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Coahuila

La calle… una extensión del hogar

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 1 mes

Sitio de reunión, juegos infantiles y charla vecinal…

Las calles, como la ahora denominada Ignacio de La Llave, son las venas de la ciudad que guardan la memoria colectiva, la identidad y las huellas del tiempo.

En los años 50 del siglo pasado, solo contaba con cuatro o cinco cuadras, en ese decenio nacía en las vías del patio de los Ferrocarriles Nacionales de México, ahora bulevar Francisco Coss, y llegaban hasta Corona, que era considerada una de las cuatro orillas de la ciudad.

Por ese rumbo existió la tenería o fábrica de pieles para calzado del señor Castro, padre de doña Rosa Ofelia, esposa del radiodifusor don Efraín López Cázares, dueño y fundador de la legendaria XEKS.

En ese tramo de calle existió la huerta y establo lechero de Santa Jiménez, celebre y despiadado jefe policiaco, que sembró el terror de los ciudadanos de Saltillo.

Primero fue comandante de la Policía Municipal y, por muchos años hasta su muerte, segundo de abordo de los jefes de la famosa, y no menos temida Judicial estatal, donde todo derecho humano era borrado del mapa, además, imperaba la ley de la pistola y el garrote vil; la leche la distribuía Santana Jiménez en camionetas propiedad del Estado.

En los terrenos denominados El Triste se practicaba el béisbol amateur y, por mucho tiempo, no tuvieron dueño, hasta que apareció Adela González, quien de la noche a la mañana se manifestó como propietaria de una gran superficie, en torno al antiguo edificio del ferrocarril Chihuahua Pacífico (ahora Archivo Municipal), obra que quedó inconclusa por el asesinato del presidente Venustiano Carranza, creador de dicho proyecto.

A pesar de la modernidad y masiva llegada del automóvil a Saltillo que amenazan con borrar estos trazos tradicionales para cambiarlos por asfalto impersonal, la calle La Llave es una vialidad poco utilizada pese al intenso movimiento vehicular que sufre la ciudad.

Defender esta y otras calles es cuidar el rostro humano de la ciudad y el derecho a recordar de dónde venimos.

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