besana homenajeó el esfuerzo y apoyo que prestó al lugar al ponerle su nombre a la galería.
La ceremonia que se realizó el pasado viernes contó con la presencia de Luis Javier, Mariali y Rodrigo, hijos de la promotora, cuyo paso por este mundo dejó, además de su trabajo en pro de la cultura, una breve aunque fuerte trayectoria en el teatro, pues en los 90 participó en las obras La Lección, de Eugene Ionesco, y El Atentado, de Jorge Ibargüengoitia, en la compañía La Estufa, dirigida por Guillermo Sheridan.
Sobre esta faceta de su madre, Luis Javier, apuntó que “mi mamá pudo ser una gran actriz, como lo llegó a decir ‘Milo’ Sheridan, que era una de las grandes actrices de Saltillo. Pudo ser una gran actriz, pero decidió ser abogada”, señaló.
Así, la herencia de García Narro deja una triada de jóvenes que cruzan por el mundo artístico: Luis Javier como actor, Mariali como dibujante y pintora, mientras que Rodrigo es un músico multinstrumentista.
La Galería María Alicia García Narro, cuyo nombre luce en una placa a la entrada, está coordinada por la curadora Talia Barredo, quien implementó esta nueva área del centro para dar cabida a los artistas contemporáneos de la ciudad.
Ella comentó que “si bien es cierto, Saltillo tiene una cara tradicional, una de las cosas que he notado es que hay que abrirle espacios a los jóvenes artistas para que vayan creciendo”, así la primera exposición que se montó fue Hibernación, muestra de arte textil de Laila Castillo, y ahora exhibe Un Fantasma Cargado de Carne, del pintor Rafael Ortega Dzalez.
Ambas “hablan de estas imágenes hogareñas, estas imágenes que vienen desde las herencias familiares”, pues ambas series se crearon durante el confinamiento de la pandemia. Eso demuestra que “son muy del hogar” y que este sitio “nos acoge como un hogar”.
Así, después de casi una década y el apoyo que “Mariali” le dio al centro cultural, este devuelve un poco del cariño a la ciudad, ya que “La Besana está a punto de seguir sembrando”, como dijo Mabel Garza.
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