Monclova Región Centro
Por
Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 29 de mayo del 2022 a las 04:00
Frontera, Coah.- El encierro, la falta de trabajo, insultos, golpes, familiares metiches y un hombre hundido en los vicios, orillaron a una joven madre a huir antes de convertirse en una víctima más de feminicidio.
Ángela Guadalupe Hernández, de 30 años de edad, relató ante este medio de comunicación los momentos más difíciles que vivió junto su ex pareja Osvaldo “N”, cuando vivían en la colonia Morelos de Ciudad Frontera.
Fue en el año 2015 en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús que se dieron el sí acepto para continuar con una celebración; al paso de los meses, Ángela y su esposo se enteraron que serían padres.
En septiembre del 2016 recibieron a sus pequeños a quienes llamaron Axel y Ángel, agradecida por ver que sus sueños como mujer se estaban cristalizando, Ángela sentía que nada ni nadie podía robarle las sonrisas y alegrías que vivía con él amor de su vida junto a sus hijos.
Sin embargo, su felicidad solo le duró 5 años, pues la llegada de la pandemia por el coronavirus dejó a su esposo sin trabajo, el encierro creó una crisis matrimonial que la joven mujer creía que podían superar.
Pero el alcohol, el “cristal” y una familia entrometida se interfirieron entre Ángela y Osvaldo, que diariamente discutían, hasta que en mayo del 2021 la golpeó severamente dejándola semi inconsciente frente a sus pequeños de cinco años de edad.
Los gritos y llantos de sus hijos le dieron la fuerza para levantarse del suelo y tomar algunas cosas, llamar un taxi y abordarlo junto con sus hijos hacia casa de sus padres en la colonia Independencia, quienes la llevaron con un médico y a denunciar a su pareja ante el Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres.
“ “Yo deseaba que fuera todo una pesadilla, me convertí en una víctima más, mi vida cambió drásticamente y solo una golpiza me fue suficiente para temer por mi vida, él sigue siendo un adicto y su familia me culpa a mi, yo sigo luchando con salir adelante con mis cuatitos, son mi fuerza y mi motor de vida”,
expresó.
A un año de lo ocurrido, Osvaldo no ha sido procesado legalmente, pero sí le dio el divorcio, Ángela cambió de residencia con sus hijos y sus padres a Bronsville, Texas, pero por un negocio de su papá viajan a Ciudad Frontera dos veces al mes.
“ “Es triste volver, ahora cuando veo en lo que él se convirtió, y saber que su familia le dio la espalda me hace pensar que yo debía ayudarlo, pero si le hubiera perdonado la tranquiza, sé que yo ya estaría muerta”,
finalizó.
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