Amigas y amigos, esta semana tuve oportunidad de participar en diversas reuniones virtuales para dar seguimiento a distancia al trabajo legislativo. Para muchos de nosotros, luego del brote pandémico por el coronavirus, el uso de las herramientas tecnológicas ha sido la gran alternativa que nos da la oportunidad no solo de mantenernos comunicados, sino de continuar en gran medida muchas de nuestras labores.
Sin embargo, la disyuntiva por la que ahora atravesamos no tiene precedente, no solo en México sino el mundo, es muy amplio el espectro del impacto que la pandemia ha tenido en la vida cotidiana –prácticamente– de la humanidad, con la parálisis de los mercados y la inactividad en la mayor parte de los sectores ante esta contingencia.
Gracias a las nuevas tecnologías, se cuenta con la oportunidad de procesar el cúmulo de información que se está generando en tiempo real, por ejemplo; ahora llama mi atención, la experiencia que significa para las niñas, niños y jóvenes que están viviendo la imposibilidad de acudir a sus centros de estudio, el no poder reunirse con sus amigos, al menos aquellos que radican en zonas urbanas cuentan con la posibilidad de un mayor acceso a las tecnologías desde las que pueden dar continuidad a su aprendizaje; pero hay otro sector de niños y adolescentes que de igual manera viven el mismo confinamiento y comparten la misma necesidad de mantener su aprendizaje, pero su realidad es otra, muchos de ellos no tienen acceso a las plataformas digitales porque no cuentan con equipo de cómputo o acceso a internet en sus casas.
Bajo este contexto la Secretaría de Educación Pública, implementó el Programa “Aprende en Casa, por TV y en Línea” incluyendo otros medios de acceso para el caso de aquellos estudiantes que viven en comunidades aisladas o que pertenecen a comunidades indígenas, a través de la transmisión radiofónica.
No obstante, la brecha digital en México sigue siendo una realidad, en la publicación de Jordy Micheli Thirión y José Eduardo Valle Zárate La Brecha Digital y la Importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en las Economías Regionales de México la definen como “una expresión de índole cuantitativa y comparativa del desarrollo de las sociedades específicas que emplean medios digitales en su quehacer. No tiene sentido fuera de un marco social y territorial concreto”.
Los registros son incuestionables, México presenta un gran rezago en materias de TIC’s, el artículo refiere que desde 2013 el Banco Interamericano de Desarrollo, indicaba que México había perdido lugares en clasificaciones internacionales de la llamada “sociedad de la información” diagnosticando el origen de ello, en la ausencia de políticas públicas eficaces para TIC, la consecuencia por supuesto, es sinónimo de estancamiento del desarrollo, pero esto no es privativo de nuestro país, la Unesco recién acaba de publicar en un tuit que “las plataformas en línea han reemplazado a las aulas en muchas partes del mundo durante el cierre de escuelas. Pero millones de estudiantes no tienen acceso a estas herramientas. Debemos asegurarnos de que la educación continúa para todos”.
Hoy por hoy, las plataformas digitales y las redes sociales nos permiten establecer la comunicación, así como la continuidad de nuestras labores y el proceso de enseñanza a grandes rasgos, sin olvidar la enorme ventaja que supone para el mundo contar con la tecnología y la interconectividad para hacer frente a la crisis.
Es claro que no ha sido suficiente el camino recorrido y que hoy tenemos que hacer esfuerzos mucho más contundentes y asertivos para remontar el camino para reducir la brecha digital, porque una vez contenida la emergencia sanitaria, la humanidad experimentará otras formas de relación y las tecnologías de la información contarán también con un nuevo sentido como elemento integrador de los procesos educativos, económicos y de cualquier aspecto de la sociedad, vinculadas como sinónimo de desarrollo y, ojo, en su contribución al cuidado el medio ambiente, ante la posibilidad de llevar a cabo reuniones digitales, que contribuyen a disminuir la emisión de contaminantes, eficiencia en el tiempo de traslado, reducción de tránsito vehicular y aéreo por ejemplo, porque el calentamiento global y el cambio climático siguen siendo dos grandes temas que el mundo debe atender.
Les agradezco su lectura, nos volvemos a leer la próxima semana.
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