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Coahuila

La comandante Cisneros

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 1 año

De niña ella no quería jugar a las muñecas, ni a las “comiditas”, menos al papá y a la mamá, ella quería inyectar a sus compañeritas de juego.

Juanita Cisneros Salazar, la comandante Cisneros, dedicó más de media vida a servir a la gente con entrega absoluta desde la Cruz Roja Mexicana Delegación Saltillo.

Muy joven llegó a la humanitaria institución para ingresar a la escuela de enfermería, donde se graduó no sólo para atender emergencia, sino para cuidar la salud de la humanidad.

Y le preguntamos a Juanita, ¿cuántas inyecciones?, ¿cuántas curaciones?, ¿cuántos primeros auxilios?, ¿cuántas vidas habrás salvado a lo largo de casi 40 años en la Cruz Roja local? La güera se encoge de hombros y suspira, para afirmar que “en esos menesteres de apoyar al prójimo se pierde toda contabilidad”.

Los reporteros, que por largo tiempo nos hemos dedicado a la sección policiaca, mucho tenemos que agradecerle a la comandante Cisneros, por su amplia colaboración desinteresada para cumplir con nuestra misión de informar. Ya llamadas telefónicas oportunas de equis accidente o los datos precisos de otros, incluso atendió la salud de varios reporteros.

La recuerdo con su cara sonrosada, sus chapas naturales y sus ojos color aceituna, siempre sonriente, siempre colaboradora. Era la comandante guardia de la Cruz Roja, ya fuera de madrugada, de día o de noche, ella estaba presta a trabajar y lo hacía con el gusto de servir. No sólo se encargaba de recibir las llamadas de auxilio, sino coordinar a los choferes de ambulancias y a los paramédicos para cubrir los eventos correspondientes, sino que ponía inyecciones, hacía curaciones y hasta lavaba los baños y trapeaba el piso de su área de trabajo, todo por el mismo sueldo. Era una apasionada de su servicio esta gran mujer saltillense, que en vida ha recibido reconocimientos varios, como la muy valiosa presea que anualmente entrega el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales de Saltillo a ciudadanos distinguidos.

Hoy Juanita Cisneros se dedica a disfrutar de la vida, tras conseguir una pensión del Seguro Social. Ella no se casó, “pero sí tuve varios novios, desafortunadamente no se concretó nada”, dice enmedio de una sonrisa que parece inagotable.

Ella no sólo prestó cuidados de enfermería, realiza funciones de apoyo a las víctimas de desastres, enseñanza de habilidades que salvan vidas y promoción de la salud. También participó en campañas de donación de sangre y en programas de salud comunitaria, así como en la formación de voluntarios en primeros auxilios y RCP, un procedimiento internacional que consiste en tratar de salvar vidas cuando dejan de respirar y cesa de latir el corazón.

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