Queridas amigas y amigos, en esta ocasión comienzo expresando en primer lugar, mi pesar a las familias que perdieron a sus seres queridos, en la tragedia ocurrida en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México y mayor es mi pesar cuando hace solo 4 meses, compartía con ustedes una reflexión sobre el incendio que se registró en la Subestación Eléctrica de Alta Tensión “Buen Tono” y a la que, en su momento, la Secretaría de Hacienda no le asignó un solo peso, para la modernización de la misma en el PEF para el presente ejercicio fiscal 2021.
En ese entonces comenté que no solo se trataba de saber qué había pasado, sino por qué había pasado, lo que en enero sugería desinterés y falta de sensibilidad, hoy ha costado la vida a 26 personas y 79 más resultaron lesionadas, 26 familias que hoy viven su doloroso duelo y los costos adicionales que esto significa para los usuarios del Metro y el costo económico para la ciudad.
Lamentablemente este es el dibujo más exacto de lo que significa la mala administración de Morena, incapaz e incompetente de la que es difícil llevar la cuenta de sus desatinos, pero de la que no se puede olvidar, como responsable de la pérdida de vidas que esto les ha costado a los mexicanos como el único resultado que han sido capaces de ofrecer.
Decía también que un legislador —no debe olvidar— la importancia del compromiso que asume como el representante que es, ya que son nuestros actos los que nos respaldan, de la misma manera el servidor público debe entender que son sus actos los que se evalúan en el proceso electoral, lo crean o no.
La Ciudad de México ha sido gobernada por la llamada izquierda desde hace 24 años y ha sido esa misma izquierda —la que hoy se conoce como Morena— la que ha hecho a diestra y siniestra, primero en nombre de un movimiento, luego en nombre de una transformación, después en nombre de la lucha contra la corrupción, solo que todo ello, ha sido eso: discursos que hoy se caen a pedazos.
El caso de Florencia Serranía Soto, directora del Metro, es la muestra, de hasta dónde, un funcionario puede llegar cuando sabe que no existen límites, a la señora no le bastó con mantener vacante la Subdirección de Mantenimiento durante 10 meses, sino que ella misma, asumió la doble posición, incluyendo la Subdirección de Mantenimiento —a decir de ella— para aportar una visión integral en la gestión del Metro, el incendio de la Subestación es tan sólo un botón de muestra, discursos sin sustento y negligencia como respuesta, fincar responsabilidades no es un acto generoso, sino una obligación.
Sobra decir que este es el modus operandi que se ha implementado en el día a día, de la agenda nacional, como resultado de la soberbia y la zona de confort que da la mayoría calificada en el Congreso, la obsesión por el poder ha costado vidas humanas, da igual si ha sido un siniestro o la errática implementación de políticas públicas, que —si acaso— sólo llegan a políticas personales, con las que buscan captar adeptos o al menos, hacen el intento y es que ese es el problema de plantearse una ecuación sin solución, discursos que quedan a deber, las ya lejanas promesas de campaña, por un lado y las consecuencias que se han cobrado lo más valioso que hay en nuestro país, el capital humano.
Está claro que, en la Ciudad de México, el sistema está agotado, ha dado todo de sí, los fallos en su administración rebasan la posibilidad de lo perfectible y al final, como solían decir los mayores de antes —no hay dicho que no esté bien dicho— sólo hay dos opciones, refrendar la transformación que solo garantiza el bienestar de unos cuantos que trabajan para el caudillo o dotar de los contrapesos que tanto urgen al Poder Ejecutivo, a través de las gubernaturas y del Congreso mismo, porque cada día que pasa, es inminente hacer lo que reza el refrán “si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.
Agradezco su lectura, nos volvemos a leer la próxima semana.
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