El Diario de Cabrerita fue un modesto periódico de nuestra provincianita ciudad, que fue mucho más que un conjunto de páginas impresas o un portal web con noticias locales; fue el espejo, la memoria histórica y el alma de nuestra comunidad. Un matutino de cuatro páginas que rescató lo cotidiano y lo humano, de aquello que da sentido a la identidad de un pueblo.
Fundado por Miguel Ángel Reyes Salinas, dio cabida a aprendices de reporteros y a trabajadores de las artes gráficas, que ahí se forjaron y fueron un baluarte para el periódico.
Se localizaba todavía por la década de los años 60 del siglo pasado en sus instalaciones de la acera norte de la calle Múzquiz, a unos cuantos metros al oriente de la gasolinera, que desde entonces opera en la esquina que forma con la calle Allende.
Por ahí desfilaron personajes de mi tiempo, como los linotipistas Agustín Jaime, homónimo del principal protagonista del famoso corrido y los hermanos Carlos y Salvador Castro. El director del Diario era don Benjamín Cabrera y la raza creía que era el dueño, pues lo identificaban como el Diario de Cabrerita, que cubrió toda una época con simples, pero interesantes noticias, como los avances de obras públicas, el triunfo del equipo de fútbol local o el homenaje al maestro que se jubila. Para el habitante de nuestra pequeña comunidad, verse reflejado en su periódico es una forma de existir ante los demás.
Era yo un niño cundo recorría oficinas y talleres del famoso matutino, donde conocí al propio señor Cabrera, al administrador don Manuel Barrios, a Rosy, la secretaria a algunos reporteros, como a Roberto Dávila, Antonio Picón, al de deportes, Tony Galván; a Alfredo “El Chato” Valverde, quien posteriormente fuera destacadísimo reportero del diario deportivo de México Esto, así como Candelario Valdés, el publicista del diario, y al cronista de la ciudad sin sueldo y sin título, don Eduardo Valverde Prado. Ahí también destacó como periodista mi papá, Carlos Gaytán Villanueva.
En los talleres y en la distribución del periódico trabajaban operarios identificado por los apodos “La Polla”, “El Loco”, “El Tibio”, “El Mexicano”, “La Bacha”… y don Martín.
Dice Google que “Gaytán Villanueva fue un destacado y respetado periodista de Saltillo, Coahuila, cuya labor dejó una huella profunda en la historia de los medios de comunicación locales de mediados del siglo 20. Su legado no sólo forma parte de la memoria impresa de la ciudad, sino que se convirtió en el origen de una destacada dinastía de comunicadores saltillenses”.
Formó parte de la generación de reporteros contemporáneos de los años 40 y 50. Colaboró en proyectos emblemáticos de Saltillo como El Diario de Coahuila en su época inicial de apenas cuatro páginas, así como en El Heraldo de Saltillo”.
Trabajó al lado de otras grandes figuras de las letras y el periodismo coahuilense como Óscar Flores Tapia, Roberto Orozco Melo y Francisco de la Peña y Dávila”.
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