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Coahuila

La elección que a nadie importa en Coahuila, y que Morena se esfuerza por no ganar

Por Luis Carlos Plata

Hace 6 años

A nadie importa, pero es oficial: no habrá votaciones en Coahuila el próximo 7 de junio. Y si no hay una instancia jerárquicamente superior que diga lo contrario, en este caso la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), tampoco habrá coaliciones entre partidos políticos cuando el proceso electoral se reanude, después de la emergencia sanitaria.

Sin embargo algún día se tendrá que renovar la Legislatura LXI del Congreso del Estado. Y cuando eso suceda será dispersando el voto entre 11 distintos emblemas, cada uno compitiendo por separado (PAN, PRI, PRD, PT, Partido Verde, UDC, Movimiento Ciudadano, Morena, Unidos, Partido de la Revolución Coahuilense y Emiliano Zapata, la Tierra y su Producto A.C., por orden de registro). Algo que no sucedía desde 1996; hace 24 años.

Cabe señalar que tres organizaciones políticas locales no pudieron aliarse, pues el Código Electoral se los prohíbe al tratarse de la primera elección en que participan, y seis no quisieron pese a que podían. Y si bien solo Morena y el Partido del Trabajo pretendían participar con candidaturas en común en 8 de 16 distritos electorales, el 11 de marzo el Consejo General del Instituto Electoral de Coahuila resolvió que no era procedente, y el 30 de marzo el Tribunal Electoral de Coahuila confirmó esa resolución. Posteriormente, el miércoles 1 de abril, el Instituto Nacional Electoral puso pausa por tiempo indefinido al proceso electoral, y el viernes 3 de abril el IEC dio acuse de recibo, acatando la instrucción.

Hasta aquí no habría mayor inconveniente, pues votar por diputados locales en la entidad a muy pocos entusiasma históricamente, y por consecuencia no hay interés en revisar a pie juntillas los detalles del proceso. No obstante hay errores que son imperdonables y revelan el paupérrimo nivel de nuestros representantes.

De acuerdo con la exposición de hechos relatada en el acuerdo 043/2020 del IEC y la sentencia TECZ/JE/03/2020 y TECZ/JE/04/2020 del TEC, a tres minutos de vencer el plazo para presentar la solicitud de convenio de coalición parcial, es decir, a las 23:57 horas del 1 de marzo, la Oficialía de Partes del IEC recibió un correo electrónico de Morena para avisar de sus intenciones, con 21 hojas, sin firmas ni anexos requeridos. Y una hora después del e-mail, a las 00:57 del 2 de marzo, envió un segundo documento, con algunos cambios, y ya con firmas incluidas.

Cabe señalar que tuvieron 60 días para hacerlo. De ahí el desaseo.

Una vez verificados, el IEC dio un término 48 horas para corregir las observaciones y entregar los faltantes. El 5 de marzo Morena presentó un convenio distinto, pero con errores técnicos que finalmente no fue aprobado. Como el estudiante que no hizo el trabajo final de curso y tres minutos antes de concluir el plazo fatal, emborrona un par de cuartillas y las envía para cumplir con el requisito. Después envía otro trabajo, según él más completo pero igual de defectuoso. Inevitablemente reprueba. También es cierto que la fundamentación y motivación en que ambas autoridades electorales de Coahuila basan sus criterios es técnicamente cuestionable.

Dieron prioridad a la forma por encima del fondo. Los formalismos por encima de la libertad de autodeterminación y autoorganización que poseen los partidos políticos (y que no es absoluta, justo es decirlo). Además la decisión del Tribunal llega en la fase dos de la contingencia, con las actividades públicas prácticamente paralizadas. Los magistrados no tienen la culpa del Covid-19, dirán en su defensa, aunque sí aprovechan las circunstancias para pasar todavía más desapercibidos en un tema trascendental para el desarrollo y resultado de las elecciones.

Cosa curiosa: el PAN se presentó a los juicios TECZ/JE/03/2020 y TECZ/JE/04/2020 como tercero interesado a fin de argumentar a través de un representante que no le dieran la razón a Morena y el PT. Sí, es legal hacer eso, pero llama la atención su interés y más allá de este, sus filias y sus fobias. Sirviendo de ariete. Por lo demás, es revelador que no se oponga –más allá de las cantaletas oportunistas de cada elección– a quien actualmente tiene poder en Coahuila: el PRI.

Un asunto es cierto: la pugna por el Comité Directivo Nacional de Morena entre Yeidckol contra todos ocasionó que no hubiese quién tomara decisiones importantes en pleno proceso electoral de Coahuila. Y se trasladaron los vicios de lo nacional al Comité Directivo Estatal, de por sí viciado. Dicha situación afectó no solo a los militantes y simpatizantes de la entidad. Por la misma razón –entregar su documentación de forma extemporánea– tampoco cuajó en Hidalgo, el otro estado que tiene programadas elecciones en 2020.

Allá Morena pretendía coaligarse parcialmente (en 42 de 84 municipios) con el Partido Verde, y el convenio para tal efecto fue presentado a las 1:31 horas del 13 de febrero, cuando el término legal concluyó el 12 de febrero a las 23:59 horas. Y no hubo pretexto, pues el plazo estuvo vigente desde el 15 de diciembre de 2019. Por si fuera poco el documento contenía un apartado correspondiente al PT, aunque sin firmas, pese a que este no formaba parte de la coalición. Un desastre.

Así en Hidalgo, como en Coahuila, no habrá coaliciones y sí 11 partidos por separado.

Tampoco hay que sobredimensionar la coalición, ni apostarle a esta todo el éxito, o todo el fracaso. Y si bien se juzga en función de los resultados electorales, no del proceso para llegar a ellos, en Coahuila es simbólica la presencia del PT. En todo caso servía para generar eventualmente una percepción de fortaleza contra los demás partidos no coaligados. Aunque solo era eso: una percepción.

Cortita y al pie

¿Y el PAN?, se preguntará usted. El PAN en Coahuila está moralmente derrotado. El domingo 29 de marzo completó su lista de aspirantes a una diputación por mayoría relativa; simplemente por cumplir con el requisito y avanzar a la siguiente etapa.

Ahora bien, al no postular personajes conocidos ni arraigados en la comunidad, prácticamente está entregando la elección en 14 de 16 distritos, pues el periodo tan corto para lograr un conocimiento de su marca, más el desprestigio que acumulan y la baja participación que se prevé, será un lastre. Previamente no fue capaz de negociar su acostumbrado pacto con la UDC y, después de una década, no participarán en alianza.

La última y nos vamos

El 15 de abril, de acuerdo con el calendario electoral original, iniciaría el registro de candidaturas y el día 25 la campaña. Naturalmente cuando se reanude la competencia, cuando todo haya pasado, habrá otras circunstancias que influyan.

No hay que olvidar, sin embargo, que se gastan 415 millones de pesos –oficiales, pues con el efectivo circulante no fiscalizado la cantidad aumenta– del presupuesto en la elección de 2020, entre prerrogativas a los partidos políticos y operación del IEC y Tribunal Electoral, para el nivel tan primario y tan precario de la oposición que tenemos y padecemos. De vergüenza.

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