Arte

Publicado el viernes, 16 de octubre del 2026 a las 05:21
Ciudad de México.- Todo gobierno que se precie de ser progresista, sostiene Juan Villoro, debe ofrecer las mejores condiciones para ser criticado.
Así lo expresó el escritor y periodista durante la ceremonia de entrega del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español 2026, celebrada este miércoles en el Palacio de Bellas Artes, ante familiares, amigos, colegas y autoridades culturales y universitarias.
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Con excesiva frecuencia, se considera que toda crítica se ejerce en contra. No es así: la crítica justa favorece. La discutidora especie humana sólo prospera en discrepancia”, expresó al leer su discurso El Espejo de Obsidiana.
País injusto
El autor señaló que la desigualdad social, la violencia, la discriminación racial y de género, así como el crimen organizado, evidencian las deudas pendientes de México. Aunque consideró positivo que el País represente una excepción ante el auge de la ultraderecha en América Latina, advirtió que todavía falta mucho por hacer.
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No sería fiel al espíritu de Fuentes si no insistiera en ello”, dijo el integrante de El Colegio Nacional, en referencia a la necesidad de señalar los problemas nacionales, incluso cuando las críticas incomoden al poder.
Sus palabras resonaron en un contexto de polarización y ante las alertas sobre posibles restricciones a la libertad de expresión, luego de la aprobación de la llamada Ley Antimemes.
Al término del acto, Villoro sostuvo que el análisis crítico debe escapar de las posiciones absolutas y reconocer los matices de la realidad.
Entre dos sillas
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Tú puedes reconocer problemas en una causa política que apoyas, y eso no es una traición; y, al mismo tiempo, puedes reconocer virtudes en una causa política que repudias, pero eso tampoco significa que tú te convertiste en alguien diferente”, explicó.
El autor de No Soy un Robot y El Libro Salvaje recordó también que el expresidente Andrés Manuel López Obrador le dedicó un par de conferencias mañaneras y lo calificó de “gelatinoso”, porque, según dijo entonces, no era fácil anticipar lo que escribiría o pensaría.
Villoro recordó que recibió aquella descripción como un elogio, pues considera que la función de quien analiza la realidad consiste en evitar respuestas previsibles y argumentar de manera distinta según cada situación.
Si alguien opina siempre lo mismo y respalda causas por rutina, afirmó, deja de ser analista para convertirse en
propagandista.
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En una sociedad polarizada, los extremos se sientan cada uno en una silla. ¿Cuál es el lugar del cronista, del analista crítico? Ninguna de las dos sillas, sino el sitio incómodo que es el hueco entre las dos”, señaló.
Desde ese espacio, añadió, quien observa la realidad debe mantenerse alerta y expresar lo que piensa, incluso cuando sus opiniones resulten impopulares.
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El verdadero análisis está escribiendo el sentido común del futuro”, sostuvo.
Más presupuesto
Ante la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, quien asistió a la ceremonia, Villoro también llamó a atender las carencias sociales antes de que deriven en problemas irreversibles.
El escritor defendió la necesidad de destinar mayores recursos a la cultura, la ciencia, la educación y la salud, sectores que consideró pilares esenciales de una política de izquierda.
Posteriormente, ante los medios, reconoció el trabajo de quienes impulsan estas áreas, pero advirtió que los recursos disponibles siguen siendo insuficientes.
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Se está trabajando con mucha fuerza y con energía, pero todo eso es insuficiente. Lo que necesitamos nosotros es que Bellas Artes no sea una estación del Metro, sino que Bellas Artes sea una necesidad cotidiana de todos los mexicanos”, expresó.
Afinidades literarias
La entrega del premio también permitió destacar los vínculos entre Villoro y Carlos Fuentes, dos autores que hicieron de México un eje central de su obra y exploraron sus contradicciones, su historia y sus posibilidades.
Curiel de Icaza destacó esa coincidencia, mientras que la escritora Myriam Moscona, representante del jurado que eligió por unanimidad a Villoro, resaltó la búsqueda de ambos por ofrecer una visión amplia del país y, particularmente, de la Ciudad de México.
Nacido dos años antes de la publicación de La región más transparente, novela en la que Fuentes convirtió a la capital en protagonista, Villoro reconoció la influencia del autor de Aura.
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Escapar a su influencia es imposible, del mismo modo en que resulta inútil imitarlo: su voz invita a que respondan otras voces”, afirmó.
Moscona también recordó los inicios profesionales de Villoro, quien a los 22 años escribía guiones para el programa radiofónico El lado oscuro de la Luna, de Radio Educación. Evocó además una entrevista que realizó a Mick Jagger para El País Semanal, durante la cual logró cautivar al líder de los Rolling Stones con su conversación.
l espejo final
Villoro recibió el diploma y la escultura conmemorativa de manos del rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, y de Silvia Lemus, viuda de Fuentes.
Al cerrar su discurso, recordó cómo se enteró de la muerte del escritor, el 15 de mayo de 2012, mientras se encontraba junto a un cenote de Yucatán, a punto de descender con una cuerda.
En aquella experiencia, evocó el encuentro entre la oscuridad del agua y el recuerdo del autor, cuya presencia física había desaparecido, pero cuya obra permanecía viva.
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La tierra sabe impartir lecciones. En esa gruta del origen supe que me encontraba en un mundo sin la presencia física de Carlos Fuentes, pero marcado por su aura”, relató.
Recordó también al buzo Guillermo de Anda, quien lo recibió en su barca y habló de los entierros en el fondo del cenote.
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En la oscuridad, el agua tenía un fulgor de obsidiana. El maestro había partido, pero ahí estaba su espejo”, concluyó, entre aplausos.
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