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Coahuila

La ciudad que hacemos, deshacemos y rehacemos

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

Los saltillenses que tenemos memoria no dejamos de lado o desapercibidos pasajes de nuestra historia moderna, así pasen los años, y como decía el poeta mexicano Octavio Paz, “la ciudad la hacemos, deshacemos y rehacemos todos”.

Hace 88 años nació un negocio dedicado a la venta de materiales para la electrificación y artículos deportivos, una rara combinación  mercantil, pero así quiso don David Cabello que su negocio pasara a la historia como algo original.

Casa Cabello inició sus actividades en 1935, a un lado de la antigua Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Saltillo, en uno de los locales adjuntos al legendario Teatro García Carrillo por la calle Allende.

Empezó vendiendo radios y material para las instalaciones eléctricas de empresas, industrias y domicilios, en pequeña escala, paralelamente se dio la oferta de artículos deportivos, muchos de los cuales se elaboraban en la ciudad con la participación de artesanos locales, quienes comenzaron a fabricar los primeros guantes, pelotas y spakis (zapatos para la práctica del beisbol). El tío Arnulfo Cabello fue el artífice de estos últimos implementos, mientras que las pelotas spalding eran elaboradas por un joven artesano del Ojo de Agua, Juan Saucedo, los guantes se elaboraban en el sótano del negocio y los bates los  compraban en Monterrey o la Ciudad de México. Luego las bolas llegaban a la Casa Cabello en cajas de cartón de la marca América.

En 1955 don David Cabello construye un moderno edificio, destinado a su negocio en la esquina de Abbott y Allende, que se convirtió en el paraíso de los practicantes del beisbol y la  proveedora de materiales eléctricos por excelencia de los saltillenses.

La vida de don David Cabello no fue fácil, pues como muchos triunfadores, le tuvo que restar sueño al descanso. Originario de Ramos Arizpe, cuando esta entidad era eminentemente  agrícola y ganadera, ayudaba en el reparto de la leche y la venta de los quesos en Saltillo, negocio que era familiar.

El señor Cabello es dueño de una larga historia, que podría sintetizar así: empresario exitoso, amante del llamado rey de los deportes, representante de la Confederación Deportiva Mexicana, patrocinador de equipos en la Liga Municipal de Beisbol, tuvo un equipo profesional en la famosa Liga Otoñal denominado “Casa Cabello”, casó con Amalia Siller, quienes procrearon a Amalia, David, Hugo, Irma, Oscar, Javier, Elsa María, Laura Margarita y Sara María, todos nacieron en el domicilio de doña Amalia y don David, Zaragoza 645, donde desde hace un tiempo sigue funcionando la Casa Cabello.

 

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