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Coahuila

Ideas para atender la crisis de salud

Por Marcelo Torres Cofiño

Hace 6 años

Nuestro país atraviesa múltiples crisis: la sanitaria, la económica, la de seguridad, la energética, la educativa y la política. Cada una es grave y requiere atención puntual. No nos es útil –en este momento– conocer cómo se originaron los problemas. Partamos simplemente de la aceptación de que surgieron en el pasado y que recrudecieron aquí y ahora. ¿Qué se debe hacer?

Comencemos por la crisis de salud, que es la más urgente. Dado que no es posible multiplicar de la noche a la mañana la capacidad hospitalaria, debemos reducir la presión que se ejerce sobre ese sistema, misma que ocurre en la medida en que acuden a clínicas y hospitales más personas de las estrictamente necesarias. Reconozcámoslo: nuestro sistema educativo no ha sido capaz de enseñarnos a reconocer qué síntomas ameritan una revisión médica y cuáles no.

Las clínicas y hospitales se saturan de personas que podrían haber mejorado tan solo permaneciendo unos pocos días en reposo. Entiendo que muchos acuden en la búsqueda de conseguir una incapacidad para justificar su ausencia en sus trabajos o escuelas. Pues bien, es tiempo de legislar para disminuir el uso de discapacidades cuando se trate de enfermedades simples, como los resfriados comunes. Entre tanto, las empresas pueden ayudar siendo más flexibles en esos casos. De todas formas, a ellas les conviene que alguien se quede un par de días en su casa, en vez de que acuda y contagie a sus compañeros.

Los hospitales no solo se saturan de enfermos cuyo padecimiento no exige una atención profesional, sino que también se llenan de personas que ni siquiera están enfermas. Salvo casos en los que los pacientes necesitan inevitablemente una compañía, debería impedirse la entrada a quienes no estén enfermos, incluso, para prevenir que contraigan un padecimiento. Como ha mostrado la pandemia del coronavirus, los centros de salud son grandes focos de infección.

Otros caminos para reducir la presión al sistema hospitalario lo ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. La posibilidad de ser consultados o de recibir consejos médicos desde casa no requiere de grandes inversiones y ayuda a atender a los sectores de la población que tienen acceso a internet.

Por otra parte, se debe lanzar una campaña intensiva de medios para socializar conocimientos básicos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, los padecimientos más comunes y menos peligrosos y, la manera de prevenirlos o, llegado el caso, de atenderlos en el hogar. También, se debe enseñar en qué casos es necesario acudir a un médico.

Durante la coyuntura de la pandemia es necesario que los gobiernos promuevan el involucramiento del sector privado en la solución de la crisis. El intercambio de estímulos fiscales por infraestructura hospitalaria, material médico o fármacos que permitan la atención de la pandemia, es una opción que debe ser evaluada. E insisto, el Gobierno debe pagar al doble a los profesionales de la salud.

Nos podemos quedar como otros, culpando al pasado. ¿Pero, qué tal si mejor nos ponemos a buscar la solución para nuestros problemas?

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