Por: Lourdes Mendoza
Así, como lo están leyendo y muchos padeciendo. Y para muestra de lo dicho tenemos al empresario Ricardo Salinas Pliego, quien sin duda alguna es uno de los principales y más relevantes críticos de la “4T”.
Quien ha sufrido en carne propia una larga cruzada en su contra por parte del Estado mexicano, vamos, del Gobierno federal, en la cual ha sido más que evidente el uso político y faccioso de instituciones como el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que comanda Antonio Martínez Dagnino (personaje cercano y amigo personal del hijo del expresidente López Obrador, Andy, sí, el mismo que se molesta de que le digan Andy, a pesar de que TODO México así lo conoce), hoy flamante secretario de Organización de Morena.
Ah, y el único de la plana mayor de los cuatroteros —Ricardo Monreal, Adán Augusto, Manuel Velasco y Luisa Alcalde— que no se disculpó con la presidenta Sheinbaum por darle la espalda por estarse tomando una foto en la asamblea informativa en el Zócalo. También está involucrada la Unidad de Inteligencia Financiera, del militante Pablo Gómez.
Tácticas de acoso institucional
Estas dependencias, UIF y SAT, han estado acosando sistemáticamente al empresario y sus negocios mediante presiones políticas, calumnias y campañas negras, litigaciones en medios y auditorías sorpresa, entre otras herramientas casi estalinistas.
Leído lo anterior, me dirían o estarán pensando: Hasta ahí, nada nuevo.
Café con piquete
Pues si lo anterior no fuera lo suficientemente grave —inhale y exhale—, sorprendentemente y en una clara exhibición de las perversidades resultado de la farsa electoral judicial, hoy, el Poder Judicial está doblegado a una agenda política y se suma a convalidar y legitimar la extorsión fiscal. ¡Así de claro y así de preocupante!
Más grave aún es que, pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum insista en que en México NO hay censura, el Estado esté usando todo su poder y ya no utilice como herramientas de sometimiento al SAT y la UIF, sino ahora también tiene a un Poder Judicial a modo para perseguir a opositores y callar voces críticas.
¿Coincidencias?
¿O acaso alguien se cree el cuento de que no hay una correlación entre la molestia que las críticas (todas fundamentadas) de Salinas Pliego generan en Palacio Nacional y las resoluciones judiciales y fiscales adversas recientes contra las empresas de Salinas Pliego?
Agárrense
Porque la verdad hay que decirla fuerte y claro: LA JUSTICIA EN MÉXICO, pese a quien le pese, dejó de ser un tema de derechos y leyes para convertirse en un mecanismo de control y venganza política en contra de quienes se atreven a criticar al poder.
Ejemplos del uso faccioso del poder
¿O utilizar como paredón las instalaciones del Senado de la República por Changoleón —ah, no, perdón, el presidente de la Cámara, Noroña—, para que un ciudadano que lo increpó por su falta de congruencia le pidiera una disculpa o lo metía a la cárcel por robo de celular, apoyado por la propia FGR, qué es?
¿O que Layda Sansores persiga a Jorge González, periodista jubilado y que no tenía que ver con lo publicado en el periódico Tribuna, y la Presidenta lo celebre porque dijo que “se metió en cosas personales”, qué es?
¿O que Karla Estrella, por haber publicado en redes sociales, haya sido multada por decir que la diputada Diana Karina, esposa de Gutierritos, llegó al escaño justo por ser la esposa, qué es?
¿O que a Héctor de Mauleón lo hayan hecho bajar la columna “Tamaulipas y Huachicol Fiscal” por órdenes del Tribunal Electoral de Tamaulipas, a pesar de no haber mentido, porque Tania Contreras, cuñada de Luis Madero Larios, presunto líder de la red, era candidata respaldada por Morena para presidir el Tribunal de Justicia en la elección del 1 de junio, qué es?
El fondo del asunto
Y así podría continuar hasta al infinito, pero recuerden, y aunque Sheinbaum diga que NO hay censura…
Algo huele mal en Dinamarca.
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