Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Condusef alerta por posible suplantación de identidad de cuatro instituciones financieras Cae en Chihuahua ‘El Señor de la A’, jefe de plaza de La Línea buscado por Estados Unidos Turista alemana muere al rescatar a sus hijos del fuerte oleaje en Veracruz En febrero de 2027 llega el Metro al Aeropuerto de Monterrey: Samuel García Lamenta Gabriel Elizondo fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Hoyos del amor

Por Elia Martínez Rodarte

Hace 5 años

Causó cierta conmoción la nota de la semana en Zócalo, con el asunto de los glory holes en unas tiendas de Saltillo, costumbre que es antigua y ciertamente legendaria, pero en este tiempo una opción de sana distancia en la práctica sexual vista con muchísimos asegunes.

La idea del glory hole o agujero de la gloria, como sería su nombre en una traducción libre, es un tema de higiene y de salud sexual y reproductiva, así como de cuidado en esta pandemia, porque si bien el contacto no es de persona a persona, sino que media una pared, es necesario que se limpie la superficie que se va a ocupar y en donde las personas pongan su boca y el pene.

Es un asunto peliagudo pensar en que una persona pondrá su cara en una pared en la que otras han estado.

Si quieren esa práctica, es necesario que piensen en los riesgos de tocar superficies públicas en sanitarios con alguna parte de su cuerpo. Incluyendo el pene.

Tomemos en cuenta asimismo que fluidos como el semen y la saliva pueden estar involucrados en este tráfico sexual, y amén de la pandemia, es una fuente potencial de infecciones de transmisión sexual.

Aunque en ciertos cuartos oscuros el uso de glory holes es uno de los más socorridos en la pandemia, no deja de ser un asunto de higiene y limpieza de una superficie que usaremos como escenario y herramienta para sexo oral e incluso penetraciones, lo cual es muy común y le añadimos más factores bacterianos al
asunto.

No diría de mi parte si está correcto o no usarlos, porque me gusta el abordaje no restrictivo del imaginario sexual de cada persona, en especial cuando se trata del placer de un adulto en ejercicio responsable y consensuado, protegido y seguro de alguien. No restringiría, pero si recomendaría muchos blindajes en estas prácticas que, si se ejecutan de manera cuidadosa pueden ser opciones de ejecución sexual para la banda BDSM de Saltillo, que me han contado es numerosa y nutrida.

Mucha gente cree que esta es una de las cosas que solo hacen los hombres gays, pero sería sorprendente si supiéramos qué tipo de cosas o expresiones comportamentales de la sexualidad, se ejercen en sitios como en los que hay glory holes. La parafilia es al riesgo, quizás al exhibicionismo y al voyeurismo, porque una cosa es quién no ve cuando realiza el acto sexual coital u oral a través de una pared y, otra muy distinta, a quién se invita a ver.

Entonces cuando se llega a estas prácticas en sitios públicos o de mucho tráfico humano, se está incurriendo en niveles de riesgo que pueden conllevar sensación de peligro, excitación y cosas así.

Muchas de estas experiencias a veces ni tienen que ver solo con el sexo.

Pero haya o no hoyo, no vayan hacia esa experiencia sin una advertencia de riesgos innumerables, que cada persona adulta en ejercicio de sus derechos sexuales, sabrá cómo
ejercer.

En los cuartos oscuros, que son sitios de encuentro para personas gays, en la mayoría de los casos, saben que el uso de estos equipos como el del glory hole, implican responsabilidad e higiene por parte de quien los usa.

Pero eso no quita de que cada quien debe ir a las vivas para limpiar su hoyo de la gloria, para evitar infecciones de transmisión sexual, covid o cualquier otra situación incómoda.

El uso de un método de barrera como un condón e incluso plástico para emplayar, es prudente, porque pese a que no hay caras viéndose hay potenciales fluidos que no se deben intercambiar.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 9 horas

Circo en Reforma

Hace 9 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 9 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta