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Coahuila

La obsesión del triunfo; una filosofía que no tiene final feliz

Por Ramón Rocamontes

Hace 4 años

Siempre el ganar te dará muchas satisfacciones y aunque ganar es bueno, te hace ser mejor cada vez, pero no es lo más importante. El hecho de hacer deporte o estar ahí ya te hace un ganador.

Te pregunto estimado lector, ¿A quién le gusta perder?, no conozco ningún nivel donde a los protagonistas les agrade perder, sin embargo hay filosofías importantes para cada persona y se respetan. Aprender a ganar es importante, pero cuando están acostumbrados a ganar, y no se ha perdido, ¿Qué pasa?. Y cuando se pierde, y ¿No estás preparado?. ¿Qué sucede, cuando no se asimila?, pero no se quiere aprender de esa derrota; ese es el punto, sobre todo en el deporte de iniciación o juvenil. Pero ¿Qué hacer cuando se pierde?.

El éxito en el deporte, no es la victoria, sino lo que obtienes en todo el proceso, si no pregunta a los que han dejado todo en el terreno de juego, y al voltear, no tengan la satisfacción de haber sido parte de. Obviamente habrá los perfeccionistas, que digan lo contrario, ese es su concepto.

Sin embargo, no conozco entrenadores, deportistas o atletas, padres de familia, directivos y todos los involucrados en el deporte, de iniciación, hasta la alta competencia, que les guste perder, pero desde luego si ganar, y si se puede, siempre. Otros a toda costa y a como dé lugar.

En todo ese proceso, los que perdieron o han tropezado en el camino, les hizo una mejor persona y especialista en lo que hace, incluso en la escuela, el trabajo o la misma familia. Esa experiencia te moldeo e hizo retomar el camino, para lo que sigue.

Desde niños se nos ha enseñado que como ganadores, siempre se es superior, y automáticamente, sin detenerse, se da reverencia al ganador, pero hay que considerar que si más adelante, somos nosotros los del éxito, también nos creeremos que somos superiores. Aquí entra una parte egoíca, con la que se debe trabajar, tener cuidado y muy en cuenta. Se debe trabajar con la humildad y cuando no se gana, levantarse y seguir. Ese es el camino.

Cuando te crees superior, en ocasiones, se convierte en una falsa realidad, es decir se confunde una alta autoestima, que no se debe basar en un dominio sobre los demás. Una buena autoestima requiere que dejemos de lado la comparación y la lucha por ser mejores que los demás, esto debería ser la competencia contra uno mismo.

Y Siguiendo con la falsa realidad, que es ésta actitud, de buscar una auto-exigencia, donde no es suficiente ser bueno, pero para demostrarlo, hay que ganarles a otros, lo que nos hace ver de manera errónea el triunfo. El triunfo no es demostrarle nada a nadie.

Como cultura general, tenemos la colaboración, que promueve la sana comunicación entre las personas, donde existe cooperación, y donde se reconoce al otro como tú, con valor y no se busca humillar o aplastar al más débil.

Aquí lo más importante, es que así como aprendes a ganar, también aprendas, cuando llegues a perder, y es que no se acabará la vida, no se cae el techo donde vives, no se deja de vivir.

En el deporte profesional, existen innumerables declaraciones de los protagonistas, que después de un mal día o una derrota, resaltan que esa es una experiencia más, que les hará una mejor persona y ahora a enfocarse en lo que sigue; así de simple, pero si no estás preparado para ello, es complejo levantarse.

En el proceso de aprendizaje, dentro de una psicopedagogía, en edades tempranas, los niños, quieren ser siempre el primero, sin embargo hay que enseñarle que lo importante es que sea parte de ese equipo donde participa y que aprenda habilidades y destrezas, es decir que desarrolle capacidades.

En algunas ocasiones, los pequeños llegan al egocentrismo, porque todo gira a su alrededor, es donde deben aprender valores, pero sobre todo que se gana y se pierde, pero lo mejor que nos sirve de aprendizaje y eso nos vuelve más competitivos.

Hay otros casos, donde encontramos niños de 10 años o mayores; el niño es más competitivo y busca desarrollar más habilidades, pero ya no le gusta perder, en ocasiones prefiere eventos poco exigentes, para no tropezar y hasta dentro de las atribuciones, se pierde por culpa de otros niños y no por su responsabilidad, ya que está más al pendiente de ganar, olvidando disfrutar su propia actividad, pero debe aprender a hacerse responsable de sus acciones.

En la actualidad, el entorno, la misma competencia, incluso los papás y entrenadores, propician que los niños y jóvenes, se enfoquen en el resultado, no en el proceso, y lo que en realidad necesita el pequeño deportista es desarrollarse.

Lamentablemente ese enfoque no es el más importante, ya que hace que el padre, viva una falsa realidad, en busca de ir a los equipos que siempre quieren ganar y cuando no está satisfecho por los resultados, busca de inmediato cambiar al pequeño, donde se le dé más importancia al triunfo que al proceso, en este nivel.

Y es que muchos adultos piensan que el enfoque de querer siempre ganar, les hará más competitivos, y en parte es así, pero en muchas ocasiones, ni siquiera les desarrollan sus habilidades, incluso comparando con los demás, como algo que les da un status, olvidando que cada jugador es único y necesita desarrollarse de manera individual, lo que le afecta de manera negativa, porque buscan el triunfo a como dé lugar.

En una ocasión, su servidor trabajo en un equipo del norte del estado, y en una de las charlas que ofrecía a los entrenadores, donde les destacaba sobre el enseñar en estos niveles y que lo importante, era que los chavos aprendieran, pero que no era importante ganar. A lo que uno de ellos respondió que no estaba de acuerdo con mi filosofía, que ellos siempre buscaban ser los mejores. Y no está mal.

Respuesta que no es errónea, sin embargo cuando le dije, que si sus chavos disfrutaban el entrenamiento y que si él percibía que lo que les enseñaba, estaba teniendo los resultados esperados, me contestó, “Nosotros los enseñamos a que ganen”. Y cuando le pregunté que cuando perdieron o si perdían, como sería su reacción?. Y ya no me dijo nada. Son ideas de cada quién, pero lo importante es que los chavos se desarrollen.

Por otro lado, en mi paso por el deporte de iniciación y juvenil, en diversos clubes, al hablar de la filosofía de enseñar, muchos inician entusiasmados con la manera de trabajar y enseñar; sin embargo, al perder o con poca presión de los padres, a las directivas, se inclinan por apoyar la moción de los padres, en inconformidad de su idea errónea sobre el triunfo y que no obtienen lo que desean, pues ya sabrá amigo lector.

Sin embargo en mi poca experiencia, te aseguro amigo lector, que esos directivos, entrenadores y padres, nunca le preguntaron a sus chavos, ¿Qué es lo que desean? o ¿Cómo les pueden ayudar a mejorar?, y aunque nunca les daremos gusto, ni a los padres, ni a los directivos; lo más importante es la atención para los jugadores y jugadoras, que son los protagonistas.

En la sociedad actual, el afán de competencia o ser los mejores o estar obsesionados con el triunfo o la victoria, es una de las principales causas de estrés y ansiedad.

Quizá la búsqueda de ser el número uno, en todos los entornos de nuestra sociedad, tiene una gran connotación y atracción, ya que aparenta un aprecio y admiración, pero no es para nada ese concepto.

Detrás de ésta actitud se encuentra también una fuerte auto-exigencia, ya que no es suficiente con ser bueno, hay que ganarles a otros para demostrarlo y convencerse a uno mismo.

Finalmente, te comento entrenador, padre de familia, directivo del deporte, ¿en qué te está convirtiendo?, la obsesión de tener que ganar siempre.

Vas a seguir llenando tus vitrinas de trofeos o bien a presumir esas victorias, que al final ¿Qué te dejan?…Seguir siendo el número uno, pero cuantos de tus miembros o elementos, llegan a niveles superiores con el amor por ese deporte, y mejor aún, finalizan una carrera académica, pero con un mayor impacto, en su entorno, ser mejores personas, a través de esa formación que recibieron cuando pasaron por tus manos.

Con cariño y afecto, les comparto estas líneas, como siempre, con la idea de difundir la importancia de la psicología de la actividad física y deporte, pero en ésta ocasión, incluyendo algo de filosofía.

Hasta la próxima!.

Recomendaciones para los obsesionados en ganar

Es bueno ganar, pero que no se convierta en obsesión

No exigir demasiado al niño o joven deportista

Disfrutar el proceso del aprendizaje y desarrollo

Premiar los esfuerzos no sólo los resultados

Motivar y no presionar por la victoria

Desarrollar la tolerancia a la frustración

No comparar con nadie al niño o joven deportista

Que provoca la obsesión por buscar siempre los primeros lugares

El exceso de competitividad provoca obsesión de querer ganar

Baja autoestima en los niños y jóvenes

Poca tolerancia a la frustración

Deserción en la actividad física y deporte

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