Arte

Publicado el miércoles, 20 de agosto del 2025 a las 04:04
Saltillo, Coah.- En Coahuila, el arte sigue encontrando caminos para florecer. Con talento, disciplina y mucho por decir, 43 proyectos artísticos fueron seleccionados en la convocatoria PECDA 2025, un programa que vuelve a demostrar que la cultura no solo se vive: también se crea, se investiga, se comparte y se transforma.
El Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), coordinado por el Gobierno del Estado y la Secretaría de Cultura federal, a través del SACPC, destinará una bolsa de 2.8 millones de pesos para dar vida a iniciativas de danza, literatura, teatro, música, artes visuales y medios audiovisuales.
La secretaria de Cultura de Coahuila, Esther Quintana Salinas, destacó que este impulso económico es una apuesta por el desarrollo humano de los coahuilenses.
“
Estimular la creación artística desde lo local es una tarea fundamental. Estos proyectos no sólo representan la voz de quienes los desarrollan, sino que contribuyen activamente al patrimonio cultural del país”, señaló.
Este año se postularon 190 propuestas, de los cuales se eligieron 43 que se desarrollarán entre noviembre y mayo próximos. El recurso será entregado en octubre, justo a tiempo para comenzar el proceso creativo.
Desde artistas emergentes hasta creadores con trayectoria consolidada, los seleccionados provienen de distintas regiones del estado y abarcan un amplio espectro de temas, técnicas y preocupaciones contemporáneas.
En la categoría de Colectivos Artísticos, destaca el proyecto Diversidad en Movimiento: Mujeres que Crean Accesibilidad e Inclusión a Través de la Danza, de Rosa Maribel Lugo Saucedo, que propone una coreografía colectiva con impacto social.
En Adolescentes Creadores Nuevos Talentos, las jóvenes voces emergen con fuerza: en artes visuales, Mariana de la Cruz Covarrubias trae Lo que Bailó mi Pueblo, lo Heredan mis Manos. En literatura, Emmanuel Ruiz de León propone Linaje de Hoz: el Terror Dirige Una Preparatoria, y Analye Martínez de la Torre, Por Cada Raíz que Arranquen. En música, los proyectos Serie de 3 Conciertos de Música de Cámara para Clarinete y Piano, de Jorge Andrés Ramírez Olivares, y El Canto de la Tolvanera Operístico: Lecciones de Vuelo y Plumaje, de Lía Kury Juárez Reyes, combinan juventud y virtuosismo.
La sección Jóvenes Creadores es vibrante: desde artes visuales con propuestas como Raíces en Movimiento: Murales Vivos, de Nancy Elizabeth Pérez Velázquez, hasta Recetario Simbiótico de Lazos Interes-pecie, de Clara Isabel Meraz Ontiveros, pasando por reflexiones como El Friki y el Nahual, de Mariana Elizabeth Galán Rivero. En danza, Lissette Andrea Pérez Armendáriz reconstruye espacios perdidos con Aquí Cuando Éramos Casa.
La literatura vuelve a ser terreno fértil para la imaginación y la memoria con títulos como El Campo de lo Posible, de Julia Bravo Varela; Malditos Punks (Crónicas Atroces de la Escena en Saltillo), de Francisco Omar Robledo Ramírez; o Casta Brava, de Jorge Luis Martínez Ibarra.
En medios audiovisuales y alternativos hay apuestas provocadoras como Agosto, de Azucena Acevedo; ¿De Qué Hablamos Cuando Sabemos que Es el Fin?, de Jesús Salvador Garza Hernández; y La Ciudad que Cubrió al Desierto, de Sergio de la Garza Lamberta. En música, el país se redescubre con propuestas como ¿A Qué Juegan? México en Canciones y Juegos, de Ruth
Hadasa Tagle Mesta, y Música Country – Álbum Musical, de Emiliano Ortiz Roque, que reinterpreta el género desde el norte mexicano. El teatro también propone pausas y preguntas, con obras como La Vida en Color Marrón, de Carlos Antonio Mar González, o Descansar para Actuar, de Luis Donaldo Duarte Segobia.
En la categoría Creadores con Trayectoria, el arte encuentra profundidad y experiencia. En artes visuales, proyectos como Testigos | Coahuila, de Omar Alejandro Torres Flores, y Volver a la Vida: Cartografía de la Presencia, de Ana Sofía Guerra Ochoa, apuestan por una mirada crítica y emotiva al entorno. En danza, destacan Pasitos de Colores, de Disley Rodríguez Asencio, que trabaja con infancias neurodivergentes, y Dejar el Páramo, de Carmen Berenice Ovalle Gómez.
La literatura se tiñe de historia y memoria con La Explosión de la Mina de Pasta de Conchos, de Román Guadarrama Cortés, o El Sol Detrás del Cuerpo, de Ruth Idalia Castro Parada. En medios audiovisuales, la experimentación documental está presente con Crónicas de Maguey, de Andrea Porras Madero, y Anoche Ladraban los Perros, de Juan José Herrera Villar.
La música orquestal también tiene lugar con Obra Para Orquesta Sinfónica y Clarinete solista, de Roberto Carlos Flores Pérez, y en teatro, la dramaturgia social se alza con fuerza con proyectos como Tafonomía de Tres Injusticias Coahuilenses, de Jorge Armando Sánchez Tenorio, o Deméter: el Origen Mítico de una Madre Buscadora, de Monserrat Díaz Torres.
Desde primeros pasos creativos hasta propuestas con madurez artística, el PECDA confirma que Coahuila está lleno de voces con algo valioso que contar. Con esta generación de ganadores, la cultura en el estado no solo avanza, sino que se expande, se cuestiona, se conecta y se reinventa.
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