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Coahuila

La contramarcha que también explican los libros

Por Luis Carlos Plata

Hace 3 años

La República amanece hoy con la noticia de una marcha nacional convocada desde el poder para protestar contra los ciudadanos que marchan. Ni Kafka. Lo anterior como reacción al éxito del reciente movimiento en defensa de la democracia, el cual congeló temporalmente la regresiva iniciativa de Reforma Política-Electoral que pretendía “suprimir al INE”.

Pero hay diferencias: una, la original, fue cívica; la otra es oficialista. Como en los tiempos del presidencialismo autoritario de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo. Los tres en su día movilizaban masas al Zócalo. Desde todo el país. El corporativismo y el asistencialismo en pleno.

El domingo pasado en este mismo espacio se publicó una serie de similitudes entre Turquía y México a partir del análisis del libro Cómo perder un país; los siete pasos de la democracia a la dictadura, de la autora turca Ece Temelkuran (1973), publicado por Editorial Anagrama en 2019.

El régimen de Erdogan (en el poder desde 2003, inicialmente como Primer Ministro y luego como Presidente), presenta importantes coincidencias con Movimiento Regeneración Nacional, la cuarta transformación y el Presidente de México. Particularmente por lo que hace al auge del populismo y la destrucción de la democracia. Sin exageraciones.

Lo curioso del caso es que la autora inadvertidamente llega al punto y probablemente sin saber de su existencia en el mundo. Escribe que todo nace con un “movimiento” que usa como combustible los rencores, un victimismo fabricado, y una red de apoyos sociales que lucra con la pobreza. Quienes lo encabezan se autodenominan “el pueblo real”: los virtuosos que llegan a cambiar por completo el sistema corrupto.

Posteriormente estigmatiza medios de comunicación y opositores. Desmantela instituciones. Su líder populista se asume como la nación y avanza su agenda política mientras la gente no cree que pueda llegar a tanto. Pero llega.

El anuncio de la contramarcha y sus implicaciones, por increíble que parezca, también lo explica Temelkuran en su libro: “para seguir regalando el botín político a las masas, el líder debe mantener la maquinaria electoral funcionando ininterrumpidamente: las elecciones permiten reorganizar la manada y dar esperanza a nuevos individuos o grupos de que ahora podrán ganar el premio gordo y beneficiarse de la riqueza estatal”.

Y especialmente su estrategia, el quid de la cuestión: “el doble juego que practica el líder populista, la incesante atmósfera electoral creada, le permite desempeñar dos papeles a la vez: no solo pasa a convertirse en el propio Estado, sino que además actúa como si un líder de la oposición le tratara de arrebatar los poderes de este. Cuando critican al líder por ejercer el control exclusivo del aparato del estado, él asume el papel de líder de la oposición; y cuando intentan atraparlo ahí, él recupera el papel de identificarse con el propio Estado, reprendiendo a la oposición por estar obsesionada con disputas políticas partidistas”. ¿Le suena familiar?

Y aquí viene lo mejor: “los medios de comunicación progubernamentales recurren a la desinformación para difamar a aquellos supuestos “terroristas”. Los periodistas favorables al Gobierno se ceban en una persona, la califican de delincuente y luego piden abiertamente a los fiscales que la detengan de inmediato”.

¿Le viene a la mente, por ejemplo, Layda Sansores?

“Cuando el clima político llegó a estar lo bastante cargado, se hizo peligroso para los propios fiscales no detener a aquellas figuras públicas, ya que en ese caso ellos mismos pasaban a convertirse en objetivos de las campañas de desinformación por no responder a los llamamientos del pueblo real’, esto es, del partido”.

 

Cortita y al pie

Todo régimen, sin excepción, empieza a construir su ciudadano ideal manipulando, es la tesis principal de “Cómo perder un país”. Los seres humanos son incapaces de funcionar y de convivir sin un relato que los vincule. El deseo de la gente de tener una causa se ve satisfecho mediante el relato narrado por el autoritario líder.

Temelkuran afirma que Erdogan ha repetido una y otra vez durante 16 años en Turquía: “Esta es nuestra causa”. El contenido de la causa, sin embargo, “nunca ha quedado claro”.

 

La última y nos vamos

Aunque siempre nos quedará la realidad. Ayer El Financiero publicó un estudio demoscópico en el cual 51% de coahuilenses encuestados desaprueban “la forma como está haciendo su trabajo López Obrador como Presidente”. Es interesante pues el mismo sondeo en septiembre arrojaba una desaprobación del 48% y en junio 44%. Es decir, aumentó siete puntos en cinco meses. En picada. Y es la primera vez en los cuatro años del sexenio que la valoración negativa está por encima.

 

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