Por: Joel Martínez
El Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) de ayer fue totalmente realista al reconocer las fuertes presiones inflacionarias y la posibilidad de que en este año se suba la tasa de los fondos federales.
En el debut de Kevin Warsh como presidente, la Reserva Federal mantuvo la tasa de los fondos federales sin cambios, en un rango de 3.25 a 3.50 por ciento.
Además, el comunicado fue severo al calificar las presiones inflacionarias:
“La inflación se mantiene elevada en relación con el objetivo de 2% fijado por el Comité, lo que refleja en parte las perturbaciones en la oferta que han provocado aumentos de precios en ciertos sectores, incluido el energético”.
Las actualizaciones de las proyecciones de precios fueron fuertes:
1.- Expectativas de la inflación general del Gasto al Consumo (PCE, por sus siglas en inglés):
Para 2026, la subió a 3.6, desde 2.7 por ciento.
Para 2027, la aumentó a 2.3, de 2.2 por ciento.
Para 2028, la dejó sin cambios en 2 por ciento.
2.- Expectativas de la inflación subyacente del PCE:
Para 2026, la subió a 3.3, desde 2.7 por ciento.
Para 2027, la incrementó a 2.5, desde 2.2 por ciento.
Para 2028, la movió a 2.1, desde 2 por ciento.
Aunque Warsh lo maquilló como que hay que ver el largo plazo, ahora no hubo forward guidance.
Esto quiere decir que eliminó la postura de la orientación hacia adelante, lo que deja a los mercados vigilando dato por dato hacia la próxima reunión. Lo que genera cierta incertidumbre.
Finalmente, la actualización del diagrama de puntos incluyó un aumento de 25 puntos base (pb) de la tasa de los fondos federales para 2026.
Warsh se abstuvo de poner sus proyecciones en el gráfico, pero favoreció que lo hicieran los otros 19 miembros del Comité de Tasas.
En su primera conferencia de prensa, el nuevo presidente de la Fed se esmeró por minimizar y hasta considerar que estas estimaciones no sirven.
Buscó un control de daños anunciando la creación de cinco grupos de trabajo para redefinir cómo debe ser la política monetaria:
Comunicación de la Fed, hoja de balance, uso y dependencia de las fuentes de datos existentes, productividad y el empleo en una era de transformación y los marcos de la inflación de la Reserva Federal.
Lo cierto es que, aunque caminará exitosamente la transición de la política monetaria en el mediano plazo, la Fed reconoció que la inflación ya la rebasó.
Y eso fue lo que los mercados leyeron.
Los futuros de los fondos federales ahora descuentan dos apretones monetarios de 25 pb, uno más que en el diagrama de puntos, y el primero sería en el FOMC del 16 de septiembre.
Entonces, las tasas de treasuries subieron fuerte:
-El plazo de dos años se incrementó 15 pb y cerró en 4.20 por ciento.
-El bono estadunidense de 10 años subió 6 pb, para terminar la jornada en 4.49 por ciento.
Los índices accionarios cayeron:
-El Dow Jones bajó 0.97%, cerrando en 51 mil 493 puntos.
-El S&P se ajustó 1.21%, quedando en 7 mil 420 puntos.
-El Nasdaq cayó 1.35%, terminando en 26 mil 021 puntos.
El dólar mundial se fortaleció casi 1%, medido por el llamado Índice DXY, que es una canasta de monedas llamadas duras.
La guerra, que terminó perdiendo Trump, le ha pasado factura a la economía estadunidense y a la del mundo.
No obstante, las reacciones de los mercados son de “bote pronto”, porque las bolsas terminarán subiendo por el panorama del FOMC sobre que la economía fue muy favorable.
Lo que tardará en diluirse será el rebote de las tasas de los treasuries y dependerá de los reportes de inflación estadunidense.
La permanencia de tasas de la Fed y de los treasuries más altas por un periodo de meses, junto con una pausa de Banxico, puede servir para que haya un tipo de cambio más alto por una reducción de carry favorable para arbitrajes.
A mediano plazo, la política monetaria de la Fed irá cambiando sus paradigmas.
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