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Coahuila

Jesús Peña, orgullo de Saltillo

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

El escritor de las historias de la calle

Desde que estaba en la preparatoria Mariano Narváez descubrió que tenía facilidad para la redacción, pero Jesús Peña no es un improvisado, a pesar de su deficiencia visual ya leía los clásicos de la literatura universal, lo que le dio al reportero la facilidad de escribir y de buscar temas sobresalientes en la calle, que es su fuerte.

Él quería ser abogado, o químico, pero siempre batalló con la vista desde la primaria.

Peña nació con cataratas congénitas en los ojos. Fue operado al año de nacido de un ojo y al siguiente año del otro. Como era un proceso aún rudimentario, Jesús no quedó bien de la visión.

Alguien le recomendó estudiar odontología, y a él se le ocurrió Ciencias de la Comunicación, donde terminó la carrera con muy buenas calificaciones.

Ya para graduarse lo invitó su maestro, el periodista Javier Villarreal Lozano, a colaborar en Espacio Cuatro. Desde entonces lo mandó a explotar un género poco común en el periodismo: la calle. Su primer trabajo fue en un taller mecánico y de ahí surgió el reportero urbano. Él tuvo dos maestros muy cercanos su mamá, doña Evelia Sánchez Gómez, que es muy buena entrevistadora, y su papá, René Peña Arreazola, gran lector de periódicos y escucha de las noticias en la radio y la televisión. Los temas de Jesús Peña Sánchez son historias reales.

A los 25 años ganó su primer premio con un reportaje denominado Entre vivillos y charlatanes, de las cartomancias, la gente que se dedica a leer el café y las cartas.

Pero la joya de la corona, fue con el reportaje que obtuvo mención honorífica en el concurso Rey de España, en Madrid, un reportaje sobre la historia de un tatuador que se especializaba en narcotraficantes. Una vez lo levantaron y el delincuente le pidió que le tatuara la imagen de La Piedad de Miguel Ángel en la espalda.

Con el campo de exterminio de los “Z”, donde los delincuentes cocinaron a mucha gente, ganó un premio como finalista de la Sociedad Interamericana de Prensa, así como el barrio San Judas (colonia Mundo Nuevo), de Piedras Negras, de donde eran los altos mandos de los zetas de la Región Norte.

Utiliza la letra de 20 puntos para escribir sus textos, y para leer un libro usa una lupa que le regaló la esposa del periodista Gerardo Hernández, doña Chilo. Chuy Peña perdió la visión de un ojo en una operación y era con el que más veía, pero él siente que Dios es el que lo guía y lo mueve. Se desplaza sólo en autobuses urbanos.

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