Desde el lunes pasado los aspirantes a la candidatura de Morena por la Presidencia de la República, para los comicios el próximo año, mejor conocidos como las “corcholatas” presidenciales, iniciaron sus giras políticas a lo largo y ancho de nuestra nación.
La exjefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, el excanciller, Marcelo Ebrard, el exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López, el senador con licencia y coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, así como el diputado con licencia, Gerardo Fernández Noroña, por el PT, y el senador con licencia Manuel Velasco, del PVEM, son los personajes que conforman esta terna.
Así pues, en un balance objetivo de estas adelantadas precampañas electorales, al margen de cualquier apreciación partidista es lamentablemente negativo en alto grado. Y es que, mientras el país arde en la inseguridad, la falta de infraestructura eléctrica, carretera y de salud, el Presidente y su partido han decidido gastar sus fuerzas para ocuparse de la sucesión presidencial con el propósito de postergarse en el poder.
Mientras eso sucede, la depredación del medio ambiente en nuestro estado con los incendios vigentes en la sierra de Ramos Arizpe, que han acabado hasta hoy con por lo menos 170 hectáreas, acentuado precisamente en estas fechas de inicio de sus precampañas y los calores intensos, nos dan muestra del desprecio que el Gobierno Morenista tiene por el medio ambiente, ya que se carece absolutamente de medidas de prevención y de protección civil.
Ahora mismo la sequía deja a los poblados más alejados sin el auxilio de las pipas de agua que para uso humano que en antaño abastecía la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza) y que el gobierno actual no ha suplido, incrementando las muertes por deshidratación de los coahuilenses, que al día de hoy, no tienen acceso a ninguna fuente de abastecimiento del vital líquido.
Todo lo anterior se equipara apenas al decadente espectáculo regresivo de estas campañas simuladas que empiezan los del partido oficialista, ya que, con ellas infringen la ley electoral descaradamente y atropellan los más elementales principios de equidad e imparcialidad que la Constitución consagra para los ciudadanos como derecho imprescindible en proceso electoral.
Las leyes electorales en nuestro país determinan que estas impúdicas prácticas antidemocráticas terminan derogando de facto el principio de equidad constitucional entre los contendientes. Y es que, la conducta de estos aspirantes agravia a la más elemental lógica de que si los partidos se dicen representantes de la población, no puedan someterse limpiamente al desideratum ciudadano, en vez de recurrir a las abominables prácticas de agandalle publicitario y promoción excesiva.
No es simplemente romántico y evocativo el decir que Coahuila fue la cuna de la lucha revolucionaria por la conquista del sufragio libre y respetado, es también demandar que tal antecedente nos obliga a impedir los errores del pasado que costaron tantos compatriotas, como también actualizar la alarma de que incurrir en atentados contra la democracia electoral es garantizar que estos se trasladen irremediablemente en el ejercicio del poder emanado de estos ilícitos con actos de corrupción y despotismo, porque no hay constancia en la historia próxima y remota, que no nos lo confirme dramáticamente.
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