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Coahuila

La diferencia entre la vida y la muerte

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Van, primero, una serie de afirmaciones: en este mes la pandemia ha tomado fuerza. Rebrote, repunte, aumento significativo de casos, como quiera. Ha tomado fuerza.

Sufrimos en gran parte del país, y en el estado, una segunda ola de contagios que obliga, en lo individual y colectivo, a tomar decisiones, y las correctas significan en este contexto la diferencia entre la vida y la muerte.

Dice el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, que pareciera que le perdimos el miedo al virus. Centros comerciales, restaurantes y bares al tope; las casas se convirtieron en centros de convivencia y fiesta. La gente paseando como si nada sucediera, incluso muchas personas olvidaron la importancia del uso de cubrebocas, y muchos negocios y empresas operan ignorando las recomendaciones sanitarias.

Y tiene razón. Eso pasa en Jalisco, Chihuahua y Coahuila. Como ciudadanía, aflojamos la disciplina tal vez por cansancio y eso nos está pasando una alta factura.

Alfaro dice también que no podemos volver a parar las actividades económicas porque eso sería terrible. Existe un riesgo real de colapsar la economía y eso también puede costar vidas.

Y propone frenar únicamente las actividades recreativas y las que generen aglomeraciones. Dice que no se trata de que la gente deje de trabajar, sino que deje de reunirse por ocio o por diversión.

Tiene sentido. Es en los bares, las fiestas en hogares, en las aglomeraciones, donde el virus logra su cometido de propagarse.
Pues sí, es hora de tomar las decisiones correctas, de esas que hacen la diferencia entre la vida y la muerte.

Está en sus manos, en las mías, en las de todos, que esta segunda ola de contagios no termine por convertirse en una catástrofe, porque ese es precisamente el camino que está tomando. Recuerde, no todo está perdido, estamos a tiempo de cortar la cadena de contagios.

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