Espectáculos
Publicado el miércoles, 11 de febrero del 2026 a las 10:22
Ciudad de México.— A más de tres décadas de la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana, un equipo privado de especialistas forenses sostiene que el caso debería ser reabierto. El cantante fue hallado sin vida el 5 de abril de 1994, a los 27 años, en su residencia de Seattle. La versión oficial determinó que se trató de un suicidio por disparo con arma de fuego.
Sin embargo, una revisión independiente reciente de la autopsia y de los materiales recopilados en la escena plantea inconsistencias que, según sus autores, no concuerdan con la conclusión original.
Brian Burnett, especialista con experiencia en casos que combinan sobredosis y traumatismos por armas de fuego, declaró al Daily Mail: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”. El experto forma parte del equipo no oficial del sector privado que analizó nuevamente los registros forenses de 1994.
De acuerdo con el análisis publicado en el International Journal of Forensic Science, existen diez puntos de evidencia que respaldarían la hipótesis de que Cobain fue confrontado por uno o más agresores, obligado a consumir sustancias para incapacitarlo y que la nota encontrada en la escena habría sido presuntamente falsificada.
La revisión detallada de los hallazgos forenses señala elementos que no encajarían con una muerte instantánea por disparo. La autopsia registró líquido en los pulmones, hemorragia ocular y daños en cerebro e hígado. “Hay cosas en la autopsia que dicen: ‘Bueno, esperen, esta persona no murió rápidamente por un disparo’”, afirmó Burnett. “La necrosis del cerebro y el hígado ocurre en una sobredosis. No ocurre en una muerte por arma de fuego”.
Además, el informe indica que el tronco encefálico —encargado de la respiración— probablemente no estaba dañado, y que la posición del brazo no reflejaba la rigidez típica asociada con lesiones en esa zona.
Otro especialista citado en el análisis, identificado como Wilkins, sostuvo que Cobain pudo haber estado gravemente incapacitado antes del disparo.
“ Se está muriendo, por lo que apenas puede respirar; su sangre no bombea muy bien. Eso significa que el cerebro y el hígado no reciben oxígeno y se mueren de hambre”, explicó. También cuestionó que, en ese estado, pudiera manipular un arma de aproximadamente seis libras.
Según el informe, la mano izquierda habría sido colocada sobre el cuerpo después del fallecimiento, lo que explicaría una marca similar a huella dactilar. Asimismo, se mencionan patrones de sangre que podrían indicar movimiento del cadáver tras la muerte.
Aunque la versión oficial no ha sido modificada desde 1994, el equipo independiente insiste en que las inconsistencias detectadas justifican una nueva revisión formal del caso. Hasta el momento, las autoridades no han anunciado la reapertura de la investigación.
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