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Coahuila

Karajan

Por Joel Almaguer

Hace 5 años

¿Cuál es la función del director frente a la orquesta? ¿Es realmente necesario un director? Estas preguntas no se han hecho pocas veces a lo largo de la historia. Incluso Federico Fellini aborda de manera magistral este tema en su película Ensayo de Orquesta, en el que los músicos se sublevan frente al director e imponen como rey al metrónomo (ese aparato que nos ayuda a medir el tiempo de manera constante mediante un mecanismo muy ingenioso y luego ya menos divertido en los digitales).

Sin embargo al final de cuentas, en el filme de Fellini o en la vida real, la figura del director es fundamental por muchas razones. ¿Quién, si no, va a guiar a más de 50 personas por la misma senda interpretativa? Sí, claro, la partitura y un conocimiento sobre el estilo musical nos ayuda a saber por qué rumbo irá cierta obra, sin embargo el director es el que unifica todos esos mundos que son cada uno de los músicos de una orquesta. El director es el que va a amalgamar esas mentes artísticas para que la obra se escuche concisa.

También cada director dará ese sello personal que lo distingue de otros directores y que a hasta a una orquesta misma la define. muchas razones existen para valorar el trabajo de un director. Incluso muchas veces van más allá de los aspectos
estilísticos.

Herbert von Karajan (1908-1989) sería quizá la figura epítome de lo que un director es en su totalidad. Vilipendiado por muchos, amado por otros en igual número, Karajan es el director del siglo 20. Por supuesto que existen muchos otros y algunos que todavía siguen vivos. Pero Karajan era un maestro en la batuta y en las relaciones políticas y comerciales.

Gracias a él, dicen los mitos que no son ciertos, pero ya nos muestran cierta verdad oculta, el formato CD tuvo la capacidad que tiene para grabar. Fue capaz de dirigir obras de compositores alemanes y franceses en el mismo programa, aún cuando estos países estaban en ciertas décadas en evidente desacuerdo político. No le importaba más que la música. Claro y los medios. Podemos repetir la última parte, le preguntó alguna vez un músico solista, y el maestro le contestó: “Imposible, no hay tiempo, todavía faltan las fotografías”. No es esta frase la que define la totalidad del genio austriaco, evidentemente.

Karajan grabó cientos de obras y fue hábil empresario para las reediciones de estas obras en formatos de todo tipo. Director vitalicio de la Filarmónica de Berlín, Karajan es un director de una perfección maravillosa. Su perfeccionismo le valió el éxito que tuvo no solo él sino la orquesta que dirigía. Nos faltan páginas y tiempo para conocer de manera profunda a este director. Aún así, tenemos sus grabaciones que evidencian la calidad de su dirección, de su visión: Un director crea, un director propone una interpretación nueva, un camino diferente con paisajes diferentes para disfrutar de una misma obra.

Lo mejor de él es el repertorio del periodo romántico. Con el número de músicos que tiene la Berliner, escuchar sus interpretaciones de Bach, por ejemplo, es casi monstruoso. Y con el periodo clásico pasa lo mismo, aunque de menor medida. Claro, eran otros tiempos. Ahora las versiones historicistas (esas que se hacen con instrumentos de la época y con el número de músicos acorde a la época) nos han cautivado. Pero no por esto podemos dejar de disfrutar al genio inmenso que fue Karajan.

En este álbum hacemos un recorrido por muchos de los estilos y autores que dirigió. Desde lo barroco hasta las primeras obras del siglo 20. Es un álbum vertiginoso, emocionante, lleno de fuerza, que sin duda nos pondrá al borde de nuestro asiento.

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