El pasado domingo me tocó visitar Saltillo capital para presenciar el acto de nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum, quien nos trajo el balance de su 2° informe capítulo Coahuila bajo el lema “Honestidad y Resultados”.
Al verla de cerca, mi impresión fue la de una mujer culta, educada, fina y amable. Mientras la escuchaba pensaba: ¡qué presidentaza tenemos! El amor a México se le nota, y no dejó de reconocer a las mujeres mexicanas, a quienes tanta falta hacía que se les dignificara por su papel en la sociedad y su lucha histórica en las causas sociales del país.
En la visita la acompañaba el gobernador Manolo Jiménez, quien no tomó el micrófono -tal vez por el formato de informe que sólo rinde cuentas quien informa-. Sin embargo, el ambiente se sentía tenso en las gradas: hubo cierres de accesos, inconformidades, protestas y una disputa de porras entre simpatizantes de Morena y del PRI, con abucheos al gober y expresiones de apoyo a la Presidenta.
Es una dinámica habitual en estos actos, pero ello no quita que la relación institucional entre Sheinbaum y Jiménez sea funcional. A pesar de la competencia partidista, la fotografía de ambos juntos manda un mensaje de coordinación, lo cual es bueno para todos. Así recuerdo cuando venía AMLO a Coahuila: siempre le dio su lugar al exgobernador Riquelme a pesar de que éste encabezaba un bloque crítico a la 4T; nunca le regateó un apoyo ni lo atacó. Y así debe de ser.
Distinta historia ocurre a nivel local entre el gobernador Manolo Jiménez y el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez: le ponen trabas, no lo invitan o, si lo hacen, intentan relegarlo, se tiran, etc. Hay que decirlo: el PRI local suele ser duro con la oposición en Coahuila, así lo dice la historia de muchos casos por mencionar. Ser edil o legislador de oposición en el estado implica batallar al doble, aguantar y ser perseguido. ¿Por qué sucede esto? Porque el ciudadano común no suele castigar esa conducta en las urnas. Pero la pregunta de fondo es: ¿Dónde queda la democracia?
Regresando al informe, esto fue lo que Claudia destacó, en resumen:
884,942 coahuilenses reciben algún Programa para el Bienestar, lo que representa una inversión social anual de 19 mil 223 millones de pesos en la entidad.
Nuevo Hospital Regional de Alta Especialidad del ISSSTE en Torreón.
Avances en el nuevo Hospital General Regional del IMSS en Saltillo.
Meta de 78 mil 590 viviendas a través de Infonavit, Fovissste y Conavi para Coahuila.
Proyecto del nuevo Puente Internacional III Puerto Verde para Piedras Negras.
Redes troncales de Agua Saludable y tecnificación agrícola para La Laguna.
Ampliación de la carretera 57 a cuatro carriles en el tramo Saltillo-Monclova.
Sin duda, a Coahuila le ha sentado bien la política federal. Desde el sexenio de AMLO se redujo el IVA del 16% al 8% en la frontera (2019), el ISR del 30% al 20% y se duplicó el salario mínimo. Ahora llega Claudia Sheinbaum a consolidar estas grandes obras de infraestructura, mantener los programas sociales y sumar nuevos como la “Pensión Mujeres Bienestar” (60 a 64 años), “Becas Rita Cetina” y el programa que arranca este año de “Vivienda para el Bienestar”.
Como podemos ver, estas acciones no sólo son asistencialistas y focalizadas a grupos vulnerables, sino que el gobierno federal ya le está metiendo a infraestructura, lo cual es precisamente el impulso que le falta al estado.
@CesarDavilaQuin
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