Internet, redes sociales y todo medio de comunicación, se saturó el pasado 8 de septiembre con información sobre la muerte de la reina Isabel II de Gran Bretaña.
Además de informar sobre el evento histórico que representaba su deceso a los 96 años, mucho se escribió sobre su carácter, su sentido del deber y su determinación por dedicar la vida a su pueblo.
La soberana de Inglaterra, durante sus 70 años de mandato, fue testigo de profundos cambios sociales y políticos, entre ellos, la Segunda Guerra Mundial y la disolución del Imperio Británico.
Vivió distintas guerras como la de Las Malvinas y la del Golfo. Padeció con el mundo entero sucesos como el atentado de las Torres Gemelas –que le afectó de manera muy particular y que hoy, precisamente, es fecha en la que recordamos a sus víctimas–, así como la crisis causada por la pandemia del coronavirus.
Sin embargo, al tratarse de una de las figuras públicas más longevas del mundo, llama la atención cómo a lo largo de su reinado, y a pesar de que la monarquía es rigurosa al seguir sus tradiciones, Isabel se adaptó también rápidamente a los cambios tecnológicos, e incluso se menciona que impulsó varios de ellos.
Así, el 2 de junio de 1953, su coronación fue la primera televisada en la historia. En ese año, había en el Reino Unido solamente unos 2 millones y medio de televisores y, en torno a ellos, se reunieron más de 20 millones de personas para ver la retransmisión –en blanco y negro–, el doble de la audiencia que siguió la transmisión por radio.
La voz de la Reina llegó a la Luna el 21 de julio de 1969. La misión del Apolo 11 transportó un disco silicio del tamaño de una moneda, que llevaba grabados los mensajes de diferentes líderes, en el que Isabel dijo: “En nombre del pueblo británico reconozco las habilidades y el coraje que han llevado al hombre a la Luna. Que este esfuerzo aumente el conocimiento y el bienestar de la humanidad“.
Para 1976, la Reina se convirtió en la primera monarca en enviar un email. Peter Kirstein, informático británico que participó en la creación de internet, le abrió una cuenta personal bajo el usuario “HME2” (Her Majesty Elizabeth II), el destinatario del correo fue el secretario de Defensa de los EU, durante una visita al llamado Centro Real del Radar.
En 1997, Isabel II puso en marcha la primera página web del Palacio de Buckingham antes que muchos medios británicos, y en 2014, a sus 88 años, la monarca envió su primer tuit a través de la cuenta Monarquía Británica, en el que decía: “Es un placer abrir la exhibición de la Era de la Información hoy en el @ScienceMuseum, y espero que la gente disfrute visitarla. Elizabeth R.”, escribió.
En mayo de 2019, la reina Isabel publicó por primera vez en Instagram, a través de la cuenta oficial @TheRoyalFamily, una carta escrita por Charles Babbage en 1843 –pionero en computación y creador de la máquina diferencial– al príncipe Albert, en la que relata la invención de Babbage, que abrió paso unos años después a Ada Lovelace, para innovar sobre nuevos programas de computación. “Hoy tuve el placer de aprender sobre las iniciativas en codificación informática para niños y me pareció apropiado publicar este post en Instagram […]”. La Reina decidió terminar con su nombre “Elizabeth R”.
La Reina usaba celular desde 2001, y en 2005 intercambiaba mensajes a través de un BlackBerry y enviaba correos electrónicos de manera muy natural.
En junio de 2020, y a la edad de 94 años, la reina Isabel recurrió a Zoom e hizo su primera videollamada pública, tras un curso intensivo de manejo de redes. La Reina se unió a su hija, la princesa Ana, durante una videoconferencia por la Semana de los Cuidadores, en la que expresó su gratitud a los profesionales de la salud y escuchar sus experiencias durante la pandemia.
En resumen, Isabel encarnó la esencia británica en su porte real, ha sido un verdadero fenómeno a lo largo de los años, pero también es considerada la reina de los récords y la reina que supo adaptarse a todos los cambios.
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