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La economía china y los activos virtuales

Por Federico Muller

Hace 5 años

Las criptomonedas son activos digitales que se crearon hace algunos años. Aunque esta amplia canasta de monedas virtuales no ha recibido el respaldo de los bancos centrales de las principales economías del mundo, continúa operando de manera discreta con respecto a otros mercados financieros; sin embargo, un mal precedente, al menos en el ámbito de la transparencia, ha sido que el creador de la moneda más popular de ese grupo de activos, el bitcoin, permanezca en el anonimato, lo que ha suscitado enormes especulaciones y coadyuva a observarla con cierto recelo por los agentes económicos.

El halo de misterio que acompaña al bitcoin ha hecho que no se le tenga la suficiente confianza para realizar transacciones comerciales entre países, que se registren en sus respectivas balanzas comerciales; otro factor que juega en contra de su uso ordinario es la ausencia de controles establecidos por las autoridades financieras, que no disponen de políticas para amainar sus abruptos cambios de valor frente al dólar estadunidense, pues opera de manera descentralizada.

En el mundo hay un solo país (El Salvador) que le ha dado el estatus de moneda de curso legal, cuyos efectos todavía son difíciles de evaluar por el periodo tan corto que ha transcurrido desde su implementación. De acuerdo con fuentes especializadas, el valor de mercado de las criptomonedas oscila alrededor de los 2.3 billones de dólares, cifra nada despreciable, pero es difícil conocer la procedencia de esos recursos, pues pueden provenir de actividades productivas permitidas por la ley, o también de aquellas consideradas como ilegales, que aprovechan la relativa autonomía de ese mercado para realizar transacciones al margen de la autoridad.

La alta sensibilidad de tal mercado se ha reflejado en los vaivenes de los precios de las monedas virtuales: cuando algún gran inversionista comenta o realiza transacciones en ese mercado, su precio inmediatamente varía, en tasas mucho mayores a las de los mercados oficiales, como bonos o cualquier tipo de acciones; son mucho más susceptibles a los cambios en la oferta y demanda.

Recientemente el Gobierno chino prohibió transacciones en criptomonedas en su economía, y paradójicamente es de los mayores productores a nivel mundial de este tipo de activos. No obstante, el Gobierno consideró los siguientes factores que ponen en riesgo la estabilidad financiera, además de que aceleran el cambio climático. Iniciemos por este último: como ya se ha comentado, el producir una unidad monetaria virtual genera un gran consumo de energía eléctrica, por lo laborioso y complejo que es su proceso, y en China las fuentes de energía todavía dependen, entre otras, del carbón, que contribuye a elevar los gases tóxicos en los ecosistemas.

Lavado de dinero. Este mal proceder no es exclusivo de las monedas digitales, sino que ha permeado hasta en las instituciones financieras más reconocidas en el mundo, pero el mismo sigilo con que opera tal mercado puede llegar a facilitar las transacciones con recursos procedentes del crimen organizado, el cual, si se le presenta la oportunidad, llegará a usarlo sin ningún escrúpulo. Por lo pronto, el Gobierno chino, con el autoritarismo que le caracteriza, excluyó a las monedas virtuales de su sistema de pagos, que es probable que marque una alerta para las economías occidentales desarrolladas.

A pesar de todo lo anterior, desde un punto de vista más pragmático, el impacto, por la decisión del Gobierno chino, no fue tan severo en las cotizaciones de las criptomonedas, parece ser que lo “amortiguaron” con cierta cautela, lo que predice que ese tipo de monedas tiene futuro y podrá ser aceptado paulatinamente, en la medida en que más sectores de la población acostumbrados a tomar riesgos, tengan confianza y se acostumbren  a “combinarlas” con las monedas de curso legal de cada país.

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