Es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos
y ciclistas y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforos
te consideren una de los suyos”.
Al dar mi primer informe como Regidora, el viernes pasado, tuve claro que más personas saben de algo que sabían algunas pocas.
Tuve el privilegio de ser Regidora en el cabildo infantil de esta manera. La felicidad de presentar un proyecto, cuando era niña hace unos años, se realiza cada día, cuando llevo a cabo una gestión, apoyo con material o equipo deportivo, o llevo plantas para forestar espacios educativos.
Me hace más feliz promover el canto, la música clásica o el ajedrez, entre quienes la oligarquía sólo conciben cultura popular.
Al ser parte de la transformación, cuando ayudo a difundir los programas federales, contra el consumo del fentanilo y de otras sustancias que están en el plan de aquellos que quieren un ejército industrial de reserva, a costa de la salud de nuestras juventudes.
Me da gusto haber logrado el 100% de la resolución de las gestiones, gracias a la colaboración de las autoridades federales y locales, porque además de beneficiar a la Administración local, he resuelto problemas inmediatos de mis conciudadanas y conciudadanos.
Caminar por el territorio en colonias, ejidos y fraccionamientos, por escuelas, universidades, porque es como recordar todos los pasos que hemos dado para caminar la vida.
Llevar la voz de aquellas a quienes sistémicamente no se ha escuchado ante las autoridades, gracias a esta representación popular, es un compromiso y es un ejercicio de solidaridad de esos que construyen paz.
Me hace feliz apoyar desde atrás o a un lado los movimientos sociales que han surgido para proteger el ambiente de ecocidio y los servicios como derechos.
Cuando me decían que una Regidora nunca había informado, por qué no era costumbre, porque eso es sólo para otros funcionarios, les di la misma respuesta a aquellos que cuestionan mi voto en solitario.
Mañana en el rojo amanecer del pueblo, cuando llegue la transformación, nos llamarán a cuentas y diré satisfecha por el deber cumplido, mi voto fue en tu defensa, mi esfuerzo fue por tu derecho y mi lucha fue a tu lado, siempre a tu lado.
Más que un cargo grande, la vida cotidiana es el arte de un gran cargo. Lo inmediata un don.
Amo las cosas pequeñitas. Hasta siempre, hasta verles el final.
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