Derecho constitucional de todos los mexicanos
La celebración del Día de la Libertad de Expresión en México, nace del deseo de los editores de los periódicos de esa época, de agradecer al presidente Miguel Alemán Valdés, por ser “respetuoso de la libertad de expresión”, con un gran convivio donde corrieron litros de vinos importados y comidas exóticas: hígado de ganso con jalea de champaña; huevos rellenos de caviar ruso, langosta a la americana, arroz a la criolla, timba de jamón york a la florentina, pato en salsa de curazao y crepas de cajeta de almendras, mientras la mayoría del pueblo sufría por falta de una buena alimentación.
Corría el año de 1950, fecha 7 de junio, los dueños de los periódicos encabezados por el celebérrimo José García Valseca, dueño de la cadena de Soles y el diario deportivo Esto, ofrecían así reconocimiento al mandatario, porque “se ha extremado en mostrar el respeto por las opiniones de la prensa, incluso cuando ella ha sido contraria juzgando momentos o actos del actual gobierno. Pero sobre todo, se ha esforzado repetidamente en dar a los periódicos mexicanos, sin distinción de ideologías, toda la ayuda indispensable para resolver problemas (la escasez de papel) que la crisis del mundo crea hoy a las empresas mexicanas”.
Cuando que el presidente de la República mexicana es el primer obligado a respetar y hacer respetar la Constitución y por ende la libertad de expresión. En su toma de posesión ante el Congreso de la Unión, jura guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo le ha conferido, mirando en todo, por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación se lo demande, de acuerdo con el Artículo 87 de la Carta Magna.
En el pliego-invitación se insistía en que eran los medios de comunicación nacionales más serios del país, los que le testimoniaban al señor presidente Alemán su agradecimiento por su apoyo a lo largo del ejercicio constitucional.
Uno de los varios oradores fue don Antonio de Juanbelz, propietario y director del Siglo de Torreón, quien insistió en que el Gobierno federal creara una fábrica de papel para evitar la salida de divisas por la adquisición de esta materia prima de los diarios mexicanos.
En Saltillo se comenzó a celebrar el Día de la Libertad de Expresión por esa misma década de los años 50, en forma muy modesta, con un desayuno, comida o cena, a la que acudían los pocos periodistas y trabajadores de los talleres gráficos que había en los dos únicos periódicos de la ciudad: El Diario de Cabrerita y El Heraldo del Norte. Por ahí me colé en algunas ocasiones, siendo un niño.
Con base en el Artículo séptimo constitucional, todos los mexicanos tenemos el derecho al libre acceso a la información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión.
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