Por: Joel Martínez
Parece que el banco central mexicano atraviesa por un periodo de mucha suerte, ya que la Reserva Federal puede “echarle una buena mano” para que el ciclo de baja de su tasa sea más rápido y más profundo.
La hoja de ruta básica del Banco de México está clara (ver En el Dinero del 13 de febrero: “El costo de un Banxico dove”).
Lo primero es una tasa Banxico de entre 8.75 y 9%, esto considerando que la tasa de los fondos federales se quede en 4.25-4.50 un buen rato.
La segunda ola del ciclo de Banxico llevaba a un piso de la tasa de referencia de 7.50 a 8 por ciento.
Sin embargo, hoy el mercado de treasuries está empujando la versión de una Fed monetariamente dove, es decir, dispuesta a mayores bajas de su tasa de referencia.
La semana pasada aparecieron indicadores de daño a la confianza al consumidor estadunidense y de debilidad de la economía.
La última encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan mostró que la confianza general extendió su caída de principios de mes, bajando casi un 10% desde enero hasta una lectura de 64.7 por ciento.
Existen “preocupaciones sobre las políticas y porque (.) los aranceles conduzcan a aumentos de precios”.
El Purchasing Manager Index (PMI) es un indicador que se elabora a partir de información aportada por los encargados de compras de las empresas.
Existen tres modalidades y dos versiones: el compuesto, el de manufactura y el de servicios.
Hay una versión preliminar publicada una semana antes de fin de mes y otra definitiva unos días después del cierre del mes.
El PMI preliminar compuesto de febrero cayó a un mínimo de 17 meses:
-El compuesto fue de 50.4 puntos, menos que los 52.7 de enero.
-El de servicios fue de 49.7, menos que los 52.9 de enero, el mínimo en 25 meses.
-El de Manufactura fue de 51.6 puntos, ligeramente por arriba de los 51.2 de enero.
Lectura:
-De 50 a 60 puntos es crecimiento sano.
-Arriba de 60 puntos es sobrecalentamiento.
-Debajo de 50 puntos es estancamiento.
-Cercano o ruptura a la baja de 42.5 es recesión.
Son índices elaborados con entrevistas a los gerentes de compra de las empresas, no son hechos por economistas, lo que los hace más valiosos.
Quienes contestan están en el día a día en la producción, en la vida real.
“Las empresas informan de preocupaciones generalizadas sobre el impacto de las políticas del Gobierno federal, que van desde recortes de gastos hasta aranceles y acontecimientos geopolíticos”.
“Se informa que las ventas se están viendo afectadas por la incertidumbre causada por el cambiante panorama político, y los precios están aumentando en medio de las subidas de precios relacionadas con los aranceles de los proveedores”, señala el reporte.
Esta semana los operadores de treasuries han tenido la expectativa de que la inflación del gasto al consumo (PCE, por sus siglas en inglés) de enero, que se reporta el viernes, será muy favorable.
Este indicador de precios es el favorito de la Fed.
Apenas el jueves 13 de febrero se publicaron los precios al productor de enero para Estados Unidos.
Aunque los datos gruesos reflejan un repunte de la inflación del productor, como pasó con la del consumidor un día antes, en Wall Street se ideó una tesis positiva usando datos internos:
“Debido a que los componentes del Índice de Precios al Productor (IPP) que alimentan el índice PCE (servicios financieros y salud) fueron débiles en enero, se estima que el índice PCE básico estará muy por debajo del gran aumento de 0.45% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC)”, escribió en su cuenta de X Nick Timiraos, de Wall Street Journal.
Las tasas de los treasuries se han desplomado y el mercado de futuros de los fondos federales ya espera más recortes.
El Comité de Tasas de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) del 19 de marzo será muy interesante, porque hay actualización del gráfico de puntos que es la guía de cuántos recortes esperan.
Hay probabilidades de una Fed dove, lo que haría que todos los recortes de los fondos federales se sumen a los que ya estarían planeados por Banxico, lo que puede llevar la tasa de referencia mexicana a niveles cercanos a 7 por ciento.
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