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La guerra en Morena

Por Peniley Ramírez

Hace 3 años

En diciembre de 2022, en las carreteras de México aparecieron espectaculares con el perfil de Claudia Sheinbaum y la leyenda #EsClaudia. La entonces Jefa de Gobierno de la Ciudad de México se deslindó. Legisladores de Morena anunciaron que habían sido ellos, en apoyo a la candidatura de Sheinbaum a la Presidencia.

Muchos funcionarios estatales y federales también la apoyaron, convencidos de haber leído señales en el Presidente –invitaciones a la mañanera, eventos donde le levantaba el brazo– que indicaban: ella es su favorita.

En el equipo de Marcelo Ebrard, decidieron atajar esa tendencia. También en diciembre, Ebrard entregó una carta pública a Mario Delgado, presidente de Morena, pidiéndole tres condiciones para la elección interna: que hubiera debates entre aspirantes, que renunciaran a sus puestos meses antes de la encuesta y que esta fuera un ejercicio real, verificado y con una sola pregunta.

La respuesta fue que debían esperar hasta que pasaran las elecciones en Coahuila y el Estado de México. Dos días después de estas, Ebrard anunció que renunciaría a la Cancillería.

El Presidente reunió a los aspirantes y gobernadores de su partido en el restaurante El Mayor, en la CDMX. Les dio unos días para renunciar y les ordenó recorrer el país. Sheinbaum se molestó, el entonces secretario de Gobernación, Adán Augusto López, estuvo de acuerdo y Ebrard aceptó que no se hicieran los debates, me dijeron testigos.

Desde entonces, se agravó una guerra interna en Morena. Hablé con simpatizantes, operadores de las campañas y analistas. Coinciden: hay una batalla campal, que el Presidente ha logrado contener apareciendo cuando se le necesita.

Días después de anunciar su renuncia, la revista Contralínea publicó un viejo expediente contra Ebrard. El Presidente salió en su defensa. Mientras, se reproducían en Facebook miles de supuestas notas de portales que pautaron publicidad para reproducir la investigación.

Poco después, los anuncios fueron contra López Hernández, luego de que Latinus publicara sobre los relojes de lujo del exsecretario. “Adán Augusto pregona discursos de austeridad. Sin embargo, porta un reloj lujoso y exclusivo con un precio de 50 mil dólares”, decía un cartel en Facebook con inserciones pagadas por los portales que difundieron la nota sobre Ebrard.

Otros anuncios, también pautados, difunden carteles que señalan: “Claudia es la única que siempre ha estado con el pueblo” y “fundó Morena”.

En el equipo de Sheinbaum aseguran que no hay guerra sucia, sino que es la oposición tratando de dividir a Morena y atacar a todos. En las otras campañas, acusan a sus colaboradores de “ser unos cochinos” y se quejan de los millones gastados desde la CDMX en publicidad oficial y en casas encuestadoras.

También, consideran que Adán Augusto ha mejorado en las encuestas, pero no para ser competitivo, y en las otras campañas se quejan del apoyo en dinero al exsecretario de Gobernación que traen operadores como el político Ricardo Peralta y el empresario Arturo Ávila.

“La gente que ha apostado por Claudia está reaccionando con furia ante Ebrard y Adán”, me dijo una fuente del partido. “Ya veían asegurado su ascenso”.

Ahora, en Morena leen que se le han “concedido casi todas las exigencias a Marcelo” para mitigar el riesgo de que se postule por otro partido y la elección se divida entre Sheinbaum, Ebrard y Xóchitl Gálvez. Los opositores a Sheinbaum en Morena están felices con Gálvez. Consideran que su candidatura por la oposición restaría votos a Sheinbaum y beneficiaría a Ebrard. “Para el Presidente, por encima de la favorita está el legado. Si Morena se rompe, eso destruiría su legado”, me dijo un analista.

En las campañas llevan también registro de las trampas, los gastos, los anuncios de sus contrarios, las tendencias negativas en redes, las inserciones pagadas, las pautas.

En el equipo de López Hernández, creen que las publicaciones sobre la operadora Andrea Chávez son maniobra de la derecha y la Gobernadora de Chihuahua. En el de Ebrard, registran las bardas que tenían de su candidato en la noche, y aparecen pintadas con “#EsClaudia” encima al día siguiente.

Otros se quejan de que sus propios compañeros de Morena boicotean mítines, engañan a pobladores diciendo que los eventos se han cancelado o presionan a gobernadores y alcaldes para obtener apoyos.

El 6 de septiembre, Morena debe definir a su candidato. Mientras tanto, la guerra interna no parece sino arreciar.

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